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Razones por las que España tiene el alcohol más barato de Europa y sus consecuencias

El alcohol en España llega a ser hasta un 20% más barato que en el resto de la Unión Europea, según Eurostat.

Beber en España es algo más asequible y sencillo que en el resto de Europa. Un hecho como este, que queda claro cada verano viendo la cantidad de jóvenes del resto del viejo continente que acuden a nuestro país únicamente por el "turismo de borrachera", tiene una razón evidente: la falta de impuestos especiales para el alcohol. Que no exista un gravamen extra sobre el alcohol hace que a día de hoy la venta de alcohol en España se sitúe a costes ínfimos comparados con el resto del continente.

Según estudios de la oficina estadística Eurostat, el alcohol español se sitúa un 19% más barato que el promedio de la Unión Europea, siendo el más barato de la Eurozona y el quinto más barato del continente, solo superado por países como Rumanía, República Checa y Bulgaria, registrando este último el precio más barato en el territorio europeo. Como contrapunto, países como Irlanda o Reino Unido casi alcanzan un 75% extra de impuestos para el consumo de alcohol, situándose en cabeza en este asunto.

La clave, el impuesto extra

Los bajos impuestos permiten que el alcohol tenga un precio bajísimo en España
"Los bajos impuestos permiten que el alcohol tenga un precio bajísimo en España"

En la actualidad, acudiendo a una gran superficie es sencillo comprar una botella de bebida espirituosa por apenas tres euros. Haciendo un breve repaso, se puede adquirir una botella de anís a unos tres euros, apostar por la ginebra en unos cuatro, o comprar un ron sin alcanzar los cinco. Precisamente son estas bebidas las que facilitan el consumo de alcohol a edades prematuras, una de las grandes preocupaciones del Gobierno Español. Según un informe ofrecido por Playground recientemente, hasta 6.000 ingresos en urgencias se registran al año por intoxicaciones alcohólicas, algo que con un gravamen mayor no sucedería tanto. 

Con este informe en la mano, la Unión Europea reconoce unos impuestos al alcohol por cada hectolitro. Según este baremo, la cerveza se queda en nuestro país en apenas unos 90 céntimos por hectolitro, al mismo tiempo que la bebida espirituosa se queda en unos 960 euros. Esto permite que sin ir más lejos, en la gran superficie que consultábamos anteriormente una lata de cerveza se pueda comprar a treinta céntimos escasos, nada lejos de los sesenta que cuesta una de primera marca. Respecto a este baremo, países como Italia grava la cerveza en unos tres euros, más del triple que España.

El botellón, el gran problema

Las prohibiciones al botellón no son suficientes para el consumo en la calle
"Las prohibiciones al botellón no son suficientes para el consumo en la calle"

Pensar en menores y alcohol siempre va asociado al botellón. Fruto del poder adquisitivo reducido de los menores de edad, la imposibilidad de vender alcohol a este colectivo en establecimientos y bares, y también la fuerza de la crisis económica ha desembocado en que beber en la calle se haya convertido más que nunca en la principal tendencia entre los más jóvenes.

Frente a multas por consumir alcohol en la calle o la obligatoriedad de exigir un documento de identidad para comprar alcohol en establecimientos, lo cierto es que el acceso a bebidas alcohólicas por parte de menores de edad sigue siendo algo tremendamente sencillo. Ante esto, para muchos aumentar el precio puede ser la solución. 

Según datos del Ministerio de Sanidad, más de un 75% de jóvenes de 14 a 18 años reconocen haber consumido alcohol, y más de la mitad afirman que beber unas cuatro copas cada fin de semana no es nada perjudicial. Estos hechos, unidos al fenómeno del "Binge Drinking", por el cual los jóvenes tienden a beber grandes cantidades en poco tiempo por mera competición o prisa al beber en la calle, los registros de enfermedades, cólicos y comas etílicos están registrando índices insospechados.

También hay voces críticas

La suciedad, uno de los grandes problemas del botellón
"La suciedad, uno de los grandes problemas del botellón"

Según recoge el estudio citado antes del Ministerio de Sanidad, opciones como disminuir la accesibilidad al alcohol, regular la venta o promover acciones educativas para evitar el consumo son las principales bazas frente a la ingesta en menores. Sin embargo, esta misma semana en Galicia se ha emitido una idea radicalmente opuesta: la de legalizar el alcohol a partir de 16 años para evitar el botellón. 

De la mano de la Federación de Discotecas y Salas de Fiestas de Galicia, justifican que la prohibición lleva a un consumo mayor, y ante esto, la toma solo puede llevarse a cabo en la calle. Bajo estas premisas y en una clara defensa de sus negocios, que se quedan sin consumidores menores de 18 años, esta federación que reúne más de 50 establecimientos defiende la venta indiscriminada.

Con el modelo de países como Bélgica, que permite la venta de cerveza a partir de 16 años, la solución de esta formación gallega pasa por permitir el acceso a establecimientos a los menores para acabar con la ingesta de alcohol de mala calidad y en grandes cantidades y de camino evitar ruidos excesivos en calles. 

Sea como fuere, queda más que claro que para menores o no, el acceso al alcohol lleva casi treinta años colocándose como el más sencillo de Europa, algo que desemboca en consumos por encima de lo debido, ofertas turísticas centradas en la fiesta y la venta del alcohol, y una juventud que recurre a él pronto y mal. La reflexión está encima de la mesa. 

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