Por qué las Cock Destroyers, estrellas porno hetero, se han convertido en icono gay

Por qué las Cock Destroyers, estrellas porno hetero, se han convertido en icono gay

Cómo una serie de actrices porno hetero han pasado a ser icono gay por su deslenguada forma de dirigirse al mundo.

"Lágrimas en los ojos, arcadas y una mamada digna del porno". Con semejante afirmación quedan claras cuáles son las aptitudes de Rebecca More, la principal impulsora del término Cock Destroyer, con el cual se definía a ella misma a través de su cuenta de Twitter en un vídeo publicado hacia finales del pasado 2018. Tras convertirse en viral y acabar siendo carne de meme, nadie le hubiera dicho a Moore, actriz de cine porno heterosexual, que terminaría siendo una especie de nuevo icono para la comunidad gay.

A través de las redes sociales, la figura de More y la de sus compañeras y acólitas, Sophie Anderson y Sienna Day, no solo pasaba a representar esa falta de pelos en la lengua a la hora de hablar de la forma en la que cada uno concibe su propia sexualidad, sino que se convertían en una suerte de abanderadas de la desinhibición, algo que siempre ha estado presente entre el sector gay pero que, por toda la trasgresión que supone el hecho de que sea una mujer la que ponga en su boca ciertos términos, es la que ha convertido a las Cock Destroyers en todo un fenómeno digno de estudio.

Por si todavía no habías oído hablar del término y estás confuso en cuanto al verdadero significado del mismo, no es que estemos hablando de un grupo de féminas que han decidido (según su traducción literal) ponerse a destrozar los penes que se ponen ante sus ojos (o boca, según se mire). Todo lo contrario. Y pese a que pueda parecer que esta suerte de neo femme fatales del sexo no son otra cosa que la enésima representación del arquetipo de la dominatrix, ha sido por sus confesiones sin pudor ante las cámaras de sus smartphones con el fin de publicarlo en los perfiles personales de sus redes lo que las ha convertido en ese icono gay inesperado. Y es que bien podrían ser la representación femenina e hipersexualizada del concepto de power bottom (el rol asociado al gay que juega un papel predominante y enérgico como receptivo del coito).

Con motivo de su conversión en ídolo de masas y estrella en Twitter (y no para con el público heterosexual, para quien iba destinada aquella declaración de intenciones con la que More traspasaba fronteras), la actriz ya concedía una entrevista para Vice UK en noviembre del 2018 en la que no solo hablaba de lo maravilloso que para ella había supuesto el convertirse en icono gay, sino que dejaba claro que, tras esa aparente fachada de máquina del sexo, se esconde una madre de familia que ha sabido asumir el rol de lo que un personaje creado por ella misma debe reflejar al mundo. Y este esconde un mensaje que juega en la delgada línea entre el hablar sin tapujos sobre sexo de forma natural y el hacerlo solo por el hecho de querer escandalizar.

Rebecca More, Sienna Day & Sophie Anderson preparadas para destrozar "Rebecca More, Sienna Day & Sophie Anderson preparadas para destrozar"

La relación entre las Cock Destroyer y el colectivo LGTB

Sophie Anderson, otra de las impulsoras del término y amiga de More (junto a otras como Sienna Day), se define en Twitter como "Una auténtica puta" que va a "conducir a cualquier lugar en busca de pollas". Además, y ya no sabemos si para aprovechar el calor con  el que la comunidad gay ha acogido a esta serie de deslenguadas, añade que le encanta ver porno gay. Porque, recordémoslo, tanto Anderson como More son estrellas de una de las industrias más competitivas del mundo, la del porno, aquella en la que a los treinta años pasas de ser una verdadera estrella a quedar reducidas tus aptitudes a las de una MILF, el cliché bajo el que estas Cock Destroyers han sido presentadas al mundo. Y por mucho que sus intentos de transgresión y de querer demostrar al mundo que la liberación total de la mujer comienza con la sexual, es en lo explícito de sus formas (que rozan lo absurdo) por lo que realmente se han convertido en memes.

De igual forma en la que RuPaul ha hecho que el drag sea algo casi normalizado a ojos del espectador, cabe recordar que el histrionismo de dicha comunidad sirve tanto como para hacer una reivindicación dentro del propio colectivo, como para seguir postergando el cliché negativo hacia el mismo (cosas de la doble moral de la sociedad en la que vivimos). Y las Cock Destroyers, cuya estética y argot parece algo propio de la comunidad LGTB+ , es lo que las convierte en algo parecido a las drags del porno hetero. Quizás ese sea el principal motivo por el que no hay que tomarse muy en serio las llamadas de atención que algunas de ellas, quienes reclaman a los cuatro vientos su trozo del pastel de la consideración por parte del público gay.

Sin ir más lejos, dos de las estrellas de 'RuPaul's Drag Race', Trixie Mattely Katya, rendían homenaje a Rebecca More y Sophie Anderson en un vídeo que demostraba que las las Cock Destroyers son ya parte de la cultura pop de la comunidad drag. Y como en el drag, la hipersexualización y aparente falta de principios de estas "auténticas zorras", cuya única preocupación en la vida es conseguir cazar miembros viriles cual entrenadoras Pokémon, es lo que las ha unido al colectivo LGTB+. No nos olvidemos que se trata de una exagerada proyección al mundo de algo tan banal como lo es el gritar a los cuatro vientos que el sexo es una de las mejores cosas que nos ha dado la Madre Naturaleza.

Y ya sea como ejemplo gráfico de devorahombres, de adictas al sexo o de artificios creados para mantenerse en el candelero en sus trayectorias profesionales, siempre habrá quienes consideren que podríamos estar ante una serie de desesperadas llamadas de atención por parte de unas mujeres que, bajo esa aparencia de absoluta modernidad, se esconden afirmaciones tan obsoletas como las de "toda mujer quiere que los hombres gay la admiren", una de las frases lapidarias de la propia Rebecca More, quien ahora compagina su faceta de MILF en el mundo del porno con la de estrella invitada en los clubes gays de Inglaterra, universo en el que parece sentirse más cómoda de lo que muchos hubieran imaginado.

Para bien o para mal, necesitamos que Netflix encargue pronto una serie documental sobre las Cock Destroyers. El público gay (su verdadero público), lo está pidiendo a gritos. Tan fuerte como sus llamadas de atención al mundo.

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