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Una cadena de supermercados rusa prohíbe la entrada a "maricones"

German Sterligov es uno de los empresarios con mayor afinidad con el Kremlim.

"Prohibida la entrada a los 'maricones'". Con este cartel tan despectivo, el empresario ultraortodoxo German Sterligov ha querido vetar la entrada a todas las personas que no cumplan con la orientación sexual impuesta desde el Kremlim.

A pesar de la fuerte represión que el Ejecutivo nacionalista está imponiendo sobre la comunidad LGTBI, legalmente la homosexualidad está despenalizada desde 1993, aunque el paso atrás fue mayúsculo cuando en 2013 se aprobó la ley que prohibía la realización de propaganda homosexual. Esto incluye cualquier campaña a favor de la concienciación en el respeto en uno de los países más homófobos del mundo.

German Sterligov, en una fotografía de archivo "German Sterligov, en una fotografía de archivo"

Todo ello se materializa en casos como el de este supermercado: "nuestro planeta está lleno de suciedad y seres humanos enfermos", ha relatado a Reuters. Y como muestra de lo 'mala' que es la homosexualidad y de la necesidad de prohibir su entrada, Sterligov lanza el siguiente mensaje: "Ante nuestros ojos tenemos la histórica experiencia de Sodoma y Gomorra, que provocó que Dios quemase dichas ciudades". 

Es decir, en la mente de Sterligov, Moscú puede ser arrasada por la furia de Dios en el caso de que su línea de supermercados permita la entrada a homosexuales. Pase Dios y lo vea.

Junto con estas medidas, el empresario se muestra (al igual que Putin) muy contento con la llegada de Donald Trump al poder. Aunque el magnate no haya penalizado la homosexualidad ni retirado el matrimonio igualitario, sí que ha revocado la norma de Obama que permitía a los menores trans elegir el vestuario y el baño acorde a su identidad de género. "Le damos las gracias por todo ello, espero que Dios le dé salud" Dime quién te apoya...

El problema de fomentar la discriminación

La medida de este empresario nacionalista y siempre afín a Putin supone un completo peligro para un colectivo que ha recibido una persecución muy fuerte durante los últimos años.

Yulia Gorbunova, activista de Human Rights Watch, ha advertido que los carteles homófobos de este supermercado están enviando un mensaje muy peligroso en contra de las personas LGTBI en el momento más crítico: "Parece que sólo tienen la intención de promover la homofobia en una sociedad ya homófoba, y eso tan sólo contribuye al aumento de las tensiones", ha denunciado la activista.

Sterligov, junto a su esposa, en una fotografía de archivo "Sterligov, junto a su esposa, en una fotografía de archivo"

Por todo ello, Gorbunova reclama que las instituciones rusas ejerzan la "responsabilidad de detener e intervenir" en este tipo de situaciones, aunque vista la deriva del Gobierno del conservador Vladimir Putin, parece que será muy difícil una respuesta contundente.

Además, da la casualidad que el dueño de estos supermercados es un fime defensor de la formación Rusia Unida, de la que el presidente forma parte, y en múltiples ocasiones se ha alineado con las hipótesis gubernamentales en todo tipo de conflictos.

Precisamente, el gobierno de Azerbayán llegó a pedir a la INTERPOL su detención por haber reconocido al pequeño territorio de Nagorno-Karabakh como un estado independiente, en clara defensa de los intereses de Putin en la región.

Y parece aún más claro que Putin no actuará porque, lejos de considerar que el cartel no es dañino, lo cierto es que se trata de una anécdota si lo comparamos con la masacre que están sufriendo los gays de Chechenia ante la inacción del gobierno ruso.

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