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¿Por qué la vacuna para el coronavirus tarda tanto tiempo en llegar?

La vacuna es la única herramienta eficaz contra el coronavirus y para la vuelta a la normalidad real: este es el motivo por el que hay que esperar.

¿Por qué la vacuna para el coronavirus tarda tanto tiempo en llegar?

La fase de desescalada que se prepara en gran parte del planeta supone una vuelta a una "nueva normalidad" con un condicionante: la llegada de una vacuna frente al coronavirus.

Esta es la verdadera herramienta que permite luchar eficazmente contra la enfermedad y, sobre todo, reducir drásticamente la mortalidad que está generando este patógeno.

Sin embargo, el proceso está siendo muy lento y costoso. Las investigaciones sobre una vacuna frente al Covid-19 se están realizando de manera paralela en varios centros con avances desiguales. Aunque uno de los más esperanzadores se ha abierto en el Instituto Jenner de la Universidad de Oxford, que asegura que en septiembre podría contar con millones de dosis de la nueva vacuna que están investigando bajo el apoyo de la Fundación Bill y Melinda Gates.

Cumpliendo estas expectativas, se podría adelantar la llegada respecto a los plazos que se marcan en China, especialmente con la compañía de nombre Cansino, en lo que supone el mayor frente de la guerra comercial del país asiático con Estados Unidos hasta la fecha.

La llegada de la vacuna será un verdadero punto de inflexión en la lucha contra el coronavirus "La llegada de la vacuna será un verdadero punto de inflexión en la lucha contra el coronavirus"

El experimento de la Universidad de Oxford ha conferido inmunidad a los macacos Rhesus, un modelo animal empleado frecuentemente en la investigación de esta enfermedad. Seis de ellos no han desarrollado síntomas de coronavirus 28 días después de ser inoculados. Pero esto no garantiza todavía nada al 100%: que funcione en macacos no implica, 'per se', que la vacuna vaya a generar la misma inmunización en humanos.

Los resultados, no obstante, son esperanzadores, porque convierten a esta vacuna en una herramienta con grandes perspectivas de ser una herramienta eficaz frente al patógeno. Además, es una de las seis vacunas experimentales que ya están siendo probadas en humanos, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). Es un paso avanzado respecto a los otros 77 fármacos que se encuentran en fases previas para estudiar su funcionamiento tanto en cultivos celulares como en animales.

Ahora, el Instituto Jenner está probando la vacuna con los primeros voluntarios, en un ensayo que se extenderá a 6.000 personas sanas, con edades comprendidas entre los 18 y 55 años. Los primeros resultados de este estudio, esperan, llegarán este mismo mes de mayo.

Los cálculos más optimistas: mediados de 2021

La "La "nueva normalidad" seguirá vigente hasta que no haya una vacuna efectiva y fácil de distribuir"

El buen avance de las investigaciones, sin embargo, no evita que se cumplan los plazos marcados por la ciencia. Si queremos contar con una vacuna realmente eficaz, estandarizada, capaz de producirse en masa y con validez contrastada, habrá que esperar.

Los cálculos más optimistas señalan que no habrá una vacuna estándar hasta un plazo situado entre comienzos y mediados del año 2021, Es decir, que las medidas de contención del coronavirus y la "nueva normalidad" seguirá durante los próximos meses, donde se peleará por retomar la actividad económica sin generar rebrotes que puedan desencadenar en un desenlace fatal.

El gran problema a la hora de conseguir la vacuna es el paso de los resultados en animales a los obtenidos en personas. Este será el momento en el que se prevé el descarte de un número considerable de vacunas que actualmente se encuentran en desarrollo y el gran obstáculo en la lucha contra la pandemia.

Además, hay un problema añadido que se descubrió durante la epidemia del SARS, un virus que generó una epidemia en 2003 y que es muy parecido al actual: algunas candidatas a vacuna definitiva emporan la enfermedad antes que solucionar su inmunidad. Por tanto, los ensayos enfrentan un problema añadido que se quiere evitar a toda costa.

La importancia del tiempo de inmunización de las vacunas

Hay consenso en que la vacuna no será permanente, sino estacional como la de la gripe "Hay consenso en que la vacuna no será permanente, sino estacional como la de la gripe"

Otro de los retos se encuentra en el tiempo de inmunización que concederá cada vacuna. Hay cierto consenso en el mundo científico en que habrá una estacional, similar a la vacuna anual de la gripe y que será necesario realizar una campaña anual para que la población pueda estar segura frente a un patógeno que ha venido para quedarse.

Lo bueno es que los desarrollos continuarán y que la primera vacuna que logre estandarizarse no tendrá por qué ser la mejor. Es decir, que cuando haya una vacuna y realmente volvamos a la normalidad, se intentará buscar herramientas más efectivas, especialmente una inmunización permanente que permita erradicar esta enfermedad. Pero este escenario, eso sí, ya se plantea a largo plazo.

El trabajo es largo, amplio, costoso y difícil. No debemos olvidar que nuestra convivencia con este virus todavía no alcanza el año, a pesar de que la precipitación de los acontecimientos haga pensar que lleva con nosotros mucho más tiempo.

Hasta que no haya una vacuna realmente eficaz y capaz de producirse en masa, la "nueva normalidad" de aforos reducidos, mascarillas y distanciamiento social será una realidad. Y esto, por el momento, se prevé hasta la mitad de 2021. Si todo sale bien.

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