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El mundo después del coronavirus: los cambios que se avecinan tras la pandemia

La crisis del coronavirus se ha globalizado con unas consecuencias que constituyen uno de los mayores retos desde la II Guerra Mundial.

El mundo después del coronavirus: los cambios que se avecinan tras la pandemia

La internacionalización de la crisis del coronavirus parece haber pillado por sorpresa al mundo económico y político. El colapso de los sistemas sanitarios, las cifras de expansión y las medidas adoptadas prácticamente a la carrera, indican que hay cierto grado de improvisación, en todos los países, a la hora de afrontar uno de los mayores retos desde la II Guerra Mundial.

La idea de que este patógeno era poco menos que un catarro contribuyó a relajarse, tanto a nivel social como institucional. Sin embargo, la larga lista de fallecimientos y las contundentes medidas han paralizado un mundo que se veía en crecimiento.

Quizás resulta pronto para vaticinar qué sucederá después de la pandemia, sobre todo porque nadie sabe cuándo volveremos a la normalidad y si habrá futuros confinamientos, de cara al próximo invierno, con el objetivo de frenar la expansión descontrolada sin contar con una vacuna.

Pero sí parece cierto que el mundo afronta cambios. Sobre todo, porque el mundo se repondrá de esta crisis impulsando muchos de los cambios que ya estaban sobre el aire pero que, en un contexto de crisis como el actual, se podrían ver acentuados.

¿Qué factores se van a ver influenciados? Vamos a analizarlo:

1 Desglobalización

La crisis del coronavirus apunta al impulso de ciertas corrientes que defienden la desglobalización "La crisis del coronavirus apunta al impulso de ciertas corrientes que defienden la desglobalización"

El cierre de fronteras que se está experimentando en estos momentos, evidentemente, es eventual, pero también indica el germen de un futuro proceso de desglobalización. Sobre todo, con naciones que son más conscientes de la necesidad de tener producciones locales y con la desconfianza que está generando el 'mercado persa' en el que se ha convertido China durante la presente crisis.

El combate a un mundo globalizado ya mostraba algunos tintes con los movimientos populistas de ultraderecha, el Brexit, el ascenso de Donald Trump, las plataformas contrarias a la Unión Europea e, incluso, en versiones mucho más dañinas como el fortalecimiento del extremismo islámico tras la Primavera Árabe de 2011.

2 Un reto que pone en jaque la supervivencia de la UE

Derivado de lo anterior y centrándonos en el Viejo Continente, sin duda la UE enfrentará uno de sus retos más importantes durante los últimos años. El espejo de Reino Unido, que afrontará el nuevo paradigma recién salido del Club, puede actuar como aglutinador o elemento de ruptura, en función de las circunstancias.

Pero lo más importante será el papel de Alemania, quien dirige 'de facto' la política económica comunitaria y cuya brecha con el sur supuso una fuerte grieta en la manera de afrontar los efectos de la crisis del 2008. Por el momento, con el papel que ha adoptado en compañía de Holanda, la situación no parece nada positiva.

3 Un papel más relevante de China y las potencias asiáticas

Las potencias asiáticas han ganado credibilidad en esta crisis frente a Occidente "Las potencias asiáticas han ganado credibilidad en esta crisis frente a Occidente"

Esa desglobalización, debilidad de la UE y, quizás también, posible desgaste de Donald Trump y Boris Johnson por su gestión de la crisis; pueden suponer un impulso para el cambio de eje que el mundo está viviendo hacia Oriente.

En esta crisis, Asia ha salido potenciada. Los buenos datos de China, origen del coronavirus y con la epidemia completamente controlada, se unen al modelo de Corea del Sur, que supo hacer un dique contundente desde el primer minuto. Sin duda, las potencias asiáticas han ganado una fuerte credibilidad en esta crisis.

Además, el papel de China, ayudando a las potencias occidentales, también suponen una umento de su influencia. También, no olvidemos, con el constante peligro de que la población pueda concluir que los regímenes autoritarios pueden ser más eficaces a la hora de gestionar este tipo de crisis.

4 Caídas de gobiernos

Las apuestas de países como Estados Unidos o Reino Unido, donde los confinamientos se han descartado o aprobado tarde, podrían pasar factura en el futuro. Sobre todo en el país norteamericano, donde Donald Trump se enfrenta a su reelección y hasta ahora partía como favorito.

Mientras que Johnson camuflaba su apuesta bajo la premisa de inmunizar a su población, Trump no oculta sus pretensiones: priorizar la economía porque los efectos del coronavirus podrían ser menos lesivos. "El remedio no puede ser peor que la enfermedad", llegó a asegurar el presidente.

Esto, sin duda, sucede en mitad de la guerra económica con China, pero puede costarle la presidencia a Donald Trump si los resultados evidencian una catástrofe frente al control que podrían exhibir otros países donde no se dudó en cerrar a la población.

5 Una necesaria revisión del modelo neoliberal

El modelo neoliberal podría entrar en crisis tras la pandemia "El modelo neoliberal podría entrar en crisis tras la pandemia"

El modelo neoliberal, dominante en Estados Unidos y en Bruselas, también puede entrar en crisis con el coronavirus. Las políticas que defienden la menor intervención del Estado posible han evidenciado ser un fracaso: en una situación de estas características, la sanidad pública es la que está llevando la delantera.

Si esto se percibe en Estados Unidos se podría impulsar a la corriente de Bernie Sanders, algo que parece poco probable hasta la fecha. Y podría suponer un cambio de paradigma en la Unión Europea donde, con excepción de Portugal, España y en cierta medida Italia, hay una profunda crisis de la socialdemocracia.

Todo esto, sin duda, también encuentra dificultades a la hora de encajar en la política de contención del gasto que se impondrá tras la gestión de la pandemia, con una tasa de paro mayor, la economía paralizada y una mayor demanda de protección social. Resultará un reto a la hora de conjugarlo.

Sin duda, el coronavirus supone un terremoto a todos los niveles y promete cambiar el mundo que hasta ahora conocíamos.

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