Pelotas negras para luchar contra la sequía en Los Ángeles

Pelotas negras para luchar contra la sequía en Los Ángeles

Debido a la sequía en California, el Ayuntamiento de Los Ángeles decidió cubrir sus reservas de agua con pelotas de plástico.

Ciencia David Prieto González David Prieto González 22 Septiembre 2015 11:49

Con el problema agudo de la sequía en California, que perdura y empeora desde hace muchos años, el ayuntamiento de Los Ángeles ha decidido proteger su reserva de agua con bolas de plástico de polietileno.

La idea es frenar la evaporación que tiene el embalse, evitando que la radiación solar llegue a la superficie de la reserva artificial. Este método fue elegido frente a otros como sistemas de cubrición, ya que estos presentaban un coste 10 veces mayor. Con las pelotas negras o shade balls se prevé ahorrar algo más de un millón de metros cúbicos anuales que dejarían de evaporarse (1,135 hm³). No obstante, esto se aleja mucho del consumo de agua de Los Ángeles (en julio se consumieron en torno 55 hm³).

34,5 millones de dólares en pelotas. "34,5 millones de dólares en pelotas."

¿Por qué son negras las pelotas? Pese a que parecería más intuitivo que las pelotas fueran blancas para reflejar la radiación solar en vez de absorberla y calentarse, su color se debe a una capa de protección de las propias pelotas para evitar que el sol las degrade.

La balsa recubierta "La balsa recubierta"

¿Son seguras para la salud? Las bolas están hechas de polietileno de alta densidad. El único problema hubiera sido su degradación ante una larga exposición a la radiación ultravioleta solar, algo que se ha corregido con la pintura. Este tipo de plástico es muy poco reactivo químicamente, de hecho, es apto para envases alimentarios y en Estados Unidos se utiliza habitualmente para las botellas de leche.

Botellas de polietileno conteniendo leche "Botellas de polietileno conteniendo leche"

Esta idea, creada por el biólogo Dr. Brian White, ya se ha usado en otras reservas de agua en California. Otra de sus ventajas es que reduce el uso de cloro para potabilizar el agua con el consiguiente ahorro (28 000 dólares al mes) y, además, mejora las condiciones de trabajo.

Ha habido críticas al respecto, especialmente por gente que busca alternativas para la reducción del consumo de agua. Las propuestas se centran en mejorar la cobertura arbórea del paisaje californiano (a largo plazo), así como en sistemas de reutilización de agua y de eficiencia en la irrigación agrícola y en el consumo urbano. También se están preparando sistemas de captura de agua de tormenta.

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