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Política

'Partygate': claves del caso que acorrala a Boris Johnson y podría terminar con su mandato

La popularidad de Johnson cae en picado dos años tras acceder al mandato mientras que las críticas cada vez son más fuertes en sus propias filas.

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Foto: CordonPress

Después de haber pasado varias polémicas y continuar en el cargo, el primer ministro británico, Boris Johnson, se ha topado con un escándalo que ha puesto en un brete su mandato. Está acusado de organizar y participar en una fiesta en los jardines de Downing Street, en pleno confinamiento, donde no se respetó ninguna de las medidas que su propio gabinete estaba imponiendo para controlar la expansión del coronavirus.

El premier se ha visto forzado a comparecer en el parlamento, en un ambiente de gran tensión y ha tenido que admitir por primera vez que sí participó en aquella fiesta de mayo de 2020. Johnson ha reconocido que su gobierno "no hizo bien" y ha añadido, en plena vorágine de críticas públicas: "Entiendo la rabia que sienten conmigo y con el gobierno que dirijo, cuando piensan que en Downing Street las personas que las hacen no siguen las reglas correctamente".

La opinión pública está siendo demoledora. Una encuesta realizada por Savanta ComRes entre 1.040 adultos señala que el 66% de los entrevistados (entre ellos, un 42% de votantes conservadores) creen que debería abandonar su cargo. Otro sondeo de YouGov para Sky News, por su parte, indica que el 56% se muestra a favor de su dimisión, mientras que el 27% dice que debe seguir al frente del Ejecutivo y un 17% está indeciso.

Por el momento y con una situación tan desfavorable a nivel público, Johnson ha pedido perdón: "Me quiero disculpar. Sé que millones de ciudadanos de este país han hecho sacrificios extraordinarios durante los últimos 18 meses. Sé la angustia por la que han pasado, sin poder llorar a sus familiares, sin poder vivir su vida como querían o hacer las cosas que les gustan".

La oposición no ha dudado en 'echarse al cuello' ante un escándalo de tal magnitud. Jim Shannon, diputado del Partido Unionista Democrático, fue noticia por su intervención en el parlamento recordando que su suegra había fallecido en soledad con coronavirus durante la pandemia. Cuando el premier celebraba una fiesta saltándose las restricciones.

Por su parte, el líder de la oposición, el laborista Keir Starmer, se ha mostrado contundente, calificando las explicaciones de Johnson como "el patético espectáculo de un hombre que se quedó sin camino. Su defensa de que no se dio cuenta de que estaba en una fiesta es tan ridícula que en realidad es ofensiva para el público británico", aseguró. Y, finalmente, se mostró tajante: "¿Ahora va a hacer lo decente y renunciar?".

Un escándalo que indigna a la opinión pública

El caso estalló el pasado lunes 10 de enero, cuando el canal ITV mostró un correo electrónico enviado a un centenar de personas por el Secretario Jefe del Primer Ministro, Martin Reynolds. En él, se invitaba a participar en una fiesta en los jardines de Downing Street el 20 de mayo de 2020. "Aprovechamos el magnífico tiempo que hace estos días para tomar unos tragos a distancia social en el jardín. Que cada uno traiga su bebida", aseguraba el mail, que además empleaba el término "nosotros", lo cual podría implicar directamente al premier.

De los 100 destinatarios, respondieron una treintena de personas. En ese momento y por orden del propio Ejecutivo de Boris Johnson, las reuniones a puerta cerrada de familiares y amigos estaban prohibidas en Reino Unido, el teletrabajo era obligatorio y solo dos personas podían reunirse al aire libre bajo amenaza de multa.

Las críticas contra Johnson son feroces desde la bancada de la oposición, pero también dentro de las filas conservadoras. El diario conservador Daily Telegraph relata que la cuestión dentro del partido no es si debe dimitir, sino cuándo debe hacerlo. Este medio destaca la petición pública de dimisión lanzada por el líder de su propia formación en Escocia, Douglas Ross.

La mentira y la capacidad de resistencia

El futuro de Boris Johnson en el cargo está en el aire, más que nunca. Hasta ahora se había limitado a decir que no podía hacer comentarios sobre el asunto, hasta que una alta funcionaria del gobierno, Sue Gray, concluyera una investigación interna sobre otras reuniones que presuntamente violaban las normas.

Sin embargo, un vídeo publicado en diciembre muestra al personal del premier riéndose mientras bromeaba sobre otra fiesta celebrada en Downing Street en mitad del confinamiento aprobado durante las Navidades de 2020. Poco después, The Guardian publicó una fotografía de Johnson y más de una docena de personas bebiendo vino en el jardín de su residencia oficial en mayo de 2020.

Johnson había asegurado previamente que no se había producido ninguna fiesta de la que él tuviera constancia y que había seguido todas las normas impuestas por la pandemia. El pasado 8 de diciembre se pronunció sobre el asunto del vídeo de su personal: "Me disculpo sin reservas por el dolor que ha causado en todo el país y por la impresión que produce (el vídeo), pero repito que me han asegurado repetidamente que no hubo fiesta y que no se rompieron las reglas de la Covid".

Mientras todo esto sucede y la popularidad de Johnson cae en picado tan solo dos años después de acceder al mandato, ya se barajan posibles sustitutos para su cargo. Entre ellos, el ministro de Finanzas, Rishi Sunak o la jefa de la diplomacia, Liz Truss.

Todo ello se suma a las sospechas de que mintió sobre la financiación de la reforma de su apartamento oficial, la adjudicación de contratos entre amigos durante la pandemia o acusaciones de favoritismo hacia los donantes más generosos con el Partido Conservador.

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