Cómo conseguir que te paguen por pedir una hipoteca

Cómo conseguir que te paguen por pedir una hipoteca

Debido a los tipos de interés tan bajos del mercado, algunas entidades están pagando un interés negativo a los consumidores, es decir, les devuelven dinero. Otras saben cómo evitarlo.

Economía Lola L. Muñoz Lola L. Muñoz 22 Abril 2016 10:00

Hace un mes Hans Peter Christensen comprobó el extracto de su hipoteca y se encontró con una alegría: los intereses que tenía que pagar al banco ese mes arrojaban un saldo negativo de 249 coronas danesas (unos 45 euros). Es decir, en lugar de pagar intereses en su hipoteca, Christensen está recibiendo dinero por parte de su entidad bancaria por haber contratado ese préstamo.

Esto se produce porque el tipo de interés se encuentra en negativo. La cifra de daneses que se encuentran en una situación en la que reciben dinero por sus hipotecas es desconocida; solo el Realkredit Danmark, uno de los bancos más importantes allí, afirma que durante 2015 tuvo que aplicar ese tipo de interés a 758 prestatarios.

Hans Peter Christensen y su familia "Hans Peter Christensen y su familia"

Este fenómeno se está produciendo en otros países europeos debido a la política de los Bancos Centrales (o del Banco Central Europeo) de rebajar los tipos de interés con el objetivo de estimular la economía. Así, se entiende que si los bancos obtienen créditos a un tipo de interés muy bajo, tendrán margen de maniobra para ofrecer préstamos a empresas y particulares, lo que repercutirá en una mayor cantidad de dinero en el mercado.

La banca no quiere dar préstamos en negativo

El motivo de esta rareza bancaria tiene como raíz el hecho de que al pedir una hipoteca los intereses no tienen por qué ser a tipo fijo (es decir, un interés basado en un porcentaje fijo mensual), sino que se puede contratar un interés variable que dependa de otros indicadores, siendo el Euribor el más común en Europa.

El Euribor es el porcentaje en el que se prestan dinero los bancos entre sí, y se calcula a través de los datos que las entidades financieras pasan al Banco Central. Así, se entiende que este porcentaje es representativo de la situación crediticia en el mercado. Por eso las hipotecas se ligan a este interés.

Dado que los tipos de interés interbancario están a la baja, llega un momento en el que los tipos de interés variable de la hipoteca experimentan la misma situación. O al menos así debería ser.

Los tipos de interés interbancarios están a la baja "Los tipos de interés interbancarios están a la baja"

Sin embargo, está claro que esta es una situación que no beneficia a la banca. Y es que, en teoría, el interés es el porcentaje que se lleva el que presta el dinero, siempre en concepto de remuneración del riesgo que se está asumiendo al proporcionar un dinero que, a priori, no sabe si se va a devolver. En esto se basaba José María Roldán, el presidente de la Asociación Española de la Banca, cuando decía que "pagar a alguien por pedir prestado y cobrar por traer recursos es una contradicción", una situación que "no es sana, ni sostenible, ni razonable" y que por ello las entidades deberían ofrecer hipotecas a tipo fijo.

Aun así, parece que si el tipo variable existe precisamente para prestar dinero según la tendencia del mercado, es lógico que si la tendencia del mercado es negativa, los consumidores también tengan tipos de interés negativo. En esto es en lo que se basa la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) cuando reclama que, por contrato, las entidades bancarias deberían seguir las fluctuaciones del tipo variable. Y si estas están en negativo, el banco debería pagar.

Las triquiñuelas de la banca: la cláusula suelo

Sin embargo, de todos es sabido que las entidades bancarias no están del todo de acuerdo con eso de dar dinero. Y mucho menos si se lo pueden ahorrar. Es por esto por lo que las entidades bancarias han hecho, y siguen haciendo, todo lo posible no solo por no pagar el interés negativo, sino porque no disminuya el tipo de interés positivo que como prestamista le corresponde.

Manifestación contra la claúsula suelo "Manifestación contra la claúsula suelo"

Una de esas triquiñuelas fue la inclusión de lo que se conoció como cláusulas suelo o, dicho en francés burocrático, "límite a la variación del tipo de interés". Esta cláusula ponía un tope por debajo al porcentaje en el que el tipo de interés variaría. Así, si la cláusula suelo estaba en un 2%, incluso aunque el Euribor (o el índice que se tome como referencia) se encuentre en negativo, el prestatario tendrá que pagar ese 2%, aunque al banco le esté saliendo el dinero gratis.

Por suerte, y por las demandas masivas que se interpusieron contra más de 100 entidades bancarias en nuestro país, esta cláusula fue declarada abusiva y anulada por el Tribunal Supremo en mayo de 2013. Esto daba derecho a los consumidores a pedir a su entidad bancaria la devolución del diferencial entre los tipos de interés que el banco había cobrado a su cliente y el tipo de interés real, el que toma como referencia al Euribor. De todas formas, si tenemos en cuenta que el Euribor comenzó a desplomarse en 2009, la banca ha estafado legalmente a sus clientes durante al menos cuatro años.

Las triquiñuelas de la banca: manipulación

Otro ejemplo de la forma en que los bancos deciden que pagar intereses negativos les viene mal se da cuando comienzan a manipular datos. Como se ha comentado, el Euribor es el tipo europeo de oferta interbancaria y se calcula con los datos que los propios bancos envían al Banco Central. Por tanto, si los bancos envían datos falsos al Banco Central, el Euribor no baja y ellos pueden seguir ganando dinero. Esto es lo que empujó a estas entidades a ponerse de acuerdo en los tipos de interés para afectar en su beneficio a indicadores como el Euribor y el Libor (el indicador inglés).

Varios bancos han sido multados por la Comisión Europea "Varios bancos han sido multados por la Comisión Europea"

Precisamente por esto, la Unión Europea ha puesto multas milmillonarias a estas entidades y se está planteando crear lo que por ahora se conoce como Euribor Plus, un indicador que se calcularía estadísticamente, sin que los bancos pasen su propia información, bajando el riesgo de manipulación.

Hans Peter Christensen ha recibido una factura de su hipoteca que, teniendo en cuenta la coyuntura en la que nos encontramos, no debería ser una sorpresa para nadie. Sin embargo, el danés no sabe cuántos movimientos se han hecho durante años para que ese tipo de interés no llegase a ser negativo. Esperemos que disfrute de sus 45 euros.

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