¿Cuál es el origen del horario intensivo y por qué solo se aplica en verano?

¿Cuál es el origen del horario intensivo y por qué solo se aplica en verano?

El verano significa para muchos -afortunados- salir de trabajar a las dos o las tres de la tarde, pero... ¿de dónde viene la tradición del horario intensivo y por qué solo se aplica en verano?

Vida David Carro David Carro 07 Julio 2016 17:23

Ay, el verano. Esa época dorada del año en la que el calor aprieta, las terracitas nos sacan a la calle, los niños se levantan a las 12 de la mañana y algunos -afortunados- salen de trabajar a las dos o las tres de la tarde gracias al mejor invento español del mundo desde la fregona, también conocido como horario intensivo de verano. Pero... ¿por qué de verano? ¿Es que esta maravilla no puede extenderse el resto del año?

Para entender el porqué de que en el verano español se trabaje desde las 7 o las 8 de la mañana hasta tan solo las 14 o 15 horas hay que remontarse varias décadas atrás. El origen del horario intensivo o jornada continua se debe a las altas temperaturas de nuestro país, que hacían imposible seguir trabajando más allá de esa hora de una manera cómoda. Cierto es que este problema se solucionó con la llegada del aire acondicionado, si bien en muchas oficinas se mantuvo el horario intensivo de verano por tradición (¡con lo poco que nos gusta que nos toquen las tradiciones españolas!).

La instauración de este horario suele ocupar los meses de más calor, julio y agosto, aunque hay empresas que ofrecen más beneficios sociales a sus trabajadores e incluso lo estiran durante las últimas semanas de junio y las primeras de septiembre. Y, aunque es cierto que en España la carga de trabajo se reduce considerablemente durante estos meses, los negocios sobreviven con éxito teniendo a sus empleados menos horas al día en la oficina incluso estando varios de ellos de vacaciones.

El calor, principal motivo del horario intensivo de verano "El calor, principal motivo del horario intensivo de verano"

Entonces, ¿por qué las empresas no se lanzan a implantar la jornada intensiva durante todo el año? ¿Por qué en España seguimos con la cultura de calentar el asiento, repudiada desde hace años en la mayoría de los países europeos? Las estadísticas dicen que tener más tiempo libre para la familia y/o el ocio hace más feliz a los trabajadores e incrementa su motivación. En Iberdrola esto lo saben, ya que desde 2008 se disfruta este tipo de horario: "Hemos mejorado la productividad y ganado más de medio millón de horas de trabajo anuales. Hemos reducido en un 20% el absentismo y un 15% los accidentes laborales", declaró en 2014 a El País el director de recursos humanos de la eléctrica, Ramón Castresana.

En España tenemos una larga jornada laboral y trabajamos de media 38,4 horas semanales, una de las mayores cotas de Europa. Sin embargo, los datos de Eurostat nos sitúan entre las productividades más bajas, por detras de países que tienen políticas laborales más flexibles y dejan mayor margen a la conciliación familiar. La solución, pues, parece sencilla, pero todavía muchos empresarios consideran que pasar más tiempo en la oficina implica trabajar más.

Teniendo en cuenta que nuestra jornada partida, con dos o tres horas para comer, procede de la posguerra española, cuando la pobreza asolaba el país y había que tener un trabajo por la mañana y otro por la tarde-noche, se entiende la resistencia que existe en España a asumir los cambios. "Aquí existe una cultura presencialista en el trabajo, lo cual implica que necesitamos estar una serie de horas en la oficina", explica Ramón Egea a La Información. "Estás mientras esté el jefe", coincide en ABC Ignacio Boqueras, Presidente de la Comisión Nacional de Racionalización de la Jornada Laboral.

Y es que parece que la explicación es tan sencilla como eso, una costumbre y una rutina que ya forman parte de la cultura de nuestro país. A menudo se argumenta que, dado que en España la mayor parte de las empresas son pequeñas o medianas, no es fácil disponer del número suficiente de personas para que la oficina esté vacía más horas al día. Sin embargo, esto no hace sino evidenciar la necesidad de un cambio global en la sociedad, en la que no estar disponible para asuntos profesionales más allá de las cinco de la tarde sea algo habitual y en la que el trabajo por turnos le gane presencia a una jornada estirada.

En las últimas elecciones generales todos los partidos incluyeron en sus programas medidas a favor de la conciliación laboral. Si consiguen ponerse de acuerdo y formar gobierno, quizás pronto veamos cómo se ponen en marcha las medidas e incentivos que seguro reportarán una mejora en la satisfacción laboral de los trabajadores. No obstante, cabe recordar que la decisión está en el tejado de las empresas y la felicidad de sus empleados no tiene por qué esperar a ningún estímulo político.

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