El Oculus de Nueva York, la última incorporación a las polémicas de Calatrava

El Oculus de Nueva York, la última incorporación a las polémicas de Calatrava

Una neoyorkina afirma que el edificio, antes de su gran inauguración, ya se está agrietando

Vida Mateo Navarro Mateo Navarro 07 Marzo 2016 12:58

Nueva York se enfada con Santiago Calatrava. Han pasado casi doce años desde los primeros planos del proyecto del intercambiador de transportes del World Trade Center, firma del arquitecto español más polémico de las últimas decadas. Varios factores han sido los causantes del retraso de la inauguración de la obra arquitectónica, entre ellos dos clásicos que se repiten en los procesos de construcción de Calatrava: el aplazamiento con pretexto de la falta de medidas de seguridad y la demanda del doble del presupuesto inicial. De los 2.000 millones de dólares presupuestarios, el Ayuntamiento de Nueva York ha asumido finalmente 4.000 millones, de los que tan solo 655 millones pertenecen a la supervisión, inspección y documentación del Oculus.

Para ciertas personalidades de la ciudad como Patrick Foye, director ejecutivo de la Autoridad Portuaria de Nueva York, el emplazamiento es un homenaje al exceso. El intercambiador, que está inaugurado de manera parcial, gusta como disgusta a partes iguales entre sus visitantes, que se espera que crezca en porcentaje hasta las 50.000 personas diarias.

Según afirma el diario New York Times, la construcción de la última obra de Calatrava tenía como pretensión final convertirse en un centro comercial de lujo más que en un intercambiador, lo que explicaría el interés de algunos inversores privados en el edificio. Por este motivo, su diseño alberga una zona de ocio con restaurantes y comercios, accesos a los principales edificios del Word Trade Center y una red de túneles subterráneos que conectan con once líneas del metro de Nueva York.

Pero, ¿qué es Oculus arquitectónicamente? Algunos ven una espina vertebral, otros interpretan un ave fénix elevando sus alas en honor a las víctimas del 11 de septiembre de 2001. ¿No podría ser que Oculus fuera realmente, y tal como anuncia el ejercicio de naming, un ojo como el que se puede encontrar en cualquier dólar? Para Julie Kite, el calatravasaurio es una obra que, antes de inaugurarse, ya está condenada a su demolición:

Y no se puede decir que no tuvieran referentes. Los neoyorquinos estaban avisados.

Otros flops de Calatrava

1 El obelisco de Plaza de Castilla (Madrid)

El regalo envenenado de Santiago Calatrava a Madrid mide 93 metros de altura y pesa 572 toneladas. Este monumento, situado en frente de los Juzgados de Plaza de Castilla, tiene una cubierta de pan de oro y, si bien es cierto que no le costó nada al Ayuntamiento de Madrid durante el mandato de Alberto Ruiz-Gallardón, su mantenimiento cuesta 300.000 euros al año. La idea principal sobre la que se construyó la obra era que esta pudiera moverse, pero pocas veces llegó a hacerlo por el elevado coste. Y, a día de hoy, el mecanismo no funciona.

2 El puente de Vistabella (Murcia)

Los vecinos de Murcia cruzan a diario este puente sobre el río Segura con mucho miedo de sufrir un resbalón o una caída. Desde su inauguración, multitud de asociaciones de barrio han protestado por el acondicionamiento óptimo de este puente, hasta que se colocó una moqueta que tampoco cumple con su función y que costó 60.000 euros. Su mantenimiento anual oscila entre los 20.000 euros.

3 El puente Zubizuri (Bilbao)

Por el contraste climático y otros factores geográficos, Bilbao es una región cuya probabilidad de precipitaciones es mucho mayor que en Murcia. Sin embargo, el problema con el puente de Vistabella se repitió y multiplicó: el Ayuntamiento de Bilbao tuvo que contratar a otro arquitecto para que diseñar unos accesos al puente y colocar una alfombra para evitar esbalones. Aún así, Calatrava demandó a la ciudad por vulnerar sus derechos morales de autor.

4 El Trencadís de la Ciudad de la Artes y las Ciencias (Valencia)

En 2014, la Generalitat Valenciana demandó a Santiago Calatrava por no reponer el recubrimiento del trencadís del Palau de las Arts, que fue retirado de la forma más cutre posible, como podéis ver en el vídeo. El ejecutivo valenciano tuvo que retirar provisionalmente las otras piezas de la cubierta para evitar más desprendimientos. Además, este edificio sufrió anteriormente a los hechos una inundación y un hundimiento.

5 El Bou del Museo de Arte Moderno de Es Baluard (Palma de Mallorca)

Esta escultura compuesta de cinco cubos que alcanzan 15 metros de altura y 45 toneladas cada uno generó polémica desde el conocimiento de su ubicación: incumplía la Ley de Patrimonio. Además, 72 horas después ya tuvo que ser apuntalado por fallos en la estructura.

El Bou de Calatrava "El Bou de Calatrava"

6 Torre Turning Torso (Suecia)

Aunque la especialidad de Calatrava es el espacio público y funcional, el arquitecto fue contratado para levantar un edificio de viviendas en Malmö. Si bien es verdad que este rascacielos circular no ha tenido desde su inauguración en 2005 ningún fallo estructural, la sorpresa llegó cuando el sobrecoste sumó 170 millones de euros a la obra, provocando una indignación que se tradujo en dimisiones políticas.

Torre Turning Torso, en Suecia "Torre Turning Torso, en Suecia"

7 Puente de la Constitución (Venecia)

Cuatro millones de euros de sobrecoste, multitud de denuncias por resbalones y falta de acceso para minusválidos fueron suficientes razones para que el Ayuntamiento de Venecia exigiese una indemnización de 464.000 euros al arquitecto.

Puente de la Constitución de Venecia "Puente de la Constitución de Venecia"

8 Puente del Rey David (Jerusalén)

Si bien es cierto que aún no ha habido ningún tipo de derrumbe o amago de desvanecimiento de esta obra arquitectónica, la polémica surgió cuando el autor del puente pretendió unir a través de él con un tranvía las zonas israelíes y palestinas de la ciudad en mitad del conflicto.

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