¿Está haciendo Netflix daño al cine tradicional?

¿Está haciendo Netflix daño al cine tradicional?

Analizamos cómo ha afectado la llegada de Netflix al cine tradicional y los recelos que ha despertado en la industria.

Cine Javier Parra Javier Parra 28 Septiembre 2017 10:30

En los albores del nuevo milenio, un tal Reed Hastings se acercaba hasta las oficinas de Blockbuster con la intención de venderles una compañía en la que los espectadores debían pagar una cuota mensual para poder beneficiarse de todo su catálogo. Era el año 2000 y el término streaming no pareció despertar ningún tipo de interés en aquellos a quienes se les ofreció el producto.

La idea había surgido después de que Hastings fuese multado con 40 dólares por no entregar una película a tiempo en el establecimiento en el que había llevado a cabo el alquiler. Años después, en 2013, mientras Blockbuster, el gigante que había dominado el mercado doméstico durante años, se declaraba en quiebra para dejar paso a otro gigante, aquel ideado con un cliente descontento que acabó por convertirse en el dueño de la compañía de video en streaming que ha pasado a formar parte de las tendencias del mercado cinematográfico actual, Netflix, le pese a quien le pese.

'The Ridiculous 6', primer largometraje de producción exclusiva de Netflix "'The Ridiculous 6', primer largometraje de producción exclusiva de Netflix"

Habiendo cerrado 2016 con una facturación que ha alcanzado los 8.288 millones de dólares, y con un número de suscritos que ya supera los 93,8 millones, la tendencia en el mercado de Netflix es la de seguir creciendo de forma imparable. En 2013, llegaron las primeras producciones exclusivas. 'House of Cards', 'Hemlock Grove' y 'Orange is the New Black', algunas con mayor éxito que otras y las cuales no hicieron otra cosa que allanar el camino a lo que estaba por venir.

Tras probar suerte en los documentales, no fue hasta 2015 cuando Netflix se implicaba de lleno en la producción y distribución exclusiva de títulos. Así pues, y tras su paso por los festivales de Venecia y Toronto, en octubre de 2015 se estrenaba en las pantallas de medio mundo 'Beasts of No Nation', cuarto largometraje de Cary Fukunaga. En diciembre del mismo año, llegaba el primer largometraje de producción exclusiva de Netflix, 'The Ridiculous 6', una parodia western a la que poca gente pareció verle la gracia.

La tendencia era ya más que evidente: Netflix no solo se había hecho con el monopolio del mercado del video en streaming, sino también con los derechos de distribución exclusivos y las producciones propias, lo que hasta entonces conocíamos como mercado cinematográfico doméstico, estaba cambiando totalmente.

Cambios en la manera de consumo

Los videoclubs, la Meca de los cinéfilos antes de la irrupción de las plataformas VOD "Los videoclubs, la Meca de los cinéfilos antes de la irrupción de las plataformas VOD"

Como casi todo hijo de vecino nacido en el último tercio del siglo XX, la cultura cinematográfica que muchos de nosotros adquirimos fue gracias a los videoclubs. Aquellos templos donde saciar el ansia cinéfaga entraron en declive con la llegada de las nuevas tecnologías, siendo Internet, la consecuente piratería y el auge de los servicios de Video On Demand, los principales factores que acabaron con una práctica cuyo carácter casi ritual de deambular por los pasillos descubriendo carátulas de VHS (luego fueron DVD's) mutó en la selección de títulos a través del mando de la pantalla plana de nuestro televisor, de nuestro ordenador portátil, tableta o incluso smartphone de última generación.

Casi al unísono de la evolución a pasos agigantados de las nuevas tecnologías, la forma de consumir cine ha sido algo que también ha ido cambiando con el tiempo. Lo que hace unos años podía ser considerado algo casi de ciencia ficción (el ver el último episodio de tu serie favorita en una tablet de 9 pulgadas), forma hoy en día parte de la vida cotidiana de muchos que han optado por adaptarse a la perfección a las nuevas dinámicas que ofrecen los nuevos servicios de entretenimiento.

Pero lo que aquí nos concierne no es el entrar a discutir la forma en la que cada uno decide consumir los productos que Netflix (también entran en el juego las plataformas de HBO, Filmin, Rakuten, AmazonoYomvi), sino cuál es el verdadero impacto que la compañía creada por Hastings supone en lo que a la industria del cine se refiere. El debate está de rabiosa actualidad, y es que tan solo hace falta echar la vista atrás a dos acontecimientos cinematográficos de este 2017 para comprender que algo está cambiando (mejor dicho, ya ha cambiado) en la industria.

Críticas y miedo a Netflix

Hay mucho cine en 'Okja' "Hay mucho cine en 'Okja'"

En mayo, en el marco de la celebración de la 70ª edición del Festival de Cannes, fueron muchas las voces que se alzaron en contra de la selección de 'Okja', la última película de Bong Joon Ho, producida por Netflix y estrenada en la plataforma de forma internacional el 28 de junio. El título, ubicado en Sección Oficial con el beneplácito de Thierry Frémaux, director del certamen desde 2014, fue objeto de críticas debido a una naturaleza que bien podría haberse denominado como "anticinematográfica", según los argumentos de quienes pensaron que el film protagonizado por Seo-Hyun Ahn, Tilda Swinton y Paul Dano no era digno de ganar la Palma de Oro porque "no se iba a poder ver en cines", siendo el principal impulsor de dicha teoría el presidente del jurado, Pedro Almodóvar. Sin embargo, y suponiendo que gran parte de aquellos que hayan podido disfrutar de la película en cuestión estarán de acuerdo conmigo, en 'Okja' hay mucho más cine de lo que podemos ver en la mayoría de los estrenos comerciales que invaden las multisalas cada semana.

El segundo momento llegaba con el estreno de 'Dunkerque', décimo largometraje de Christopher Nolan, quien se posicionaba por encima de la plataforma dictaminando en unas incendiarias declaraciones que "Netflix es televisión ¿A quién le importa? No creo que afecte a nada", para después añadir que "no es más que una moda". Por extensión de lo que el señor Nolan afirma, todo aquel producto destinado directamente al mercado doméstico no es cine.

Si hubiese que tener en cuenta la afirmación de que una película solo puede proyectarse en un festival de cine, solo si luego va a tener recorrido comercial en salas, y que todas las películas producidas para televisión (y no hablamos únicamente de Netflix, sino que aquí entrarían en juego todas aquellas productoras destinadas a la pequeña pantalla) tampoco son cine, ¿por qué se ha convertido el servicio de streaming en una de las tendencias por antonomasia del consumo de cine en la actualidad? Para responder a tal pregunta no cabe ser muy avispado y se deben tener en cuenta los factores anteriormente citados, que son aquellos que giran en torno a la evolución de la tecnología.

Las cartas de Netflix

Suki Watherhouse y Jason Momoa protagonizan 'The Bad Batch' "Suki Watherhouse y Jason Momoa protagonizan 'The Bad Batch'"

¿Cuál es entonces el miedo que parece estar infundado el creciente éxito de Netflix dentro de la industria? Viendo que los datos en la taquilla internacional parecen decrecer, y que la tendencia de antes, la de estrenar el blockbuster de turno en la temporada estival era sinónimo de éxito asegurado, ya no está funcionando, se ponen sobre la mesa una serie de cartas que las compañías de Video On Demand están sabiendo jugar a la perfección.

Un ejemplo que a nosotros nos toca más de cerca es el de Filmin, la plataforma española fundada en 2007 y especializada en cine independiente y europeo, cuyos responsables anunciaban este año que por fin podrían cerrar el ejercicio anual sin pérdidas. En este caso, si algo bueno está haciendo el servicio fundado por Juan Carlos Tous hace una década, es lo de acercar un tipo de cine casi invisible a un público que ha visto mermadas las ventanas de exhibición y que apuesta por ver contenidos de forma legal.

Ese es el principal factor con el que también juega Netflix y con el que está favoreciendo a un sector de la industria: el de hacer llegar al público una serie de ofertas que, sin su empuje, quedarían destinadas al olvido. Un ejemplo podría ser el de 'Ya no me siento a gusto en este mundo', ópera prima de Macon Blair, ganadora del premio a la Mejor Película en el prestigioso Festival de Sundance de este mismo año, de la que adquirió sus derechos de distribución. Otro caso es el de 'Message from the King', última película de Fabrice du Welz, uno de los cineastas belgas con más personalidad del cine actual, que fue estrenada en la plataforma este mismo verano tras un breve recorrido por festivales. O la más reciente 'The Bad Batch', historia de amor caníbal en una distopía dirigida por Ana Lily Amirpour, ganadora del Premio Especial del Jurado en el Festival de Venecia de 2016, acabada de estrenar en Netflix bajo el título de 'Amor carnal'.

Dos caras de la misma moneda

Netflix ha llegado para quedarse "Netflix ha llegado para quedarse"

Queda claro que las plataformas de Video On Demand han llegado para quedarse y que se han convertido en el sustituto natural de los videoclubs. Eso es algo con lo que la industria (incluyendo también los festivales) deberá convivir, ya que estamos ante una serie de tendencias con predestinación a entenderse y que no tienen por qué restar al conjunto de la industria, sino que se convierten en varias caras de una misma moneda, dispuestas a satisfacer las necesidades de un público que ahora tiene la elección de poder disfrutar del cine en una sala o en su casa, a la carta.

Como nota mental final, y teniendo en cuenta lo que algunos suscriben, habrá que empezar a pensar en quién le dirá a Martin Scorsese que 'The Irishman' (su próxima película, financiada por Netflix con 100 millones de dólares) no es cine.

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