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Un bebé muerto y otro con secuelas en San Sebastián al confundir la enfermera el suero con anestesia

El error fatal en la farmacia del hospital llevó a administrar un potente anestésico a dos bebés prematuros de 600 y 800 gramos.

Un bebé muerto y otro con secuelas en San Sebastián al confundir la enfermera el suero con anestesia

Un bebé prematuro ha muerto y otro ha sufrido secuelas como consecuenca de un "error farmacológico" en la Unidad de Neonatos del Hospital Donostia de San Sebastián, tal y como ha relatado El Correo.

El error fue fatal. Como recoge el informe elaborado por el sistema vasco de salud, Osakidetza, a las familias, en lugar del habitual suero alimenticio Smoflipid se les suministró un potente fármaco, el anestésico Propofol.

Con aquel tratamiento y "al menos durante 48 horas", empezó a empeorar el estado de salud de las dos bebés prematuras, que nacieron pesando 600 y 800 gramos y estaban en una incubadora.

Cuando se percataron del "error farmacológico", la Unidad de Neonatos del hospital interrumpió el suministro y se lo comunicó a la familia de las dos prematuras extremas.

Una de los bebés falleció tres días después de que se detectase el fallo. A pesar del tiempo que había transcurrido, se detectaron altos niveles del Propofol en su organismo durante el día de su fallecimiento.

Los hechos ocurrieron en el Hospital Donostia de San Sebastián "Los hechos ocurrieron en el Hospital Donostia de San Sebastián"

Las dos pequeñas habían experimentado cambios en el comportamiento el día en que se les administró el fármaco erróneo, ya que dejaron su actitud "movida y vital" para quedarse paralizadas.

La madre de la bebé fallecida no dudó en alertar a una enfermera, para avisar que su hija Ane de 600 rgamos estaba demasiado quieta. La profesional, en ese momento, la tranquilizó.

Con secuelas

El bebé que ha sobrevivido ha experimentado graves problemas de salud. Tuvo que someterse a varias operaciones y permanece conectada a una sonda permanente con oxígeno.

A pesar de que las cjaas de suero alimenticio y el anestésico son parecidas y que ello pudo motivas el error, el fallo no se explica porque los anestésicos cuentan con un circuito particular que debe funcionar a partir de la autorización de un anestesista y nunca en una unidad de neonatos.

Las familias ahora reclaman indemnizaciones según el baremo de los accidentes de tráfico, con 150.000 euros para cada padre de la niña fallecida, 4000.000 euros para la pequeña que ha sobrevivido y 60.000 euros para su madre.

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