La manipulación de las redes de Rusia que pasó inadvertida en las elecciones de EEUU

La manipulación de las redes de Rusia que pasó inadvertida en las elecciones de EEUU

Rusia logró la "mejor operación encubierta de la historia" mediante la cual enfrentó a los norteamericanos de cara a las elecciones de 2016.

Política Julio Plaza Torres Julio Plaza Torres 09 Noviembre 2018 18:24

En junio de 2016, el Partido Demócrata confirmaba a The Washington Post que sus servidores habían sido hackeado por los rusos. El movimiento no tuvo gran repercusión, y es que tanto The New York Times, como el FBI, como los propios empleados del partido, restaron importancia a esta operación.

Según confirma David Sanger, periodista de The New York Times, se afirmaba que "unos cuantos rusos trasteando en el Partido Demócrata no parecía la repetición del Watergate", por lo que "la historia quedó sepultada en las páginas interiores".

Sin embargo, tiempo después, se vio la magnitud de esta operación, bautizada como Proyecto Lakhta, y el mérito de que pasara tan desapercibida. The New York Times catalogó la operación como "un referente que será examinado durante las próximas décadas". Incluso "fue la operación encubierta más exitosa de la historia", afirma Michael Hayden, exdirector de la CIA.

La estrategia se basó en tres diferentes vertientes a controlar: la ciberseguridad, encargada de distraer al Partido Demócrata de las verdaderas intenciones. Hackeaban correos electrónicos y documentos del partido y los filtraban muy lentamente entre julio y octubre de 2016; la desinformación de los ciudadanos, que se centraba en una compleja y calculada estrategia en redes sociales; y la parte personal, el contacto con los miembros de la campaña de Trump que peores consecuencias pudieran acarrear para el futuro presidente.

Vladimir Putin y Donald Trump "Vladimir Putin y Donald Trump"

La operación al completo ha visto la luz recientemente gracias a dos nuevas revelaciones: Twitter ha publicado una base de datos con nueve millones de tweets enviados por las 3.814 cuentas de la Agencia de Investigación en Internet, de Evgeny Prigozhin, amigo de Vladimir Putin; y la contable rusa que ha sido acusada por Justicia de dirigir los presupuestos de esta operación.

Un comienzo lento y complejo

Cuando las redes sociales cogían fuerza en 2011, muchas personas veían una libertad muy positiva. Muchos ciudadanos las utilizaban para reclamar sus derecho y denunciar abusos, pero los rusos se centraron más en sacar partido a su manera.

Los trols rusos comenzaron con sus cuentas en su propio idioma, donde Putin defendía su invasión de Crimea y debatía sobre las protestas contra la corrupción de Rusia. Pero en 2015 pasaron a tuitear en inglés sobre diferentes temas bastante comunes, como deportes, política, negocios, etc., y utilizando hashtags, para así ir ganando seguidores. @TEN_GOP, "el Twitter no oficial de los republicanos de Tennessee", logró tener 129.000 seguidores cuando fue cerrada en 2017.

Comenzaron a generar desconfianza en la población

"Desde mayo de 2014, el objetivo establecido por el Proyecto Lakhta fue diseminar desconfianza hacia los candidatos a cargos públicos y el sistema político en general", afirma el Departamento de Justicia.

Tal y como opina el investigador Ahmer Arif, "las cuentas rusas en los grupos de izquierda y derecha convergían para posicionar a los medios tradicionales como instituciones que manufacturan una falsa realidad para las masas". Utilizaban opiniones opuestas dentro de un conflicto y noticias polarizadas sobre temas como inmigración, armas, banderas, LGBT, etc.

Dejando atrás las elecciones de 2016 ganadas por Trump, continuaron con la división: "Los objetivos evolucionaron y empezaron a buscar las comunidades más activas e indignadas". Fomentando el aislamiento de los ciudadanos más enfrentados, se genera más tensión interna y se distrae la atención de las acciones de Rusia.

Sorprendentemente, ganó Trump

Barack Obama y Vladimir Putin "Barack Obama y Vladimir Putin"

El Proyecto Lakhta pretendía debilitar el sistema político aunque Hillary Clinton fuera presidenta, porque en ningún momento Putin se imaginó que Donald Trump llegara a ganar. Trump era el candidato perfecto, e incluso los rusos se quedaron sorprendidos al ver todo lo que habían logrado.

Desgraciadamente, el Gobierno de Obama no se percató de esta estrategia, y es que se estaba prestando más atención a la ciberseguridad que el hackeo había utilizado como distracción: el equipo de Obama estaba más preocupado de que pudieran acceder al sistema de urnas electrónicas y modificar el número de votos o de que lograran cortar la electricidad el día de las elecciones.

La viralidad de las cuentas rusas

Pero las cuentas trols en redes sociales no sólo imitaban los comportamientos y trataban de conocer la actualidad norteamericana, sino que también disponían de un departamento gráfico que se centraba en crear memes, gifs y vídeos para lograr contenido viral y poder llegar mejor y a más ciudadanos.

En Facebook, por ejemplo, llegaron a tener páginas con 126 millones de seguidores norteamericanos; mientras que Instagram, 120 de las cuentas rusas tenían 20 millones de seguidores.

Además, los activos de la operación reclutaban a ciudadanos norteamericanos con el fin de apoyar sus acciones en redes mediante actos o marchas reales para fomentar el conflicto. El Departamento de Justicia publicó una conversación entre una mujer estadounidense y el propietario de una de estas cuentas trols en Facebook en la que se le pedía que administrara una de sus páginas antiinmigración.

El éxito de la operación

Donald Trump y Hillary Clinton "Donald Trump y Hillary Clinton"

Tras el paso de las elecciones, muchas de las cuentas han sido cerradas, pero sigue habiendo otras que aún tuitean con mejor repercusión. Por ejemplo, sobre el nuevo juez del Supremo, Brett Kavanaugh, o el asesinato del periodista saudí Jamal Khashoggi.

Sin duda, tal y como afirman los estudios, no se pude demostrar que, gracias a la operación, el Partido Republicano de Donald Trump ganara, ni tampoco que el pueblo desconfiara en sus compatriotas y en el sistema político. Lo que sí es la gran victoria del Proyecto Lakhta es la sensación de confusión y la infiltración que produjeron, pasando totalmente desapercibidos hasta las revelaciones actuales.

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