Liga Norte, un gobierno de extrema derecha en Italia y sus riesgos para la Unión Europea

Liga Norte, un gobierno de extrema derecha en Italia y sus riesgos para la Unión Europea

La cuarta economía de la Unión, con permiso del Brexit, comienza un giro ultraconservador de consecuencias impredecibles.

Política Adrián Parrondo Adrián Parrondo 15 Mayo 2018 17:41

El relevo generacional está provocando que el antídoto de la II Guerra Mundial se diluya. El olvido del General Pétain en Francia, Mussolini en Italia y Hitler en Alemania o Hungría, han supuesto todo un giro hacia la extrema derecha.

El caso de la Hungría de Viktor Orbán es el más destacado. Líder del Fidesz, Orbán es el responsable de dirigir su formación con una trayectoria similar a Alternativa por Alemania: cambiar el liberalismo conservador para pasar a un nacionalismo identitario.

Orbán ostenta el gobierno en su país, a diferencia de Le Pen o Alice Weidel. El carácter multicomprensivo con el que maneja la política, ha permitido que sus siglas atraigan a individuos de todo el arco político: desde la izquierda a la derecha.

Esta es la situación que ahora se repite en Italia. La cuarta economía de la Unión Europea (hasta la consumación del Brexit), va a contar con un gobierno de coalición entre el Frente Cinco Estrellas y la Liga Norte, gracias al paso atrás brindado por Berlusconi, el líder de Forza Italia y llave para alzarse con el poder en el Palacio del Quirinal.

La Liga Norte, lepenizada por un carismático Matteo Salvini, ha conseguido que la extrema derecha regrese al tablero de juego tras el descalabro de una Alessandra Mussolini, cubierta de escándalos y polémicas de toda índole en una marginal y ultraconservadora Libertá Di Scelta.

Alessandra Mussolini y Matteo Salvini representan dos carismas completamente diferentes "Alessandra Mussolini y Matteo Salvini representan dos carismas completamente diferentes"

La convulsa política italiana ha llevado a un pacto que, visto desde España, puede llegar a poner los pelos de punta: una especie de unión entre Podemos y VOX. Aunque la formación fundada por Beppe Grillo y que ahora lidera Luigi di Maio hace mucho que abandonó el ala progresista para utilizar el argumento de la desaparición del eje izquierda-derecha. Y las encuestas le avalan: el 32% de los italianos apoyan esta posibilidad, un 59% de los votantes del M5S y un 64% de la Liga Norte.

El hartazgo de la vida política (con cinco presidentes del gobierno entre 2011 y 2015), ha provocado que los electores se refugien en el denominado 'voto de protesta', ese tipo de voto que permitió la victoria del Brexit en Inglaterra.

Ese carácter euroescéptico que está impregnando a la sociedad italiana, también se traslada a su política de refugiados. Los pocos países del sur de Europa que soportamos la carga migratoria sin el apoyo del resto del Viejo Continente, no mostramos un amplio rechazo hacia aquellos que se juegan la vida para, paradójicamente, salvarla. Con la excepción de Italia: su gobierno está comenzando un auténtico pulso con los refugiados para que no pisen suelo europeo y con el apoyo de Bruselas.

Dos partidos que se complementan entre sí

Luigi di Maio (izq) y Matteo Salvini (dcha) "Luigi di Maio (izq) y Matteo Salvini (dcha)"

A pesar de las complicadas negociaciones, el Movimiento 5 Estrellas y la Liga Norte han conseguido formar una especie de 'pack ideológico indivisible' que, a la hora de gobernar, puede provocar el triunfo en el campo ideológico italiano.

En las condiciones negociadoras, la Liga Norte ha articulado un discurso centrado en la política exterior y la seguridad: el control de la inmigración, la 'valoración' de una "nueva posición de Italia dentro de la Unión Europea", el fomento de la seguridad nacional y el apoyo a campesinos, pescadores y agricultores.

Por otro lado, el Movimiento 5 Estrellas de Luigi di Maio apuesta por centrarse en su vertiente de indignación política y social. En concreto, reforma de pensiones, combatir los despilfarros en la Administración e introducir una "pena de prisión para quien evade".

Todo un pack, como pueden comprobar, para representar al completo la concepción de 'nueva política' a la italiana que tan lejos se presenta desde la Península Ibérica.

El hundimiento de la socialdemocracia y el inicio de una etapa de fuerte incertidumbre

Matteo Renzi ha visto cómo su partido pierde más de 200 escaños en los últimos comicios "Matteo Renzi ha visto cómo su partido pierde más de 200 escaños en los últimos comicios"

En mitad de un tablero tan complicado, un defenestrado Matteo Renzi ha comprobado el hundimiento de la socialdemocracia en su país: de 292 escaños en 2013, a 86 en 2018. Pierden 206 butacas. De esta forma, la coalición de centroizquierda queda en una situación de irrelevancia. 

La caída del Partido Democráta, la formación sobre la que Renzi ostentó el gobierno, no es única. Ahí tenemos los precedentes del Partido Socialista Francés o el PASOK griego: la socialdemocracia no termina de elaborar un discurso unitario y adaptado al siglo XXI, lo que está jugando un serio problema incluso en España, con un PSOE que se ha mantenido en tercer o cuarto puesto en la práctica totalidad de las encuestas (hasta la consumación de la moción de censura).

Berlusconi aguanta los muebles

Berlusconi consigue mantener apoyos a pesar de la multitud de escándalos que ha enfrentado "Berlusconi consigue mantener apoyos a pesar de la multitud de escándalos que ha enfrentado"

Forza Italia ha perdido 38 escaños, quedando en 59. Sin embargo, el 14,01% de apoyos que recibe suponen respaldar a un político que ha sido acusado (con pruebas) por delitos como corrupción, sexo con menores de edad o prostitución.

La formación que vuelve a representar Berlusconi era fundamental para haber formado gobierno. Sin embargo, el veto del Movimiento 5 Estrellas y el temor a que esta formación consiguiera mermar el caladero de Forza Italia, han llevado a que el soberbio Berlusconi termine dando un paso atrás.

¿Qué será de Italia a partir de ahora? La situación, como la política italiana, es completamente impredecible. Sin embargo, sienta un precedente para el ascenso de la ultraderecha en el resto de Europa y un posible boicot a todas las resoluciones de Bruselas que pueden poner en riesgo el futuro del eurogrupo.

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