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La ladrona de Mercadona reconoce que se encaró al Ejército tras robar rímel: volvería a hacerlo

La joven ha reconocido los hechos en un vídeo de YouTube y ha avisado: no tiene problema en volver a hacerlo.

La ladrona de Mercadona reconoce que se encaró al Ejército tras robar rímel: volvería a hacerlo

Con la cara descubierta, la conocida como 'ladrona del Mercadona', según el título que aparece en YouTube, Patricia Cabello ha ofrecido su versión de los hechos después de haber protagonizado una detención en pleno Mercadona de Almoradí (Alicante) a manos del Ejército.

La joven robó "dos rímeles y dos maquillajes", tal y como reconoce en el vídeo. Después, se mostró muy agresiva cuando la cazaron e increpó al personal de seguridad de la tienda, a la dependienta de los cosméticos y llegó a èdir a una amiga que le diera "un cabezazo" a los militares que la retuvieron en el suelo.

La joven niega en todo momento que hubiera robado artículos de primera necesidad y, también perfumes, puesto que rechaza las "colonias baratas". Y añade: "Lo único que he cogido son cuatro rímeles de 3,50 euros y dos maquillajes de cinco euros".

En el vídeo, que ella ha borrado pero que continua circulando en todo tipo de cuentas de YouTube, la joven llega a afirmar que no hubiera encontrado problema en robar jamones cinco jotas dentro de la funda de una guitarra aunque, se lamenta, este tipo de productos no se vende en los supermercados de la enseña valenciana.

"Cuando estaba en el suelo, yo quería pegarle a la de la droguería"

La mujer reconoce que, en realidad, "no ha venido el Ejército a por mí, el Ejército estaba merendando fuera y, como la Policía tarda mil años en llegar, tuvieron que entrar ellos". Por tanto, el Ejército no actuó en sustitución directa de la policía como se ha comentado en algunos círculos.

Cuando la joven ya estaba en el suelo, reducida por los militares, no dudó en seguir con la dinámica: "Cuando estaba en el suelo, yo quería pegarle a la de droguería porque me estaba insultando llamándome sinvergüenza. Seguramente no me habría dicho nada si hubiera estado suelta, pero como estaba esposada, aprovechó la situación para acercarse e insultarme".

Tampoco encuentra problema para cargar contra las "marujas" de su barrio que comentan su situación, así como la gente que la señala "por haber robado cuatro rímeles".

Y avisa, lo volvería hacer: "Cuando falta comida o algo en mi casa, me voy a robar y lo que haga falta. Es lo que hay", sentencia. 

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