Kanamara Matsuri: así es el Día del Pene en Japón

Kanamara Matsuri: así es el Día del Pene en Japón

La temática del festival gira alrededor del órgano reproductor masculino: el pene. Los japoneses salen a la calle, se visten, decoran sus casas y comen cosas que hacen referencia a este miembro.

Vida Mateo Navarro Mateo Navarro 04 Abril 2016 18:15

El Kanarama Mitsuri, que significa Festival del falo de metal, es un evento que se celebra el primer domingo de cada mes en Japón. Coincide con el periodo de floración de los cerezos y la llegada de la primavera y el buen tiempo. La temática del festival gira alrededor del órgano reproductor masculino, el pene. Tal y como puedes ver en nuestra galería de fotos de arriba, las personas salen a la calle, se visten, decoran sus casas y comen cosas con la forma de este miembro, o al menos que hacen referencia al mismo.

La veneración al pene es tal que, en un paralelismo a las cofradías de Semana Santa, los japoneses sacan pasos con falos de colores gigantes que presiden los tradicionales mikoshi, una especie de capillas portátiles que sirven de vehículo para los seres que tienen relación con las divinidades. El Festival del falo de metal tiene lugar en los templos sintoístas y sus inmediaciones.

Una mujer disfruta de su golosina con forma de pene "Una mujer disfruta de su golosina con forma de pene"

El demonio con dientes que se escondía en las vaginas

La tradición se construye alrededor de dos mitos. El primero habla de las prostitutas que rezaban en los templos locales para protegerse de las enfermedades de transmisión sexual.El segundo cuenta la leyenda de un demonio con dientes que se escondía en la vagina de las mujeres jóvenes y, durante la noche de bodas, devoraba el pene del amado, dejándolo inservible para siempre. Como consecuencia del sobrenatural suceso, un herrero diseñó un pene de metal para que le rompiera los dientes al demonio que se introducía en la vagina, y así consiguieron vencerlo.

Esta tradición data del periodo Edo japonés, alrededor del siglo XVII. Hoy en día, además de ser divertida, esta festividad recauda fondos para la lucha contra el VIH y otras infecciones de transmisión sexual. Sin duda, una manera muy sana y normalizada de afrontar y educar en la sexualidad.

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