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Política

Arrimadas consuma la ruptura con Rivera: qué supone su apoyo al estado de alarma para la legislatura

Pedro Sánchez intenta que la prórroga del estado de alarma sirva para situar a Cs como socio preferente frente a ERC: la formación naranja se divide.

Arrimadas consuma la ruptura con Rivera: qué supone su apoyo al estado de alarma para la legislatura

Con el liderazgo plenamente consolidado tras su contundente victoria en las pasadas primarias, Inés Arrimadas ha decidido abandonar el barco en el que Albert Rivera situó a su partido durante su última etapa para girar el timón hacia el centro.

La Inés Arrimadas de inicio de legislatura, sosteniendo entre burlas varios carteles con el currículum de Adriana Lastra en el Congreso, ha dado paso a aquella que se distancia de PP y VOX y asume que vota con el Gobierno, no por una cuestión ideológica, sino práctica. Más parecida a la bisagra que representó el partido en un pasado, más parecida al papel de Pedro Quevedo (Nueva Canarias, aliado del PSOE) como sostén de Mariano Rajoy para garantizar un mínimo de estabilidad institucional en plena crisis catalana. Aún personalizándose de toda la responsabilidad que ello pueda suponer, en cuestión de votos, pero también de cohesión interna.

Al contrario de lo que apuntaba su campaña hacia el liderazgo del partido, Arrimadas ha optado por la vía Igea, la que defendía su rival en primarias: mirar hacia el sector moderado del partido, el de Javier Nart, el de Toni Roldán o el de Manuel Valls; antes que el defendido por los más conservadores como Juan Carlos Girauta o Carina Mejías. Ambos han dejado el partido en cuanto han conocido el apoyo a la prórroga del estado de alarma, el verdadero punto de inflexión en este cambio de rumbo. Ciudadanos, mientras, exhibe lo que ha conseguido en su pacto firmado con el Gobierno.

Con su poder interno consolidado, Inés Arrimadas ha dado un giro de timón a la estrategia del partido
"Con su poder interno consolidado, Inés Arrimadas ha dado un giro de timón a la estrategia del partido"

¿Y Albert Rivera? Lo cierto es que sus últimos movimientos se enmarcan en el segundo grupo, el de los más conservadores. De hecho, su relación con Inés Arrimadas se ha enfriado de manera significativa durante las últimas semanas. Ahora, Rivera lo ha escenificado en Twitter:

Mientras que la actual lideresa defiende que ahora hay que estar detrás del Gobierno por "el interés de los españoles en una pandemia", aunque con condiciones, Rivera apostó por la vía dura en su última comparecencia pública, un encuentro telemático con militantes celebrado el pasado 30 de abril: "Hay que defender la libertad de prensa, de opinión y de empresa. Y también la separación de poderes en un momento en el que algunos la están cuestionando".

Sus palabras se acercan más a los postulados del voto en contra o la abstención de PP y VOX que a lo adoptado por su sucesora. Hasta ese tuit, se ha mantenido en silencio en Twitter, donde acostumbra a ser bastante activo.

Un partido dividido en dos almas que hoy vive su punto de inflexión: el PSOE intenta que Ciudadanos crezca como socio prioritario frente a ERC

La debacle experimentada en Ciudadanos tras las últimas elecciones abrió dos frentes. Primero, quienes consideran que el partido perdió por no pactar un Gobierno de 180 escaños con el PSOE, donde se encuentra Inés Arrimadas y el sector moderado.

Segundo, quienes aprecian que el error fue romper el dique frente al PSOE cuando se ofreció un pacto de gobernabilidad con tres condicionantes para investir a Sánchez, poco antes de la repetición electoral. Aquí se encuentra el sector duro, sobre todo Albert Rivera y Juan Carlos Girauta. También Begoña Villacís, que se abonó a esta teoría en un principio, aunque ahora parece alinearse con Arrimadas.

Estas dos almas han convivido con relativa calma hasta hoy. El pacto del estado de alarma, por mucho que quiera defenderlo Inés Arrimadas, implica la ruptura de la política de bloques, al menos desde el flanco naranja, donde Cs vuelve al papel de bisagra que permite alejar a la política nacional de formaciones soberanistas.

Pedro Sánchez no es ajeno. El presidente del Gobierno intenta que los diputados de Arrimadas hagan el mismo papel que Pedro Quevedo (Nueva Canarias, aliado del PSOE) hizo con Rajoy: ejercer el papel de oposición y, a la vez, como sostén parlamentario frente a la crisis económica y territorial.

Este fue el papel inicial de un Ciudadanos que optó por Susana Díaz en Andalucía y Cristina Cifuentes en Madrid. ¿La formación naranja se prepara para volver a sus orígenes y alejarse por completo del sector más ideologizado? Sin duda, el futuro de las relaciones del PSOE, que hoy abre un nuevo camino, implica una ruptura interna en un partido obligado a reinventarse si quiere sobrevivir.

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