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El incendio de Londres podría haber acabado mucho peor sin la ayuda de los musulmanes en Ramadán

El incendio que asoló Londres podría haber tenido un desenlace mucho más duro de no haber contado con la ayuda de la comunidad musulmana.

Desde que comenzaron los ataques terroristas, la sociedad al completo comenzó a desconfiar de la población musulmana. Se cayó en el error de pensar que por ser unos terroristas de una religión determinada, todos los de esa religión acabarían siendo terroristas; como si por una rubia ser una asesina, todas las rubias fueran capaces de serlo. Si os parece absurda la segunda conclusión, sin duda la primera os lo parecerá también. Porque las personas son entes individuales, por muchas cosas que puedan tener en común por el mero hecho de compartir una religión. Y buena prueba de ello es lo que sucedió en el incendio de Londres.

Hace tan solo dos días, un incendio en la Torre Grenfell, un rascacielos de más de veinte plantas, provocó diecisiete muertos y más de ochenta heridos. Las llamas comenzaron en la segunda planta y, rápidamente, acabaron extendiéndose hasta la número veinticuatro, la última planta habitada. Debido a las llamas, y debido también a la altura del edificio, muchas personas quedaron atrapadas en sus viviendas y sin posibilidad de huir. En su momento, incluso el jefe de bomberos se mostró abrumado ante la situación, señalando que ese había sido "un incidente sin precedentes. En mis veintinueve años como bombero nunca había visto nada de esta magnitud".

Una mujer llora al ver su casa quemada "Una mujer llora al ver su casa quemada"

Lo que muchos ignoraban en ese momento es que el incendio podría haber sido mucho peor si la comunidad musulmana que se encontraba allí no hubiera avisado rápidamente a los bomberos. El incendio comenzó a la una de la madrugada, hora a la que la gente suele estar durmiendo; no obstante, ellos se encontraban en pleno Ramadán, y estaban aprovechando las horas sin luz para comer y guardar fuerzas para otra jornada de ayuno.

Detectaron rápidamente que algo no estaba yendo bien, y supieron cómo actuar. Según Andre Barroso, un joven de treinta y tres años que residía en el edificio: "Jugaron un gran papel a la hora de sacar a mucha gente del edificio. La mayoría de las personas que pude ver ayudando eran musulmanas. También se pusieron a proporcionar comida y ropa a los afectados". Khalid Ahmed Suleman habló con el Huffington Post para confirmar que él se encontraba despierto cuando dio comienzo el incendio, y que las alarmas antiincendios fallaron. "No hubo alarma de incendios ni ninguna clase de advertencia. Estaba jugando a la Play Station mientras hacía tiempo para el suhur cuando noté el humo. Miré por la ventana y vi las llamas en el séptimo piso. En seguida desperté a mi tía y, con lo que llevaba puesto, empecé a llamar a las puertas de los vecinos".

"El pasillo estaba repleto de humo espeso. No pensé que fuera tan grave, y mi tía creía que era un incidente aislado, pero comenzamos a evacuar solo para estar seguros", explicó Khalid. Cuál fue su sorpresa a la hora de ver que todo había desaparecido bajo el fuego tras apenas unos veinte minutos. Un incendio que él consideraba algo nimio acabó con diecisiete vidas; por suerte, personas como él ayudaron a evacuar a tiempo y que el número de muertes no se elevara.

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