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Hambre, inflación y diplomacia: los efectos de la guerra en Ucrania también sacuden África

La invasión de Ucrania podría tener numerosas repercusiones, tanto económicas como sociales, en el continente africano.

Hambre, inflación y diplomacia: los efectos de la guerra en Ucrania también sacuden África

La invasión de Ucrania cumple ya tres semanas y sus consecuencias afectan a todo el mundo. Aparte de las sanciones impuestas a Rusia, que tienen un efecto evidentemente negativo en el resto de economías occidentales, las consecuencias del conflicto también se hacen notar en zonas como el continente africano.

En él, la subida del precio de los alimentos o el petróleo también se está convirtiendo en un gran problema. Irina Filatova, experta en relaciones de África con Rusia, asegura a la Agencia EFE que aún es muy pronto para evaluar sus consecuencias pero que el hambre podría ser una de ellas.

"No sabemos cómo será la economía de Rusia después de las sanciones y esta guerra, pero podemos asegurar con certeza que los precios de las materias primas están escalando y seguirán escalando", señala.

En África, numerosos países, entre los que destacan Egipto, Nigeria, Sudán Tanzania, Argelia, Kenia y Sudáfrica, gastaron en 2020 unos 4.000 millones de dólares solo en productos agrícolas importados desde Rusia, algo que puede verse gravemente afectado por el conflicto. Además, Ucrania es también otro socio importante de estos países, ya que exportó al continente africano 2.900 millones de dólares por productos alimenticios, especialmente trigo.

Por todo esto, la interrupción de las cadenas de suministros, así como el alto precio al que está llegando el trigo, que ha superado ya su precio más alto que alcanzó en la crisis de 2008, podría traducirse en una mayor hambruna en un continente ya duramente afectado por este problema.

Miradas al continente africano

Por otro lado, las sanciones impuestas por la Unión Europea a Rusia, que depende en gran medida de su gas natural y de su petróleo, están haciendo que la UE tenga que mirar en otras direcciones en busca de suministradores energéticos alternativos.

Y uno de ellos podría ser África. El continente tiene enormes reservas de gas natural, pero la escasez de infraestructuras hacen que África solo pueda dar solución a este conflicto a largo plazo y no de forma inminente. Ahora mismo, tan solo Nigeria y Argelia tendrían la capacidad de exportar estos productos a Europa.

Asimismo, el encarecimiento del petróleo también puede traducirse en una mejora del producto interior bruto (PIB) de los países productores de este hidrocarburo en África subsahariana, como Nigeria o Angola. Sin embargo, este progreso no debe interpretarse como una mejora también de las vidas de sus ciudadanos, ya que organizaciones humanitarias como Oxfam avisan de la gran desigualdad que se vive en estos países y del reparto tan dispar que se hace en ellos de los beneficios derivados del petróleo.

Diplomacia entre Rusia y África

En este tablero político Rusia está también jugando un papel clave al intentar acercarse al continente africano. Y es que el gobierno de Moscú ve desde hace décadas en estos países una alternativa a sus acuerdos occidentales. Por el momento, los acuerdos del país que preside Vladimir Putin con África no llegan al mismo nivel de los alcanzados con China, EEUU o Europa, pero tras la guerra todo esto podría cambiar ya que Rusia "necesitará afianzar más apoyos políticos, más socios comerciales y más beneficios económicos", asegura Filatova.

Estas relaciones diplomáticas ya se han hecho notar. El pasado 2 de marzo diecisiete países de África decidieron abstenerse en la votación para condenar la invasión de Rusia a Ucrania en la Asamblea General de la ONU y otras siete naciones africanas no participaron directamente en la votación.

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