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El problema de la desescalada: el Gobierno quería esperar pero adelanta el plan por tensiones

El Gobierno planeaba retrasar la fase de desescalada hasta bien entrado el verano, pero todo se ha precipitado durante los últimos días.

El problema de la desescalada: el Gobierno quería esperar pero adelanta el plan por tensiones

El Gobierno se prepara para presentar su plan de desescalada, algo que hasta hace poco se contemplaba como un escenario "a medio plazo" en todas las ruedas de prensa. Incluso cuando Pedro Sánchez anunció que permitiría la salida de los niños a la calle, una semana antes de anunciar el permiso para hacer deporte.

A pesar de que las intenciones del Ejecutivo pasaban por atrasar la aplicación de este plan, la vicepresidenta Teresa Ribera ha acelerado todo durante los últimos días. El motivo: varios países de nuestro entorno están presentando sus propios planes, algo que podría extender la idea de que Moncloa directamente no tenía un plan para afrontar la salida de la pandemia.

Además, la certidumbre que genera este plan también permite apaciguar el mundo económico, con el Banco de España haciendo previsiones de caídas del 13% del PIB si se mantiene el actual escenario hasta el final de 2020.

Esta rapidez ha generado un problema con las Comunidades Autónomas. Los consejeros de Sanidad han mostrado sus quejas sobre la falta de comunicación con el Ejecutivo, sobre todo cuando el escenario se plantea desigual entre territorios y consideran que ellos pueden aportar sobre estas diferencias territoriales. Moncloa les ha emplazado a un encuentro, eso sí, con el plan ya presentado.

Pedro Sánchez quería atrasar la desescalada hasta el verano
"Pedro Sánchez quería atrasar la desescalada hasta el verano"

El punto de inflexión ha sido la salida de los niños. Desde entonces, el Gobierno ha hablado de fijar "un horizonte, un camino" para todos los ciudadanos. También han influido las cifras que se han registrado durante los últimos días que, aunque dramáticas, abren una ventana hacia el optimismo.

Pero, sobre todo, la presión ha llegado de la mano de algunas comunidades autónomas, sobre todo las Islas Canarias, pero también Baleares o Andalucía, cuyas economías dependen en gran medida del turismo y unos datos particulares mucho más proclives a la apertura que en otros territorios.

El plan de desescalada que se presenta lleva un trabajo realizado durante el último mes de la mano de cuatro miembros del Gobierno: la vicepresidenta Teresa Ribera y los ministros de Sanidad (Salvador Illa), Exteriores (Arancha González Laya) y Seguridad Social (José Luis Escrivá). Junto a ellos han trabajado algunos altos cargos muy destacados del Gobierno, entre los que se encuentra el secretario general de Presidencia Félix Bolaños.

El plan inicial marcaba el mes de mayo para terminar la elaboración del plan de desescalada

Teresa Ribera estaba ultimando el plan, que pulirá después de su presentación
"Teresa Ribera estaba ultimando el plan, que pulirá después de su presentación"

El plan que se presenta este martes 28 de abril, en realidad, iba a presentarse en el verano, teniendo en cuenta que el calendario fijado en el Gobierno indicaba que la mesa de trabajo tenía que presentar sus conclusiones durante el mes de mayo.

De hecho, el Gobierno de Pedro Sánchez no quería dar señal de relajamiento y no planeaba que la desescalada fuera a ser inminente. El grupo ha trabajado con un fuerte secretismo y ni siquiera la oposición conocía quién estaba asesorando hasta ayer lunes. El PP intentará mañana conocer todos los detalles en una pregunta dirigida a Ribera en el Congreso de los Diputados.

El plan que se presenta hoy no cuenta con algunos flecos en los que trabajaba la propia Teresa Ribera, que estaba aplazando el trabajo con el fin de concretar todos los detalles y escenarios plausibles. La orden política, dirigida desde Presidencia, ha desencadenado todo, puesto que España corría el peligro de quedarse a la cola.

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