¿Qué futuro real le queda a los supermercados DIA tras su expulsión del Ibex 35?

¿Qué futuro real le queda a los supermercados DIA tras su expulsión del Ibex 35?

El futuro de la compañía se encuentra completamente en entredicho tras hundirse en bolsa, perder inversores y haber sido expulsada del Ibex 35.

Economía Adrián Parrondo Adrián Parrondo 14 Diciembre 2018 13:18

El futuro de los supermercados DIA se encuentra más en entredicho que nunca. Su expulsión del Ibex 35, tras acumular caídas espectaculares (ha sido sustituida por la gallega Ence), le ha dejado bajo mínimos: sus acciones se sitúan en 33 céntimos. Una cantidad ridícula, si tenemos en cuenta que la enseña ha llegado a contar con títulos a siete euros en los últimos años.

La situación ahora es insostenible. Si anteriormente podíamos considerar que la enseña no iba bien, ahora podemos llegar a plantearnos la posibilidad de que pueda producirse una quiebra. Sin duda, 'torres más altas han caído': ahí tienen a Galerías Preciados, Banco Popular o el grupo Rumasa.

El protagonista durante los últimos meses, el inversor ruso Mikhail Fridman, ya controla de facto la compañía. Ahora, acercándose enero y con las acciones bajo mínimos, las posibilidades de una OPA (solo tiene que comprar un 1% para que la ley lo permita), aumentan. Pero hay un escollo: como se advirtió anteriormente, quizás ahora hay un exceso de confianza en la salud de una compañía que necesitaba un giro de timón de 180 grados inmediato que aún no ha llegado y se hace esperar demasiado.

El inversor ruso puede haber mostrado un exceso de confianza en la salud financiera de DIA "El inversor ruso puede haber mostrado un exceso de confianza en la salud financiera de DIA"

Porque los datos no son nada halagüeños. La salida de inversores como Goldamn Sachs, el profit warning que genera desconfianza y el relevo constante de miembros en la cúpula, con planes de reforma que no terminan de convencer, unido a la dimisión del hombre llamado a salvar a la empresa (Stephan DuCharme, cercano a Fridman), son el mayor síntoma de lo que sucede en la empresa 'low cost'.

Con el fin de reflotarla, se prevé que el nuevo presidente sea Jaime García-Legaz, primer ejecutivo de Aena hasta el pasado verano a propuesta del PP. Dimas Gimeno, expresidente de El Corte Inglés, finalmente ha sido descartado por la cláusula firmada en la salida de los grandes almacenes como consecuencia de la competencia que ejerce Supercor. El relevo de la cúpula era fundamental, ya que los miembros de la dirección no generan ninguna confianza entre los inversores.

Legaz llegará a una empresa que acaba de caer un 35% en bolsa y que ha sido expulsada forzosamente de la primera liga. ¿Qué experiencia tiene Legaz? En concreto, como alto ejecutivo de una empresa se reduce a los nueve meses en Aena y su paso por Cesce, una aseguradora de riesgos propiedad parcialmente del Estado. Todo lo demás está íntimamente ligado al ámbito de la política.

El futuro no se encuentra en las manos de DIA: necesitan una quita por parte de los bancos

El expresidente de Aena ha sido finalmente llamado a presidir la compañía "El expresidente de Aena ha sido finalmente llamado a presidir la compañía"

Lo cierto es que la imposibilidad de contar con Gimeno ha dejado a Legaz en un puesto que había traído grandes quebraderos de cabeza durante meses, debido a su situación financiera.

El inversor ruso y su círculo incorporado a la dirección de la compañía ya han anunciado que el próximo año no podrán hacer frente a los pagos de 1.800 millones de deuda, según ha publicado un informe de Bankinter tras las informaciones vertidas por El Confidencial. Algo que se han apresurado a negar, tras la fuerte caída en bolsa.  Por todo ello, la empresa se ha visto obligada a solicitar una quita a los acreedores, porque la posibilidad de cerrar la persiana es real. En concreto, se está negociando a contrarreloj con 14 bancos la refinanciación de 900 millones de euros.

La operación, gestionada por Rotschild y Pwc, cuenta con entidades como Santander, BBVA, Caixabank y algunas empresas extranjeras. Fridman, la tabla de salvación de la enseña, está poniendo la condición de este plan de saneamiento parcial como condición para lanzarse a la OPA.

Pero hay más. La empresa quiere una ampliación de capital de 600 millones y cuenta con el compromiso de Morgan Stanley. Sin embargo, sucede lo mismo que en el caso anterior: el banco estadounidense no activará el plan hasta que la quita se materialice.

Si todo cuaja, hay perspectivas de crecer a partir de 2020, aunque la incertidumbre es máxima. Como podemos comprobar, el futuro de DIA pende de un hilo y, ahora mismo, no se encuentra en su mano. Si no hay posibilidades de pagar el dinero que debe a las entidades, el concurso de acreedores se puede encontrar a la vuelta de la esquina.

Las intenciones de Fridman

Fridman espera adquirir DIA a precio de 'ganga' "Fridman espera adquirir DIA a precio de 'ganga'"

Mientras tanto, el inversor ruso Mikhail Fridman continúa esperando a que las acciones sigan desplomándose para comprar al mínimo posible y rentabilizar su inversión. Si así sucede, presentará en enero el plan estratégico que está elaborando y que ya ha contado con algunas pinceladas como la posible venta de las perfumerías Clarel.

Fridman busca una 'ganga', aunque puede esperar demasiado. Tal y como se está tensando la cuerda, la volatibilidad de DIA ha fijado sus precios en 0,33 euros por acción, con una cúpula que aún no genera confianza (nadie creyó el plan estratégico de Currás en su último encuentro con inversores y no consiguió los resultados esperados). Y, también, la dimisión del propio hombre fuerte de Fridman, Stpehan DuCharme, llamado a salvar a la empresa, deja en entredicho la confianza dentro de la propia dirección.

El dinero es temeroso y busca confianza. Una confianza que, hoy, no ofrece DIA. Con estos movimientos, falta comprobar qué sucede con las quitas y cómo afectará la llegada de Legaz. 

El modelo de negocios con un estilo arquitectónico prácticamente soviético y con una oferta desfasada respecto a la competencia ya no funciona. Sin un giro contundente, la bajada de persiana se puede avecinar. Muchos empleos dependen de ello. Y también la inversión del propio aspirante a comprar la empresa, el inversor ruso y su equipo de lujo (con el presidente de Lidl en el momento de expansión y su control de X5, conocido como el 'Mercadona ruso') ayuda. Fridman puede perder todo el dinero que invirtió en comprar el 29% en un momento en el que las acciones se encontraban a un precio mucho más alto que en la actualidad. Y, quizás, este escenario no convenga.

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