El feminismo, y la ejemplaridad que se le exige a las mujeres

El feminismo, y la ejemplaridad que se le exige a las mujeres

No, las feministas no deben ser perfectas: deben ser personas, e ir aprendiendo poco a poco.

Vida Maribel Baena Maribel Baena 10 Septiembre 2018 11:38

La batalla campal que hay ahora mismo contra el feminismo y contra cualquier mujer que se autodenomine feminista no es nueva. Se trata de una realidad que lleva sucediendo desde que surgió el feminismo como movimiento empoderador de la mujer. El hecho de que las mujeres reclamen su espacio, sus derechos, implica, inevitablemente, arrebatar a los hombres parte del espacio que han usurpado; porque en la sociedad actual no hay equidad, no hay igualdad.

Los hombres ocupan el espacio de las mujeres de forma invariable, de ahí que se hable de los privilegios masculinos. Para que las mujeres puedan empoderarse, es totalmente necesario que estos privilegios desaparezcan en pro de la igualdad; y, seamos realistas, a nadie le gusta perder sus privilegios. De ahí que se ataque tanto al feminismo, que se hable del inexistente hembrismo, y que se tenga tanto miedo a las feministas.

Tanto es así que cualquier excusa es buena para atacar al movimiento feminista. Probablemente, del párrafo que acabo de escribir se ataque directamente la parte en la que he señalado que hay que "arrebatar a los hombres parte del espacio que han usurpado". No se analizará más allá de la frase, no se tratará de comprender lo que hay debajo de ella; y es que no se habla de quitar derechos a los hombres, sino de quitarles los privilegios que hacen que las mujeres pierdan sus derechos. Es sencillo, pero no siempre es fácil de asimilar.

Imagen de Feminista Ilustrada "Imagen de Feminista Ilustrada"

Últimamente, hay medios que se ceban cada vez que una mujer que se considera feminista comete un error, o tiene una pequeña equivocación. Ha sucedido con todo el tema candente de la prostitución, por ejemplo, porque es un debate dentro del feminismo incluso, ya que cada vertiente piensa algo totalmente diferente; otro tanto de lo mismo ha pasado con la gestación subrogada, algo muy actual en España.

Hay vertientes dentro del feminismo, la parte más liberal, que considera que cada mujer debe ser libre de decidir qué hace con su cuerpo; y hay una vertiente, el feminismo radical, que señala que esa afirmación no puede ser más errónea. Por dos motivos: primero, porque implica comercializar con el cuerpo de la mujer como si este fuera un objeto; y segundo, porque lo que una mujer haga con su cuerpo sí afecta al conjunto de mujeres. Podría desarrollar más esta idea, pero no es de esto de lo que os quiero hablar hoy; y hay multitud de especialistas en feminismo que lo explican mejor que yo.

Se ataca sobre todo a esta última vertiente, al feminismo más radical, porque es el que realmente va a la raíz del problema. Es el que, como muchas feministas radicales señalan, "molesta". Porque es el que lucha por un empoderamiento de la mujer más profundo, el que rebate al capitalismo y al patriarcado de forma directa. Pero hay algo que la gente aún no termina de comprender: una cosa es el feminismo, y otra muy distinta son las feministas. Las feministas son, a fin de cuentas, personas; como personas que son, pueden cometer errores. ¡Los cometen! Pero eso no debería jamás enturbiar el mensaje feminista, porque no tiene nada que ver.

No, las mujeres no deben ser ejemplares para ser feministas

Una mujer puede, perfectamente, ser feminista, comprender que el maquillaje es un producto creado por el patriarcado para someterlas, para hacerlas creer que necesitan eso para gustar a los hombres y, aún así, continuar maquillándose. O bien porque quiere, y le gusta, independientemente de lo que el patriarcado exija, o bien porque sencillamente le da la gana.

Y eso no la hace menos feminista. El feminismo lucha por la libertad de decisión de las mujeres, siempre y cuando ellas sean conscientes de lo que la decisión que van a tomar. Porque si no lo saben, si no comprenden hasta qué punto el maquillaje es una herramienta de control (además de un arte, ojo; no hablo del maquillaje artístico ahora mismo) jamás serán capaces de, si de verdad lo desean, librarse de esos grilletes.

Imagen de Feminista Ilustrada "Imagen de Feminista Ilustrada"

Una feminista puede equivocarse. Puede cometer errores. Porque es una persona, y todas las personas los cometen; se caen, se tropiezan y, a raíz de eso, continúan andando y aprendiendo por el camino. Así es la vida. Pero el hecho de que una feminista haya dicho cinco años atrás que una compañera suya era una "zorra" no implica que ya no lo sea, igual que tampoco implica que el feminismo sea algo vacío. Porque debemos diferenciar la ideología, la lucha, de las personas que en ella se encuentran.

El feminismo es un movimiento social que lucha por el empoderamiento de la mujer. Las feministas son las mujeres que luchan por su propio empoderamiento, a veces con mayor acierto y a veces equivocándose; no se les puede exigir una ejemplaridad, igual que a ningún hombre se le exige. ¿Por qué si a todo el mundo se le perdonan sus fallos, a una mujer feminista no? Es sencillo. Porque el feminismo escuece. El feminismo duele. Habla de romper con las estructuras preestablecidas, de arrebatar privilegios, de conceder derechos a minorías en desigualdad de oportunidades, y eso nunca gusta a los privilegiados.

Todas las imágenes este reportaje son de Feminista Ilustrada, una ilustradora que debéis seguir en todas las redes.

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