Preocupación por el crecimiento de autolesiones en adolescentes y adultos

Preocupación por el crecimiento de autolesiones en adolescentes y adultos

Las autolesiones se utilizan como vía de escape ante situaciones de gran ansiedad, y se suelen iniciar por imitación de otras personas.

Las autolesiones suponen un fenómeno estudiado en los adolescentes, pero se está generando mayor preocupacióndebido al incremento de casos de jóvenes que utilizan esta técnica. Lejos de ser asociada a un trastorno mental concreto, es un mecanismo que puede ser utilizado con facilidad para aliviar sentimientos de malestar o como castigo ante ciertas situaciones.

Es común asociar las autolesiones a trastornos de la conducta alimentaria, como la anorexia y al bulimia. El carácter de alta exigencia de estos trastornos, de los cuales son generalmente víctimas las chicas aunque no las únicas, se utiliza el daño autoinfligido para castigarse por el aspecto del cuerpo, o cuando se realiza una conducta de "exceso" o alejada del objetivo de controlar totalmente la ingesta. Sin embargo, las autolesiones se extienden a muchos más casos, y parece que cada vez hay más adolescentes que prueban este método y lo mantienen en el tiempo.

No son un trastorno psicológico

Las autolesiones se inician entre los 12 y 16 años "Las autolesiones se inician entre los 12 y 16 años"

Un estudio realizado en España titulado "Revisión y actualización de la autolesión no suicida: ¿quién, cómo y por qué?" recoge datos de diferentes investigaciones previas. Así, en torno al 26% de los adolescentes residentes en Europa se ha autolesionado alguna vez en su vida. Generalmente estas conductas se inician entre los 12 y 16 años, y de ese porcentaje, un 7,8% lo hace de manera recurrente. Otros estudios encuentran que más de un 60% de los jóvenes que lo hacen una vez, repiten a lo largo del año. Se les denomina Autolesiones No Suicidas, y muchas dudas giran en torno a por qué hay tantos adolescentes que utilizan este método, qué les lleva a repetirlo y qué sensación les produce.

Esta investigación asocia el conocimiento de las autolesiones por aprendizaje social, es decir, viéndolo en otros compañeros o en figuras de referencia de la televisión, o ahora también, en las redes sociales. Estas últimas podrían estar explicando el incremento de cifras de autolesiones adolescentes, además de que, siguiendo con el estudio, se busca mucha información sobre Autolesiones No Suicidas en internet.

Lo que aún queda por conocer más en profundidad es por qué hay personas que continúan haciéndolo y otras dejan de recurrir a la autolesión. Esto sería posible realizando más investigaciones longitudinales, que consisten en estudiar los mismos casos de manera repetida a lo largo de varios años. Claramente, son mucho más costosos y complejos que los estudios de una sola observación.

Escapar de la ansiedad

Ir al psicólogo nos ayudará a aprender estrategias para no recurrir a las autolesiones "Ir al psicólogo nos ayudará a aprender estrategias para no recurrir a las autolesiones"

Los expertos, a partir de los datos científicos y los casos estudiados en las consultas, aclaran que las autolesiones son un método de regulación de las emociones. Ante situaciones de gran malestar, tensión, ansiedad, incomodidad o desesperanza, se realizan conductas autolesivas para aliviar ese sentimiento. En la adolescencia, se asocia más a la búsqueda de una sensación inmediata, pues ante situaciones que no saben manejar correctamente, encuentran esa vía de escape. Es más prevalente en jóvenes con problemas de autoestima, ansiedad, trastornos depresivos, abuso de sustancias, problemas interpersonales, etc.

Sin embargo, las autolesiones no son sólo cosa de adolescentes. En la adultez también se inician y mantienen. Y la razón es la misma, ante la impotencia de una situación que genera ansiedad, se transmite la atención hacia este leve o moderado daño físico para escapar de la sensación psicológica. No son lesiones de gran dolor, ya sea por medio de golpes o quemaduras, más comunes en los varones, o cortes o rascarse fuertemente, más propio de las mujeres. Y es que, pese a que pueda generar incomodidad pensar en hacerse sangre o golpearse, la mayoría de las personas aseguran no sentir dolor, o este es muy leve. Sobre las diferencias de género, no hay datos concluyentes, ni tampoco en base a las identidades trans, aunque sí hay indicios de que las mujeres tienden a mantener el daño autoinfligido en el tiempo.

Lo más importante en un caso así es que la persona, ya seamos nosotros mismos, un hijo, amiga, hermano, compañera, etc., es hablar con ella y explicarle que, si bien no tiene ningún trastorno ni problema, esas conductas le hacen daño. Puede ser físico, pero también psicológico. Por eso, debe acudir a consultar con un psicólogo, pero no patologizando la conducta, sino porque un profesional de este tipo le enseñará a enfrentarse a esas situaciones de ansiedad con recursos que le alivien y que le ayuden a resolver el origen del malestar, pero sin recurrir al daño. Porque es una técnica que parece funcionar a corto plazo, pero en verdad no nos está ayudando nada.

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