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Detenida 'La Peque': la sicaria que tenía sexo con decapitados

La joven no ha mostrado ningún signo de arrepentimiento y promete continuar en cuanto salga en libertad.

La mente humana no conoce límites. Eso es lo que demuestra Juana, más conocida como 'La peque sicaria', la mujer encargada de los actos violentos más crueles dentro del clan de Los Zetas, un cártel mexicano que se encuentra en el objetivo de las autoridades.

La joven llegó al grupo de Los Zetas después del asesinato de su hermano. "Me enteré que a la esposa y al policía asesino de mi hermano los habían descuartizado y quemado", ha asegurado en declaraciones al diario Daily Mail.

La joven se había integrado plenamente en el clan de Los Zetas "La joven se había integrado plenamente en el clan de Los Zetas"

Su ansia de venganza y sus pocos escrúpulos le llevaron a desempeñar un papel predominante en la célula delictiva: poco después de entrar, fue la encargada de realizar todo tipo de agresiones contra aquellas personas señaladas por el grupo de Los Zetas.

"Gusto por la sangre"

Pero el relato de esta historia continúa con unos grados de crudeza especialmente duros. La protagonista relató ante el juez que su trabajo comenzó en vigilar las carreteras de acceso al clan durante ocho horas diarias para evitar a la Policía.

El grupo, según señaló, la maltrató, obligándole a realizar una gran jornada de trabajo y alimentándola, según sus propias palabras, con un solo taco al día, tal y como señala el diario local La Silla Rota.

La joven comenzó a desarrollar un gusto por la violencia "La joven comenzó a desarrollar un gusto por la violencia"

Su presencia en el clan le llevó, poco a poco, a desarrollar unos instintos especialmente peligrosos. "Todo comenzó cuando le rompieron la cabeza a un hombre con un mazo", ha relatado.

Según su versión, la presencia de este hecho le provocó inicialmente repulsa y cierto temor, ya que corría el riesgo de terminar con un destino similar. Todo ello fue cambiando, poco a poco, en otras sensaciones: "Me familiaricé tanto con la violencia que poco a poco me empezó a provocar cierto grado de satisfacción y afición a la sangre", ha relatado.

Asesinatos frecuentes

No descarta continuar con sus asesinatos en cuanto salga de la prisión "No descarta continuar con sus asesinatos en cuanto salga de la prisión"

A partir de entonces, las ansias de matar crecieron en su interior. Tanto, que comenzó a desarrollar una personalidad muy peligrosa: "me sentía emocionada con la presencia de sangre, me bañaba en ella después de matar a la víctima", ha afirmado.

Sus asesinatos se perpetraban por cuestiones tan banales como el pago atrasado de un alquiler, una situación habitual en un país que está viviendo un auténtico baño de sangre entre clanes rivales. México se encuentra en mitad de las rutas de narcotráfico entre el Sur y el Norte de América.

Según su relato, el ambiente de violencia le llevó a desarrollar ciertas prácticas, como tener sexo con las víctimas a las que acababa de matar. 

Ahora, pasado el tiempo y recluida en un centro de reinserción de la Baja California, sigue sin mostrar arrepentimiento: "¿Quién me va a pagar 16.000 pesos mensuales por trabajar cuatro horas? Volver siempre es tentador".

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