¿Por qué sentimos la necesidad de rascarnos? La ciencia responde

¿Por qué sentimos la necesidad de rascarnos? La ciencia responde

Un estudio ha descubierto qué parte del cerebro produce picores, lo cual podría suponer un avance de cara a solucionar picores y alergias crónicas.

La revista Science ha publicado un estudio que podría haber identificado cuál es el motivo por el que nos rascamos. El mecanismo del cerebro que provoca la sensación de picor y que nos induce a rascarnos podría ser una solución a los picores crónicos de algunas personas.

"Todavía no existe un tratamiento eficaz para los picores crónicos, que se deben en gran parte a nuestro conocimiento limitado sobre el mecanismo neural del picor", afirma Yan-Gang Sun, líder del equipo de la Academia de Ciencias de China encargado de este estudio.

Los resultados obtenidos podrían ser "el punto de partida" para saber cómo se crea y modula el picor a través del cerebro. Los motivos de estos picores crónicos pueden ser por alergias, afecciones de la piel, contacto con químicos irritantes, parásitos, enfermedades, embarazos o tratamientos para el cáncer.

La investigación podría ser una futura solución para picores y alergias crónicas "La investigación podría ser una futura solución para picores y alergias crónicas"

Parece una práctica anecdótica para las personas, pero rascarse puede disminuir la calidad de vida y afectar a la piel y los tejidos. Tal y como afirma Sun, la sensación de picor y la identificación de dónde proviene "juega un papel clave en la detección de sustancias dañinas, especialmente las que se han adherido a la piel".

Se va a comenzar a investigar con medicamentos

El estudio se realizó en ratones y los resultados obtenidos manifestaron que la sensación de picor procede de un subconjunto de neuronas ubicadas en una región del cerebro llamada gris periacueductal.

Con las pruebas advirtieron que al rascarse se les activaban un conjunto de neuronas que producen un neurotransmisor y un neuropéptido llamado taquiquinina 1 (Tac1). Al eliminar el Tac1 la necesidad de rascarse de los ratones disminuyó, mientras que si lo estimulaban se rascaban más a menudo.

Los estudios futuros de Yan-Gang Sun y su equipo se centrarán en analizar qué medicamentos podrían actuar sobre el Tac1: "Estas investigaciones nos ayudarán a diseñar nuevos enfoques y desarrollar nuevos fármacos para el tratamiento de pacientes con picaduras crónicas".

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