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Nigeria sufre un genocidio que deja más de 7.000 muertos

Nigeria se encuentra viviendo un enfrentamiento armado que está generando una auténtica masacre civil.

Nigeria sufre un genocidio que deja más de 7.000 muertos

El director de una asociación dedicada al acercamiento entre las dos comunidades que conviven en Nigeria se encargó de explicarle a El Español la pesadilla en la que viven muchas personas allí. "¿Conoce a los fulanis?" espetó. Los fulanis son pastores peúles (otro de los nombres que reciben), un pueblo nómada de alto nilaje saheliano y que "huye del calentamiento global" hacia el sur, con sus rebaños, buscando pastos verdes.

Sin embargo, el propio director declara que "son una nueva ola de islamistas, en cierto modo vinculados a Boko Haram. El Índice Global de Terrorismo los coloca en cuarto lugar en la lista mundial de movimientos yihadistas más mortíferos, únicamente detras del Daesh, los talibanes y, precisamente, Boko Haram". Añade que se dedican a asesinar a los cristianos con total determinación, perpretando matanzas con una escala que no han conocido siquiera los cristianos orientales.  Hasta la fecha, los cálculos cifran 6.000 muertos desde que comenzó la purga durante el pasado mes de enero

Una realidad desgarradora

Los testimonios allí tomados por El Español son aterradores. En Kaduna una joven evangelista cuenta cómo una noche de verano los fulanis, en moto, llegaron gritando "Al·lahu-àkbar" (Alá es grande) y empezaron a quemar las casas. Mataron a sus cuatro hijos frente a sus ojos y, cuando se disponían a matarla a ella, entraron en conflicto: era una mujer embarazada. Su solución pareció ser cortarle el brazo con un machete, igual que en un matadero. Primero le cortaron los dedos, luego la mano, después el antebrazo y tras ello el resto. Ella, mientras lo cuenta, tiene la mirada perdida y parece ausente. No siente rabia, pero al jefe de su aldea, que hizo de traductor, se le escapa una lágrima.

Aunque no es su único testimonio, en Adan, más al norte, Lyndya David contaba como había sobrevivido a otra masacre. Esta vez, en marzo. Cuenta que había rumores de que los fulanis estaban merodeando por la zona y que, mientras estaba arreglándose para ir a la iglesia, su marido se preparaba para ir a vigilar a las colinas junto al resto de hombres. Al despedirse, su marido le pide que se vaya a casa de su hermana, en un pueblo cercano.

Poco después de llegar, la despertaron los silbidos de los vigías. Cuando salió corriendo se encontró con todo el poblado en llamas y, al intentar huir, se vio rodeada por fulanis. Dice que una voz "le indicó el camino" en su idioma. Corrió hacia el que esperaba que fuera su salvador, pero se avalanzó sobre ella y le cortó tres dedos de la mano, le hizo un corte en la nuca con un machete y la disparó a quemarropa. Pero eso no es todo: roció su cuerpo con gasolina y después la prendió fuego. Sin embargo, Lyndia David sobrevivió. Asombrosamente consiguió llegar a su aldea, en la que habían muerto gran cantidad de habitantes, incluido su marido.

Daku es la capital del "cinturón cristiano", un cinturón repleto de carreteras destrozadas, escombros que en algún momento fueron puentes, sangre y soledad. Los supervivivientes, si es que los hay, no se atreven a salir a cosechar. Las tierras están abandonadas y en la hierba ya solo pastan los rebaños de los fulanis.

El modus operandi de los fulanis

Los fulanis suelen acudir a las aldeas por las noches, descalzos, y si no van en moto ni siquiera se les oye venir. Algún perro o vigía se encarga de dar la voz de alarma, y de repente echan a correr y comienza la pesadilla. Gritos y horror adelantan su entrada en las casas a machetazo limpio, guiándose por los gritos. Violan, queman, saquean y matan, aunque no siempre matan a todo el mundo. Cuando paran, se van rápidamente dejando las almas de los muertos como si fuera pasto. La gente viva tiene que quedarse para contar lo sucedido, para que se sepa de qué son capaces los fulanis... que solo le temen a su Dios.

Según El Español, se reunieron en Abuja con diecisiete líderes de la comunidad cristiana, que aparecieron acompañados, cada uno, de una o dos víctimas. Quieren tener voz y que se sepa acerca de las atrocidades que están sufriendo. Boko Haram, el Estado Islámico en África Occidental, ha crecido y ahora campa a sus anchas. Se ha multiplicado y no deja de crecer. Boko Haram y los fulanis están vinculados: ofrecen entrenamientos en la selva para voluntarios fulanis, les enseñan también el uso de armas de guerra... Y los pastores peúles se extienden por todo Nigeria. Pero no solo se quedan allí, también por Chad, Níger, Camerún...

Ayuda nula

Las armas de las que disponen para defendeser son arcos, hondas, dagas, palos, piedras, lanzas... Armas improvisadas que deben hacer frente a las de guerra que poseen los fulanis. Armas que deben esconder cuando, después de cada ataque, el ejército acude a sus aldeas y se las confisca "por ley". Daylop Salomon Mwantiri, un abogado de la región que ha decidido respaldar a las víctimas admite que el personal del ejército nigeriano también es fulani. La administración también está repleta de peúles, e incluso el presidente Buhari también es fulani.

En algunas ocasiones, cuando algunos fulanis cometen alguna de sus más temidas crueldades y se les identifica, tampoco hay detenciones. Sorprenden las declaraciones de Sunday Abdu, el líder consuetudinario de los Irigwe, en el distrito de Bassa, durante un asalto a Nkiedonwhro. Según él, los militares acudieron a advertir acerca de una amenaza e indicaron a las mujeres y a los niños que se resguardaran en el colegio. Una vez allí, uno de los militares disparó al aire, lanzando una especie de señal. Tras ello, sonó otra en la distancia como respuesta. La tropa comenzó a salir del recinto, alegando que iban a por los asaltantes, pero la realidad es que los fulanis entraron directamente en las clases y mataron a todas las mujeres y a los niños que allí estaban. 

En Kwi, más al sur, tres jóvenes fueron detenidos en abril, tras defenderse de un ataque fulani con sus palos. La policía se los llevó junto a otros 14 vecinos por "violencia intercomunitaria". Los vecinos volvieron, pero a ellos no se les encontraba por ninguna parte. Los habían asesinado y habían dado su cuerpos a estudiantes de medicina, para que los estudiaran. 

La policía tiene claro cual es su bando en esta terrible guerra, y la población está completamente desprotegida y sumida en el caos y el horror.

Para los fulanis, "hay demasiados cristianos en Lagos", cristianos que "son perros e hijos de perros". Para ellos, son traidores por haber "aceptado la religión de los blancos",y alegan que no hay sitio para los "amigos de los blancos", a los que se refieren como gente impura.

Nigeria ahora en una guerra silenciada y con miles de personas que están siendo víctimas de un genocidio para la mayoría desconocido, y la Internacional Islámica abriéndose frente en esta tierra tras dejar en pedazos a Siria e Irak. Un viaje al pasado con el que rememoramos aquella muerte de John Garang, que no había presagiado la guerra total de islamistas contra cristianos, o el genocidio ruandés en el que se quiso exterminar a la población Tutsi. 

Testimonios que muestran vidas destrozadas, marcadas por el miedo, por nunca saber qué noche será la última o cuándo los fulanis decidirán presentarse. Testimonios que deberían hacernos reflexionar y con los que reflexionemos acerca de  esta guerra, silenciosa para nosotros, que está acabando con la vida de demasiadas personas.

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