China: los vergonzosos campos de entrenamiento para 'masculinizar' menores

China: los vergonzosos campos de entrenamiento para 'masculinizar' menores

El objetivo es criar hombres que no sean "hipersensibles" ni "llorones".

Vida Nico Dámaso Nico Dámaso 10 Noviembre 2018 13:54

Más de 20.000 niños de entre 7 y 11 años han pasado unos cursos de 'masculinidad' que incluyen competiciones, fútbol americano (a pesar de que sea un deporte casi inexistente el el país asiático) y conferencias para que sus hombres recuperen la "masculinidad perdida".  Según recoge la web South China Morning Post, los miembros de estos clubes, recitan declaraciones de virilidad, asisten a conferencias sobre el honor, los sueños y como salvaguardar la patria.

La afluencia de niños descubre la cantidad de padres que apoyan la educación de sus hijos varones bajo las consignas de la masculinidad tradicional que, como bien se comienza a hablar en la actualidad, solo sirve para legitimar el sexismo y reprimir el lado emocional de los hombres. 18 días de este entrenamiento militar que cuestan más de 10.000 yuanes, casi 1.300 euros.

Menores participando en las actividades del 'entrenamiento maculino' "Menores participando en las actividades del 'entrenamiento maculino'"

Las actividades que organizan, están pensadas, según declaran los entrenadores, para rescatar a los varones jóvenes de su entorno cotidiano predominantemente femenino formado por madres y profesoras y evitar así que sean "hipersensibles, vulnerables, llorones, mezquinos" o irresponsables".

Las figuras masculinas públicas son muy andróginas

Las figuras masculinas públicas asiáticas tienden a la androginia. Sin embargo, hay sectores en contra, que ven esto como algo negativo que impacta negativamente en los chicos, suavizando sus maneras. Esto hizo nacer la idea en el exprofesor de educación física, Tang Haiyan, fundador del campo de entrenamiento.

"Hay una crisis en la educación de los niños y me entregué a acciones prácticas para salvarlos y ayudarlos a encontrar su masculinidad perdida". Se escudan en que se utiliza el mismo estándar de crianza para ambos géneros, "esto es injusto, y pone a los niños en posición de desventaja", alega Haiyan.

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