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Política

La 'Bomba gay', el arma secreta de EEUU para que los soldados enemigos se lien entre ellos

Varios documentos demuestran que dentro del ejército estadounidense pensaron en utilizar armas estúpidas para luchar contra el enemigo.

Todo el mundo conoce que Estados Unidos siempre ha tratado de llevar la democracia a  otros países a base de hechos inventados o no contrastados. Eso sí, los demás Estados aprovechan la coyuntura y se suman a lo que digan los norteamericanos porque al ser la primera potencia mundial ¿quién querría ir contra ella? Exacto, muy pocos. Así que entre tanto invento de armas químicas por qué no inventarse otro para lograr vencer al enemigo. Dicho y hecho. En marcha una bomba química que hiciese "a los soldados enemigos sentirse atraidos sexualmente entre sí"

Esto es lo que ocurrió en 1994 cuando el predecesor del  actual laboratorio de investigación de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos, el laboratorio Wright de Ohio, propuso este ¿instrumento? Todo fue muy en serio porque llegaron a solicitar al gobierno estadounidense 7 millones y medio de dólares para desarrollar la 'bomba química' que se supone que por arte de magia convertiría a los militares en homosexuales y así "afectarían la disciplina y la moral de las unidades enemigas". 

Los homófobos piensan que ser gay y pertenecer al ejército no es compatible
"Los homófobos piensan que ser gay y pertenecer al ejército no es compatible"

Porque claro está que no existen soldados homosexuales y todos sabemos que encima si eres gay, te va a gustar tu amigo sí o sí (nótese la ironía). Esta locura la hemos conocido después de que se desclasificasen los documentos y se presentasen ante las élites militares de Estados Unidos, en virtud del Acta de información de los Estados Unidos. Dicha información describía la bomba como un arma afrodisiaca "desagradable pero completamente no letal"

El pentágono lo niega

Vamos, que si en territorio enemigo la cosa no funcionaba con el arsenal de armas tradicionales, ellos estaban dispuestos a llevar la 'bomba gay' y que en plena guerra de Irak los defensores del regimen de Saddam Husein dejasen las armas y utilizasen el Estandarte de Ur para esconderse de los mirones. Y es que la bomba llevaría feromonas que según estos, podrían hacer que los soldados enemigos se atragesen mutuamente. Como si de un desodorante se tratase y ellos fuesen unos publicistas que tratan de venderlos al estilo cuñao de "si te rocías con él, todas irán a ti". En este caso todos y tú sin saberlo. ¡Qué suerte oiga!

Sin embargo, las voces coherentes salieron a defender con estudios empíricos y con lógica que "suponer que rociar a alguien con un químico puede hacerlo gay es ridículo, y suponer que hacer que alguien sea gay lo convertirá en un mal soldado, también es ridículo". Parece ser que en el Pentágono mucho de historia no saben porque está más que desmostrado que a Alejandro Magno, Julio César o Thomas Edwars Lawrence les encantaba mantener relaciones amorosas o sexuales con hombres. 

La homosexualidad en el ejército es un tema tabú
"La homosexualidad en el ejército es un tema tabú"

Decimos que en el Pentágono, además de cortitos son homófobos pero ellos han negado todo. "El Departamento de Defensa nunca investigó tal concepto, sino que un individuo proporcionó un breve documento del concepto con una amplia variedad de ejemplos y fue rechazado", explicó el cornel Brian Maka a AFP. Aunque, también contamos con la declaración de Edward Hammond, miembro del Shunshne Project -una organización con sede en Texas y Alemania que monitoreó hasta el 2008 la investigación y el desarrollo de armas biológicas-, quien aseguró que las declaraciones son falsas porque la propuesta "no fue rechazada de plano sino que recibió mayor consideración"

Más armas estúpidas

La 'Bomba gay' no fue la única arma química estúpida que se les ocurrió para ganar al enemigo en combate sino que también pensaron en desarrollar otras, también eran no letales, como por ejemplo una bomba de sudor, una de flatulencias y otra de halitosis. De esta manera, el ejército enemigo olería tanto, que sería imposible no encontrarlos y acabar con ellos. 

El coronel sí aceptó que consideraron varias propuestas de otras armas no letales como un producto químico con el que los enemigos fueran ultrasensibles a la luz solar y otro en el que las abejas fueran altamente agresivas y atacasen a los humanos.

Así que si queréis apuntaros al ejército recordad llevar mascarilla y jabón por si a estos se les ocurre llevar el kit de experimentos. 

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