Birmania está ejecutando un genocidio contra musulmanes que deja más de mil muertos

Birmania está ejecutando un genocidio contra musulmanes que deja más de mil muertos

La Comunidad Internacional no actúa contra este genocidio que está provocando más de 400.000 refugiados.

Noticias Adrián Parrondo Adrián Parrondo 14 Septiembre 2017 11:08

Birmania, un país con mayoría budista, está llevando una "limpieza étnica de libro", según han calificado las Naciones Unidas, en contra de la comunidad Rohingyá, una minoría étnica y religiosa que profesa el islam suní y que lleva habitando la nación asiática desde la época de la colonización británica.

La principal co-responsable de esta barbarie es, paradójicamente, la premio Nobel y actual dirigente birmana Aung San Suu Kyi, a quien el Arzobispo Desmond Tutu dedicó una carta para que cesase las hostilidades: "Mi querida Aung San Suu Kyi. Yo ya estoy viejo, decrépito y formalmente retirado, pero rompo mi promesa de permanecer en silencio por la profunda tristeza que me causa la situación de la minoría Rohingyá".

La acción de las autoridades está provocando más de mil muertos y hasta 400.000 refugiados que ven cómo el ejército se desplaza hasta sus localidades para destruir todo lo que encuentran a su paso.

Aung San Suu Kyi es una de las corresponsables del genocidio contra los Rohingyá "Aung San Suu Kyi es una de las corresponsables del genocidio contra los Rohingyá"

El propio Ejecutivo birmano reconoce que ha vaciado de residentes un total de 176 pueblos, una lista en la que se incluyen las 471 localidades que han sido arrasadas en el marco de diversas operaciones militares. Los pueblos vacíos completamente eran el refugio del 40% de la población musulmana del país asiático.

Son 400.000 refugiados que están huyendo de la represión con la que el Ejército literalmente hace arder todas sus pertenencias, una cifra que se ha reducido a 30.000 según los medios locales.

El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, ha calificado la situación como "catastrófica" y ha criticado que "el mundo no haga nada para impedirlo". Porque, ciertamente, ningún país ha condenado oficialmente la barbarie. La propia dirigente, Aung San Suu Kyi, ha llegado asegurar que no acudirá a las reuniones de la ONU para "centrarse en los Rohingyá". Con total impunidad.

La falta de respuesta da pie a Al Qaeda

La Comunidad Internacional no ha condenado este genocidio "La Comunidad Internacional no ha condenado este genocidio"

La única respuesta, mientras tanto, han sido las palabras de Guterres: "Pido a las autoridades de Birmania que suspendan toda acción militar, que pongan fin a la violencia, que defiendan el estado de Derecho y reconozcan el derecho al retorno de aquellos que se han visto obligados a abandonar el país".

Nadie más se ha pronunciado y ha ordenado ningún tipo de medida o sanción en contra del Gobierno birmano. Nadie, con una excepción: el grupo terrorista Al Qaeda, que ha aprovechado este silencio para conseguir apoyos en un momento en el que el Daesh les está minando en Siria y les ha relegado a sus horas más bajas.

Toda la represión y la falta de apoyos, está llevando a crear bolsas de radicalización que podrían representar un serio peligro en el futuro, sobre todo si se consuma el crimen y la población se reparte por varios países de la región.

La mayoría de ellos está huyendo a Bangladesh, un país de mayoría islámica con una visión más moderada del Islam, en donde encuentran refugio. Al menos 1.100 niños han cruzado solos las fronteras. Se trata de una crisis humanitaria a la que la Comunidad Internacional no está respondiendo con eficacia.

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