Un bar de Alicante se niega a atender a un grupo de personas con discapacidad

Un bar de Alicante se niega a atender a un grupo de personas con discapacidad

El establecimiento aseguraba que no había pan ni refrescos para ellos, pero sí atendieron a una voluntaria que regresó al bar minutos más tarde.

"No hay ni pan ni refrescos". Esa es la repuesta que recibió un grupo de personas con discapacidad que pidió bebidas y bocadillos. Ha ocurrido en la Cafetería Hernández en Guardamar del Segura, en Alicante, donde la asociación APSA (Asociación Pro Deficientes Psíquicos de Alicante) paró de camino a Torrevieja en una de sus salidas habituales los fines de semana.

El grupo de 33 personas con discapacidad psíquica y 7 voluntarios técnicos se sentaron en la terraza de un bar y pidieron refrescos. Sin embargo, el personal del establecimiento señaló que no había suficientes bebidas para todos y negó además que hubiera pan para el bocadillo que había pedido uno de los jóvenes.

El grupo se marchó ante la negativa dispuesto a comer en el parque, pero poco después una de las voluntarias a la que no habían visto dentro del establecimiento regresó y pidió un bocadillo. En esta ocasión no faltaba pan y la atendieron sin ningún problema. 

La asociación ha explicado lo ocurrido en las redes sociales: "No les quisieron atender, recibieron un trato discriminatorio y en APSA estamos entre la incredulidad y la indignación", señala su portavoz, Laura Pérez. Aunque explican que no tienen intención de denunciar al bar, sí pretenden que se conozca públicamente todo lo que sucedió: "Queremos manifestar nuestra indignación ante este tipo de actitudes, difíciles de asimilar en pleno año 2019 pero que, por desgracia, siguen ocurriendo cada día. Lo más importante es la repercusión y que se cree una conciencia para que esto no vuelva a suceder".

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La respuesta del bar

La encargada de la Cafetería Hernández ha asegurado sentirse "abrumada" por la repercusión que está teniendo la denuncia de APSA. Por su parte, defiende que no tuvo lugar ningún tipo de discriminación en el trato con los clientes.

Explican, además, que no les sirvieron los refrescos porque no disponían de tanto género ya que siguen la política de comprar lo que se gasta. "Esto es un bar de pescadores y menos en temporada baja y un domingo a la hora de la comida". Y añade: "Les ofrecimos otras opciones de bebida y no quisieron".

Por último, los responsables del bar afirman que hubo otros clientes que podrían atestiguar que no hubo discriminación y denuncia que la camarera está sufriendo insultos en redes sociales dede entonces.

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