Arnold Schwarzenegger: "Cuando me miro al espejo, vomito"

Arnold Schwarzenegger: "Cuando me miro al espejo, vomito"

El culturista, actor y exgobernador Arnold Schwarzenegger admite en una entrevista todos sus complejos y cómo le ha marcado una vida consagrada al culto al cuerpo.

Vida Maribel Baena Maribel Baena 23 Diciembre 2016 09:37

Arnold Schwarzenegger es famoso no solo por haber sido protagonista de multitud de películas estadounidenses de acción, sino también por su excelente forma física. Su carrera en el mundo del culturismo empezó cuando tenía tan solo catorce años, y cogió una pesa por primera vez. En 1965 ganó su primer galardón, el Mr. Europa Junior, y poco a poco fue mejorando hasta llegar a ganar el Mr. Universo de la IFBB en Estados Unidos. Pero sus aspiraciones no quedaron ahí, ni mucho menos, y acabó presentándose también al Mr. Olympia, uno de los certámenes de culturismo más importantes en aquel entonces. No lo ganó una vez, sino siete.

Independientemente del estereotipo físico que cada uno tenga como ideal, lo que sí que hay que admitir es que Schwarzenegger logró algo prácticamente imposible para el resto de los mortales. El trabajo y la dedicación que empleó en su cuerpo dieron grandes resultados, y el mundo supo recompensarle.

Arnold Schwarzenegger de joven "Arnold Schwarzenegger de joven"

No obstante, los años pasan y, por supuesto, el cuerpo envejece y va cambiando. Ni siquiera uno de los mitos más importantes del culturismo se ha librado de eso. "Cuando me miro en el espejo, me dan ganas de vomitar" ha confesado Schwarzenegger en la entrevista que ha concedido al medio Cigar Aficionado. Con sus sesenta y nueve años, su forma física no es la misma que cuando tenía veinte, y pese a que esto es algo totalmente lógico, parece que el actor no es capaz de sobrellevarlo todo lo bien que pudiera.

"Yo ya era crítico conmigo mismo, incluso cuando me encontraba en plena forma física", ha explicado. El perfeccionismo extremo es un gran defecto, pese a que muchos puedan verlo como una virtud. Sí, es cierto que la búsqueda de la perfección empuja a las personas a continuar mejorando, pero cuando la meta se pone demasiado lejos, lo más probable es que acabemos siendo infelices. Hay que tratar de mejorar, por supuesto, pero también hay que ir disfrutando del camino. Schwarzenegger, al igual que otros tantos profesionales del mundo deportivo, vivía constantemente pendiente de todos sus fallos y defectos; eso hacía que no pudiera disfrutar de todas las virtudes y puntos fuertes que tenía.

La búsqueda de la perfección no es el camino de la felicidad

"Me miraba en el espejo cuando ganaba un título de Míster Olympia detrás de otro, y pensaba: '¿Cómo ha podido ganar este montón de basura?' Nunca vi perfección. Siempre había algo que fallaba". Así es como Arnold Schwarzenegger se ha sincerado con el público de la revista Cigar Aficionado, que ha publicado en su versión escrita la entrevista completa con el deportista y actor.

Observando la situación desde fuera, como meros espectadores, seguramente nos preguntemos cómo es que Schwarzenegger se veía así encontrándose en las condiciones físicas en las que se encontraba. Por desgracia, sucede mucho más a menudo de lo que nos pensamos, y casi siempre es debido a algún tipo de trastorno. Pese a que se suele hablar de vigorexia, hay otros especialistas que apuntan a posibles trastornos dismórficos corporales como la causa de estas insatisfacciones.

El actor en su mejor condición física "El actor en su mejor condición física"

Pese a que Schwarzenegger se encontraba durante los Míster Olympia en un estado físico imponente, para él no era suficiente porque no era capaz de verse tal y como los demás le veían. La imagen corporal que él tenía de sí mismo se encontraba totalmente distorsionada. La dismorfia corporal puede atacar a cualquier persona, independientemente de cuál sea el estado de su cuerpo realmente. Si encima esa persona es, como Schwarzenegger, alguien que se dedica profesionalmente al cuidado y trabajo de su cuerpo, la presión y el perfeccionismo hacen que la cosa se agrave. Aunque el problema de todo esto no es el deporte, ni mucho menos, al igual que tampoco lo es en culturismo en general. Schwarzenegger ya sentía esa presión desde bien pequeño, y simplemente acabó desarrollándola en el aspecto de su vida que más potenció; seguramente si se hubiera dedicado a cualquier otra cosa, hubiera pasado lo mismo.

"No me siento como alguien de mi edad. Hago exactamente lo mismo que hacía hace 20 años", ha señalado el actor. Si al perfeccionismo que él siempre ha mostrado le aunamos que la edad causa estragos en todos los cuerpos, obtendremos una bomba que nos podría ayudar a comprender por qué Schwarzenegger siente "ganas de vomitar" cuando se mira al espejo. Esto no quiere decir que sea lo natural, puesto que no lo es; el actor quizás debería trabajar más la autoestima, la aceptación y, sobre todo, el amor propio. Esperemos que la próxima entrevista que conceda sea un poco más animada que esta.

Y, recordad: el trastorno dismórfico corporal tiene cura. Si os sentís así, o si conocéis a alguien que no sea capaz de ver su cuerpo tal y como es, y eso pueda estar generándole problemas e inseguridades graves, lo mejor que podéis hacer es acudir rápidamente a un psicólogo. Si vais al médico de cabecera cuando os duele la garganta, ¿por qué no ir al psicólogo cuando os encontráis en estas situaciones?

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