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Política

El alcalde de Águeda insiste en acoger los restos de Franco en su pueblo

La localidad salmantina de Águeda podría ser el siguiente lugar donde se acojan los restos del dictador.

La exhumación del dictador Francisco Franco está siento el tema principal desde que se conoció que el Gobierno de Pedro Sánchez se planteaba llevar a cabo la medida con la modificación de la ley de Memoria Histórica. Pero lo está siendo aún más desde que el viernes 24 de agosto se aprobó finalmente el Real Decreto-Ley en el que se establece un nuevo apartado que especifica que en el Valle de los Caídos solo pueden yacer los restos de las víctimas de la Guerra Civil.

Dos días después de la aprobación entró en vigor dicho decreto, por lo que a partir de ese  mismo momento comenzó la cuenta atrás de los quince días que tiene tanto la familia como cualquier otra persona interesada, de aportar ideas sobre dónde se puede realizar de nuevo la inhumación de Franco. 

Es cierto que la lista de interesados no ha sido muy extensa, sin embargo hay una persona que lleva solicitando desde hace varios meses acoger en su pueblo al dictador. Se trata de Germán Florindo, el actual alcalde de Águeda, anteriormente conocido como Águeda del Caudillo, que perdió su apellido por la ley de Memoria Histórica. Es una localidad que fue mandada a construir por Franco en 1954 para asentar a familias numerosas debido a la transformación agraria.

Florindo Germán, alcalde del pueblo salmantino (EFE) "Florindo Germán, alcalde del pueblo salmantino (EFE)"

Por su parte, Florindo aclaró ante las cámaras del programa de Telecinco 'Ya es mediodía' que incluso tiene ya el sitio perfecto donde estará la tumba del dictador, señalando a su vez una cruz que podría parecerse a la del Valle de los Caídos. "Nos valdría un poco como referencia del mausoleo", explicó. 

Opiniones de todo tipo

Entre los vecinos del pueblo se comentaba que toda esta idea se había planteado a raíz de una broma que había surgido en una noche de copas con los amigos, y que no creían que se convirtiera en real. Sin embargo, ahora parece que de broma queda poco y que puede llegar a convertirse en realidad. 

Muchos confirman que estarían encantados de recibir al dictador, incluso afirmando que ayudaría a potenciar el turismo en el pueblo. "Yo montaría un bar", afirma una vecina al programa. Otros, por el contrario, lo tienen claro y explican que van al pueblo buscando tranquilidad, la que perderían si finalmente llevan la tumba de Franco.

Sin embargo, llevar a cabo esta inhumación no es una decisión que pueda llegar a tomar solamente el alcalde. Los restos solo podrían llegar a la localidad salmantina con la autorización de la familia de Franco

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