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Así fue el funeral de Albert Solá, con 300 asistentes y muchas preguntas sin resolver

El entierro se desarrolló en un ambiente de conspiración causado por las dudas sobre la muerte atípica del que decía ser hijo de Juan Carlos I.

Así fue el funeral de Albert Solá, con 300 asistentes y muchas preguntas sin resolver

Albert Solá, el hombre que pasó gran parte de su vida en una lucha incesable por demostrar ser hijo primogénito del rey Juan Carlos I, murió el pasado 8 de octubre a sus 66 años. Su muerte tuvo lugar en un bar de Pa i Trago, donde se desplomó y falleció súbitamente justo después de pedir una copa de vino. Dada la atipicidad de la muerte se ha abierto un proceso judicial que incluye la autopsia del cadáver.

En sus últimos momentos, Solá ha estado acompañado por más de 300 personas bañadas en conmoción. El monarca de La Bisbal ha recibido sepultura en su pueblo junto a sus padres adoptivos, tal y como quería.

Entre los presentes estaban la ex mujer y las dos hijas de Solá, que vinieron desde México para decirle adiós. En esta tierra fue donde el fallecido formó su familia y también donde empezó a indagar en su pasado y sus raíces.

También acudieron Ingrid Sartau y Àngels Ganyet, otras posibles hijas del rey. Sartiau, con la que presentó una demanda de paternidad que fue rechazada, asistió al entierro acompañada, entre otros, de Jaume-Alonso Cuevillas, su abogado y letrado también de Carles Puigdemont y diputado de JxCat en el Parlament. Actualmente, él está tratando de sacar adelante una nueva demanda de paternidad, ahora en nombre de la belga, así como analizando el caso de la otra hermana de Solá, Àngels Ganyet.

Solá se despide entre susurros conspiranoicos

"Todo el mundo lo sabe: no fue una muerte natural", "¿Fue un infarto natural o provocado?", son algunos de los comentarios que se escuchaban en el funeral. Estas y otras muchas preguntas son las que se hacen las familias y amigos de Albert Solá, aun incrédulos por el fallecimiento repentino.

Aunque todo apunta a que es una muerte natural, los más allegados al presunto hijo del rey emérito ha pedido que se haga una autopsia completa que permita buscar cualquier rastro de sustancias tóxicas en el difunto.

Kiko Matamoros, amigo de Solá, también ha alimentado la teoría que rodea la casualidad de que Solá haya fallecido justo cuando se preparaba para volver a televisión y contar su historia:  "Hay métodos de asesinatos que son totalmente indetectables", dice.

Lo mismo ha hecho Juan Luis Gacho, director de Cierre Digital, que asegura que Solá estuvo protegido por los servicios secretos de la Casa Real. "Él me contaba que siempre estaba protegido, que había gente que le seguía", afirma el periodista.

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