A veces, la naturaleza y los animales nos traen noticias trambólicas y esta vez ha sucedido en una playa de Bretaña, en Francia. A todos nos ha dejado perplejos pero los bañistas nunca olvidarán ese día.
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En Landévennec, un pueblo costero de Bretaña se prohibió tajantemente nadar en sus playas ya que un delfín en celo estaba asustando a los lugareños y turistas.
Zafar, el delfín en celo
Lo que la principio parecía inofensivo, el animal empezó a acercarse a los bañistas y trataba de frotarse contra ellos. Esto lo informa The Telegraph.
El mamífero trató de evitar, además, que varios nadadores salieran del agua. Los acorralaba e inclusó empujó a una mujer para subirla en volandas. Su excitación sexual era tal que trataba de frotarse con kayaks y otros pequeños barcos.
El mamífero, el delfín, medía tres metros de largo y lo apodaron Zafar. El animal ha estuvo dando vueltas por la bahía de Bres durante meses y entretenía a los turistas siempre que visitaban las playas de Plougastel-Daoulas, Logonna-Daoulas y Landevennec.
El delfín era un encanto, según dicen los lugareños, ya que los niños de las escuelas jugaban con él y nadaba alrededor de sus botes. Además, Zafar se dejaba agarrar la aleta dorsal y se daban paseos con él. Pero, de repente, todo cambió, tal y como ha relatado el alcalde de Landévennec, Roger Lars...
La natación y el buceo están prohibidos en la costa de la aldea... siempre que se confirme la presencia del delfín. Acercarse a menos de 50 metros del delfín también está prohibido
Según informó más tarde France 3, la prohibición duró aproximadamente una semana ya que Zafar se fue a otras aguas. Un experto explicó que el delfín estaba en celo. Estos mamíferos no tienen una época concreta para reproducirse, tienen relaciones sexuales recreativas frecuentes y tienen estos comportamientos incluso con las personas.
La triste historia que oculta
Lo cierto es que su comportamiento tiene una explicación: el delfín se siente solo. Zafar necesita compañía, pero no la encuentra: por ello, intenta satisfacer sus deseos buscando a humanos y bañistas desprevenidos.
"El comportamiento de Zafar no es raro para un delfín en su situación", asegura Elisabeth Hawkings en declaraciones a The Washington Post. Se trata de un delfín solitario, marginado, y que por alguna razón ha sido aislado de otros miembros de su especie.
Las protectoras han pedido a los bañistas que no interaccionen con los animales, ya que pueden ver deteriorada su percepción del riesgo, lo que aumentaría el peligro de morir por la acción de un barco o ser víctima de maltrato.
