'Yo soy Bea' era una serie feminista y no te diste ni cuenta

'Yo soy Bea' era una serie feminista y no te diste ni cuenta

La famosa telenovela española, que ahora se reemite en Divinity, fue en realidad una historia sobre el empoderamiento de las mujeres.

Televisión Dany Blázquez Dany Blázquez 07 Marzo 2018 18:54

Han pasado casi 12 años del estreno de 'Yo soy Bea' en Telecinco, la mítica telenovela española que adaptó e hizo suya la historia original de 'Yo soy Betty, la fea', que fue emitida por Antena 3 tan solo unos años antes. La serie fue todo un éxito desde su estreno en julio de 2006 y alcanzó unos datos de audiencia extraordinarios. Y lo sigue siendo. Actualmente, la serie se reemite en Divinity cada tarde, acumulando casi medio millón de espectadores. En su momento, y a pesar de extender la historia original más de lo previsto y emitir casi 800 capítulos, la telenovela firmó una media del 26,2% de share.

La serie contaba la archiconocida historia de una secretaria poco agraciada que conseguía conquistar a su atractivo jefe para terminar protagonizando un cambio físico que le hace pasar de patito feo a cisne. Así, a simple vista, no solo no parece una historia feminista, sino más bien todo lo contrario. Pero la versión española de la serie contó con numerosos cambios y matices que, a pesar de conservar el argumento original, la dotaron de un giro feminista del que posiblemente hace doce años ni tú ni yo fuimos conscientes. Por eso vamos a repasar alguno de los hechos que demuestran que 'Yo soy Bea' fue, en realidad, una historia sobre el empoderamiento de las mujeres.

La ruptura de Elena y su marido

De humilde secretaria, a mujer dueña de su vida "De humilde secretaria, a mujer dueña de su vida"

Elena Puente fue, sin duda, uno de los personajes más queridos de la serie. Su gracia y su acento extremeño conquistaron a gran parte de la audiencia. Inma Isla interpretaba a la secretaria del jefe de personal, Gutiérrez. "Ver, oír y callar" podría ser una buena definición de lo que le tocaba hacer a Elena, el clásico estereotipo de secretaria que ayuda a esconder las infidelidades y los deslices de su jefe.

Sin embargo, la historia personal de Elena centró varias de las tramas de la serie a mitad de su recorrido. Elena descubre que su marido Ernesto le ha sido infiel con Puri, una de sus mejores amigas, y decide romper con él. A pesar de no ser nada fácil para ella, con la ayuda de sus compañeras de trabajo, toma la decisión de alejarse del hombre que tanto daño le ha hecho. Su personaje consigue hacer frente a la situación, sacar adelante a sus hijos e incluso rehacer su vida.

La serie lanzó un divertido hit titulado 'Maldito Ernesto' en el que las chicas y Elena celebran la decisión de haber roto su relación y de emprender una vida en solitario. La canción, en realidad, era un sutil canto a la libertad de las mujeres que hacía referencia a lo infravaloradas que a veces se sentían por los hombres y por una sociedad machista, con versos tales como: "Una sueña, se lo curra, se ilusiona, y le mete todas las ganas para salir a trabajar. Y al llegar a la entrevista poco importa si eres lista, lo que miran es si estás bien escotada".

Chusa, una madre soltera que termina consiguiendo su sueño

Chusa fue la "Chusa fue la "madre coraje" de la serie"

La historia de Chusa, la recepcionista de 'Bulevar 21', es otra que merece una mención. Una noche un tanto accidentada se queda, por descuido, embarazada de Gutiérrez, el jefe de personal. Este está casado y ha formado su propia familia, por lo que para él el affaire que ha tenido con Chusa se queda simplemente en eso, en un desliz.

Sin embargo, Chusa decide continuar sola con el embarazo y se convierte en madre soltera. Pero eso no le impide salir a divertirse con sus amigas o rehacer su vida en varias ocasiones. Durante siete años la recepcionista consigue sacar adelante a su hijo sin ayuda de ningún hombre, hasta que logra que Gutiérrez se haga cargo de sus responsabilidades como padre. Además,y coincidiendo con la salida de la serie de la actriz que interpretaba al personaje, Chusa decide marcharse a trabajar a una plataforma petrolífera para ahorrar suficiente dinero como para abrir su propio negocio: una casa rural. Finalmente lo logra por sí misma a pesar de la poca confianza que algunos habían depositado en ella.

Bárbara: de rubia tonta a triunfadora

La evolución de Bárbara fue algo más lenta, pero se evidenció con su salida de la serie "La evolución de Bárbara fue algo más lenta, pero se evidenció con su salida de la serie"

Bárbara Ortiz fue otro de los personajes más queridos de la ficción. Su papel, de rubia tonta, con un físico espectacular y que consigue su trabajo tan solo por sus encantos y por ser la mejor amiga de la directora de contenidos, se transformó a lo largo de la narración de la historia. El personaje de Bárbara se termina enamorando del "amigo feo" de Bea, y reencontrándose con su pasado, del que lleva huyendo varios años: su madre Chaly, una peluquera de barrio, algo vulgar y deslenguada.

El reencuentro con su madre le devuelve a la realidad, y no es hasta entonces cuando su personaje presenta una evidente madurez que le ayuda a conseguir su verdadero sueño: una oportunidad laboral en el mundo de la interpretación. Una llamada de Hollywood la convierte en una actriz de éxito. Pero mucho antes Bárbara comienza su viaje en busca de su verdadera identidad con una frase que define a la perfección la evolución del personaje: "Estoy cansada de ser un poni de exposición, necesito trotar y galopar".

La reaparición de Sandra de la Vega

Sonsoles Prieto y Sandra de la Vega, los dos personajes de Ana Milán "Sonsoles Prieto y Sandra de la Vega, los dos personajes de Ana Milán"

La historia de Sandra de la Vega fue, quizá, una de las más seguidas por los espectadores de la serie. Sandra era una de las accionistas de la revista que, tras un pequeño accidente doméstico y después de varias operaciones de estética que la dejan irreconocible, decide infiltrarse en la revista como limpiadora, suplantando la identidad de una tal Sonsoles Prieto. Sandra de la Vega es, en realidad, una mujer adinerada, insegura y ninguneada por sus hermanos que se refugia en constantes operaciones de estética y noches de sexo con hombres poderosos que se limitan a utilizarla como a un trapo.

Su vida como Sonsoles Prieto le pone los pies en el suelo. Su personaje logra empatizar con los problemas reales de las personas de clase media, y comienza a tejer por primera vez en su vida amistades sinceras y vínculos afectivos con las chicas de la oficina. Esto la fortalece como mujer y protagoniza una espectacular reaparición en la oficina como Sandra de la Vega después de haber salvado a la revista de la bancarrota y convirtiéndose, así, en accionista mayoritaria de la empresa y dueña de 'Bulevar 21'.

Sandra reaparece siendo una mujer nueva, sin miedos, empoderada, segura de sí misma y con la intención de liderar la revista con mano de hierro. Sin duda, una evolución del personaje asombrosa que la lleva a ser la primera mujer en dirigir la empresa que fundó su padre.

Bea se hace con el poder

Con la ayuda de Sandra, el personaje de Bea consigue una madurez brutal "Con la ayuda de Sandra, el personaje de Bea consigue una madurez brutal"

El físico de Bea, la protagonista de la serie, era su mayor hándicap a la hora de buscar trabajo. Un currículum exquisito, que le podría haber llevado a dirigir por ejemplo el departamento de contabilidad de la empresa, no fue suficiente. Su "fealdad" la lleva a convertirse en la secretaria de don Álvaro, el director de la revista, y a llevar a cabo sus funciones casi escondida en un despacho contiguo al de su jefe donde sus compañeros no la ven.

Sin embargo, el devenir de los acontecimientos la convierte en copropietaria de 'Bulevar 21', junto a Sandra de la Vega, y juntas se hacen con el poder en la sombra. Más tarde, sus méritos como profesional la llevan a ocupar el puesto de directora adjunta y Bea se convierte en el motor de la revista, la pieza sin la cual la empresa se habría ido al garete en más de una ocasión. A pesar de su físico, a pesar de los prejuicios, a pesar del clasismo al que se ve sometida durante toda la serie, el personaje protagonista alcanza, al final de la telenovela, un nivel de madurez y de seguridad en sí misma que le ayudan a alcanzar todos los éxitos profesionales que se propone.

Y, además, todo esto lo logra sola y tras su primera y fallida relación con Álvaro. Sin necesidad de hacerlo acompañada de la figura del hombre atractivo y poderoso que consigue lo que quiere gracias a sus encantos. Aunque algunos personajes la acusan de haberse acostado con don Álvaro para escalar puestos, la serie ridiculiza estos argumentos y Bea se defiende de las acusaciones con frases como: "Por culpa de gente como tú, las mujeres no han alcanzado la igualdad en el mundo empresarial".

La venganza a don Álvaro

Coincidiendo con la ascensión al poder de Bea, don Álvaro vive su momento más débil en la empresa. Y, si bien es cierto que el feminismo nada tiene que ver con la venganza, el espectador agradece ver cómo Bea y Sandra consiguen poner a don Álvaro en su sitio, después de tantas humillaciones y ninguneos. El protagonista se convierte en un director de paja mientras que las verdaderas propietarias de 'Bulevar 21' mueven los hilos de la revista.

"El club de las feas" y el empoderamiento de los personajes femeninos de la serie

Mujeres de verdad "Mujeres de verdad"

Y es que las verdaderas protagonistas de 'Yo soy Bea' fueron las integrantes de 'El club de las feas', las chicas de la oficina. El verdadero motor de la revista. Un grupo de mujeres trabajadoras, mayoritariamente solteras y sin hijos. Como Jimena, una mujer con sobrepeso; o Marga, que lleva toda una vida haciéndose cargo de la cafetería de la oficina. Y sin olvidar a Elena y a Chusa, con sus respectivas historias de superación.

Fueron personajes que protagonizaron una evolución brutal, que daban vida a mujeres diferentes, currantes, sin complejos y luchadoras, que a lo largo de los tres años que duró la serie se empoderaron, consiguieron sus sueños y superaron las dificultades que se encontraron en un mundo laboral donde nunca tuvieron las mismas oportunidades que sus compañeros masculinos. En uno de los capítulos protagonizan la portada de 'Bulevar 21', una revista acostumbrada a fotografiar a top models "perfectas", con un reportaje titulado "Mujeres de verdad", en el que se celebran los kilos de más, las arrugas, las estrías o la edad sin ningún tipo de complejo.

Por qué el cambio físico de Bea no destruye el planteamiento feminista de la serie

El cambio de Bea fue visto por más de 8 millones de personas "El cambio de Bea fue visto por más de 8 millones de personas"

Todo el mundo conoce el final de 'Yo soy Bea' (al menos el final de la primera parte de la serie). La protagonista se somete a un cambio físico radical y se casa con don Álvaro. Y no fueron pocos los que criticaron este final (a pesar de ser igual que el de la serie original). ¿Por qué Bea necesita embellecerse? ¿No era la serie un alegato del poder de la joven a pesar de su físico?

Sin embargo, el cambio de Bea es una simple anécdota. A pesar de haberse emitido como un gran acontecimiento (el capítulo de su transformación lo siguieron más de 8 millones de personas, obteniendo un 42% de share), su cambio solo es una manera de simbolizar la transformación emocional y personal del personaje. Sacarse un poco más de partido físicamente solo evidencia que Bea se convierte en una mujer nueva, segura de sí misma y con suficiente autoestima para encontrar la belleza que siempre escondió con sus inseguridades.

La reemisión de la serie en Divinity actualmente quizá nos haya servido para captar ciertos detalles que hace doce años se nos escapaban. El secreto del éxito de la serie no lo conoce nadie, aunque posiblemente la manera en la que los guionistas hicieron propia la historia original de 'Betty, la fea' jugó a su favor. Así la telenovela logró conectar con la sociedad de nuestro país, que se vio reflejada en sus personajes. Pero sobre todo con las mujeres. Con las mujeres de verdad.

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