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Twitter prohíbe la publicidad política

La red del pajarito azul, en desacuerdo con Marc Zuckerberg (Facebook), se prepara para establecer una política restrictiva en torno a este contenido.

Twitter prohíbe la publicidad política

Twitter considera injusto que el contenido político se monetice a través de su interfaz y por ende, dejará de mostrar anuncios de esta categoría a partir del mes de noviembre de 2019. Así lo ha anunciado Jack Dorsey, fundador y presidente actual de Twitter, mostrándose positivo sobre esta nueva medida. Una decisión que no ha sido nada fácil de tomar pese a que la empresa no se verá afectada y tampoco sus ingresos. 

Dorsey quiere evitar a toda costa "que el dinero pueda influir en decisiones que afectan a millones de vidas". A través de una serie de tuits en la red social que el mismo creó, este magnate de la digitalización y el nuevo modelo comunicativo imperante en la actualidad considera que "el alcance de los mensajes políticos debe ganarse, no comprarse". 

La política ha cambiado con las nuevas herramientas digitales, de la misma manera que la digitalización de la información también ha influido en la dirección que ha tomado en el nuevo orden mundial. Se dice que la prensa es el cuarto poder, ¿llegarán las redes sociales a ser el quinto?

"Los anuncios políticos en internet presentan problemas completamente nuevos para el discurso cívico: optimización basada en el aprendizaje automático, la micro-focalización, la información engañosa no verificada y los deep fakes. Y todo avanzando a una velocidad creciente, con una sofisticación y escala abrumadora", explica, en lo que podríamos interpretar como echarle el freno a un motor que ya se presume imparable. 

Facebook defiende el derecho a la libertad de expresión

Facebook no está de acuerdo con la nueva política de Twitter "Facebook no está de acuerdo con la nueva política de Twitter"

Siguiendo esta línea, la red social del pajarito azul establecerá a partir de ahora una política muy definida sobre el tipo de anuncios promocionales que nos aparecen constantemente cuando entramos en nuestra timeline. La medida entrará en vigor a mediados de noviembre y aunque suene tan bien como parece, ponerse manos a la obra con ello es realmente un reto para todo el equipo, quienes deben decidir sobre lo que se considera político y lo que no. Además, no es tan fácil, ya que deben implementar un sistema que detecte aquellas publicaciones que para entonces serán consideradas fraudulentas. No será el caso de aquellas publicaciones que motiven a la ciudadanía a ir a las urnas, pero sí los que pertenezcan a una ideología o partido determinado pidiendo el voto. 

Sorprende que el anuncio de este plan coincida con la presentación de los resultados que Facebook ha obtenido en los tres últimos meses. No ha sido coincidiencia, ya que la red social de Mark Zuckerberg se encuentra en las mismas, especialmente tras lo ocurrido desde Rusia con las elecciones que dieron la presidencia de Estados Unidos a Donald Trump. Un debate que se ha extendido durante un tiempo más que prolongado y que tras los pasos de Twitter, Facebook no tardará en tomar una decisión, aunque no será antes de que se celebren las próximas presidenciales norteamericanas. Por ahora, el gigante azul no censurará este tipo de anuncios, ni los verdaderos, ni los falsos. Esta decisión ha reabierto un debate en la sociedad norteamericana que aún no se había dado por concluido. 

Por su parte, Zuckerberg explicó su postura ante la Comisión de Servicios Financieros del Congreso de los Estados Unidos y ha querido echar el muerto a los propios políticos, acusándoles como los únicos responsables de sus propias mentiras. Se lavó las manos, dejando abierta la gran cuestión que todo el mundo ahora se plantea, ¿Deben los partidos políticos y las ideologías acceder a un arma tan potente como esta en un país considerado como la primera potencia mundial? El estadounidense se limitó a argumentar su postura llevando por delante el básico derecho de la población mundial a la libertad de expresión.

El presidente de Twitter no se ha callado ante las palabras de la competencia y es que en su opinión, "pagar para aumentar el alcance del discurso político tiene ramificaciones significativas que la infraestructura democrática de hoy no está preparada para manejar". "Vale la pena frenar y reconsiderar", expuso.

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