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Todas las claves sobre el nuevo Covid-22: más síntomas, más agresivo y más contagioso

Las mutaciones del coronavirus y el cambio en su patogenicidad han llevado a rebautizar la enfermedad como Covid-22.

Todas las claves sobre el nuevo Covid-22: más síntomas, más agresivo y más contagioso

La progresiva retirada de las restricciones contra el coronavirus ha llevado a gran parte de la población a pensar que el coronavirus ha dejado de estar presente. Sin embargo, no podemos olvidar que nos encontramos en plena séptima ola, que Ómicron cambió las reglas del juego y que las subvariantes BA.4 y BA.5, que ya han sido bautizadas como Covid-22, podrían ser aún más peligrosas.

El coronavirus muta con gran facilitad y las autoridades consideran que a estas alturas ya se puede rebautizar como Covid-22. Las diferencias que presentan las subvariantes BA.4 y BA.5 muestran un virus que presenta una enfermedad con mayor capacidad de contagio, una mayor variedad de síntomas y un cuadro con mayor agresividad para los pacientes.

Los síntomas que experimentan las personas que sufren la enfermedad del rebautizado como Covid-22 son similares a los de la anteriores cepas, como fatiga, tos, fiebre o dolor de cabeza, entre los más habituales. A ellos, se suman otros menos comunes como diarrea, dolor agudo de garganta e hipotensión ortostática (mareos súbitos en momentos muy concretos). Además, se incluyen otros síntomas como la secreción nasal, el dolor muscular, la falta de olfato y gusto o la falta de aire, aunque son menos frecuentes.

Transmisión y detección

Las nuevas subvariantes también muestran mayor capacidad de transmisión y velocidad. Las mutaciones en la estructura molecular respecto a otras cepas les permiten tener un mayor escape inmune frente a las vacunas del coronavirus.

El Ministerio de Sanidad, sin embargo, explica que no existen evidencias de que esta conlleve una mayor gravedad frente a otras subvariantes como BA.2. Además, no se ha observado un aumento en el número de hospitalizaciones y fallecimientos.

Además, las subvariantes se transmiten con una menor carga viral. La dificultad para ser detectado por los test de antígenos es mayor, por lo que suele ser habitual que se incremente el tiempo en el que se tarda en descubrir la infección.

Por otro lado, los síntomas suelen ser mucho más duraderos y se prolongan más allá de una semana. Además, al contrario de lo que sucede con otras variantes, en este caso aparecen antes gracias al estímulo temprano del sistema inmunitario, especialmente en aquellas personas que están vacunadas.

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