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Suplantan a la activista trans canadiense Clara Sorrenti y la policía irrumpe en su casa apuntándole con un arma

La conocida activista por los derechos de las personas trans ha recibido una fuerte campaña de acoso en redes sociales.

Suplantan a la activista trans canadiense Clara Sorrenti y la policía irrumpe en su casa apuntándole con un arma

La activista trans canadiense Clara Sorrenti, muy popular en la plataforma Twitch, fue asaltada en su vivienda por agentes de la policía el pasado 5 de agosto. Le apuntaron con un arma en su rostro. Varias personas habían suplantado su identidad y habían aprovechado para enviar correos electrónicos a diversos políticos de su localidad con amenazas de muerte

"Hola, mi nombre es Clara Sorrenti. Soy una persona transgénero. Ya he tenido suficiente de ustedes, los tránsfobos, en posiciones de poder y oprimiéndonos. Finalmente me rompisteis, gilipollas transfóbicos cisgénero.Cuando esto termine, toda esta ciudad recordará mi nombre. He matado a mi madre transfóbica y hoy saldré al ayuntamiento y dispararé a todas las personas cisgénero que vea con un arma que adquirí ilegalmente", se puede leer en una copia del correo que recibieron los concejales de la ciudad de London (Ontario).

En un escrito en el que, además, el apellido de Sorrenti aparece mal escrito, se podía apreciar una imagen de una pistola de 9 mm en una caja.

La policía actuó rápidamente con una demostración de fuerza, al considerar que se trataba de una amenaza de muerte a la que aportaba total credibilidad. Un grupo de oficiales armados se presentó en su vivienda y arrestaron a la joven de 28 años a punta de pistola.

Posteriormente, se demostró que el correo era, en realidad, falso y que la identidad de la joven había sido suplantada. La jefa adjunta de la policía local de London (Ontario), Trish McIntyre, se escuda en que dado el contenido el correo y la imagen del arma, consideraron que la amenaza parecía creíble y real para su equipo.

Sorrenti ha explicado a Global News que llegó a pensar que iba a morir durante la intervención policial en la que llegó a ser arrestada y apuntada con un arma en la cara en su propia vivienda y que temía por su seguridad. Además, dice que sigue conmocionada.

McIntyre se ha escudado en que los oficiales armados llamaron a Sorrenti cuando entraron en su casa y que, en una situación en la que puede haber un arma en la casa, apuntan siempre al sospechoso hasta que se descarta por completo que no existe una amenaza.

Sin protección, a pesar de que la había solicitado

Sorrenti está siendo objeto de amenazas desde el pasado 27 de marzo, cuando junto a su familia recibió comentarios de odio y fue víctima de engaños. Tanto ella como sus hermanos pidieron entrar en una lista de 'no swatting', en la que buscaban no sufrir otro tipo de ataque en el que se denunciara una situación de emergencia violenta a los servicios de emergencia, falsamente, con el objetivo de perjudicarla. La petición presagiaba lo que iba a suceder, pero la respuesta fue negativa, ya que les dijeron que la lista no existía.

La policía, que todavía mantiene la operación, reconoce que no leyó el correo al completo y que hay algunos aspectos que no cuadraban, como que el nombre no estaba bien escrito. De hecho, el correo también fue enviado al Servicio de Policía de Toronto, que llamó a Sorrenti y le notificó la situación, algo que no sucedió en el cuerpo local.

Clara ha tenido que trasladarse a un hotel para buscar protección. Desde allí, posteó una fotografía de su gato, que sus acosadores investigaron hasta lograr el patrón de sus sabanas y descubrir el hotel en el que se hospedaba.

Le llegaron a enviar pizzas de cinco locales distintos al hotel, pedidas bajo el nombre que utilizaba antes de su transición. Así querían advertirle de dónde se encontraba. Por este motivo vive ahora de forma itinerante.

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