Secuestra, tortura, explota y viola repetidamente durante cuatro años a su primo de 8

Secuestra, tortura, explota y viola repetidamente durante cuatro años a su primo de 8

'El monstruo de Ondores' sometió a todo tipo de vejaciones a su primo, que contará con secuelas para el resto de su vida.

Rusbel Rubina Huerta, un joven de 19 años, ha sido arrestado en Junín (Buenos Aires, Argentina), por haber secuestrado, torturado, explotado laboralmente y violado en repetidas ocasiones a su propio primo de ocho años. La crueldad de los hechos ha llevado a que popularmente le conozcan como 'El monstruo de Ondores'.

El menor permaneció encerrado en un zulo durante cuatro años y medio (ahora tiene 12), en los que su primo le sometió a todo tipo de vejaciones sin que nadie fuera consciente de lo que sucedía. 

El menor había sido secuestrado previamente cuando su primo le ordenó ir a comprar una moto. Aprovechó ese momento para justificar que el menor no volviera a casa de sus padres. De hecho, no volvió a tener contacto con ninguno de sus allegados durante todo el tiempo en el que permaneció bajo secustro.

Allí, Rusbel ejercía todo tipo de malos tratos contra su primo, como imponerle largas y duras jornadas de trabajo como pastor en una región alejada tal y como ha relatado el diario Correo de Perú.

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Cuando el pequeño no rendía como su primo consideraba, Rusbel comenzaba a golpearle con patadas, puñetazos, palos e incluso utilizaba alicates contra su cuerpo. Además, para evitar que escapase durante su secuestro, el joven le atba con alambre y sogas que profirieron diversas heridas y cortes en varias partes de su cuerpo.

Rusbel llegó incluso a reventarle el testículo derecho de una patada cuando en una ocasión el menor le pidió acudir al lavabo. Del daño que sufrió, terminó necrosándose, poniendo en peligro su vida.

Además, le sometía a intensas jornadas de trabajo mientras le quemaba los pies y las manos con agua hirviendo y le sometía a largas jornadas sin comida ni bebida, por lo que estuvo a punto de llegar a un estado de desnutrición.

El rayo de esperanza llegó cuando la hija del ganadero para el que trabajaban descubrió al pequeño en un estado lamentable y alertó a las autoridades. Los exámenes médicos certificaron las torturas que sufrió el pequeño, que contará con todo tipo de cicatrices para el resto de su vida.

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