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El rey Juan Carlos I habría fraguado su fortuna con la venta de armas a países árabes

Nuevas informaciones apuntan a un entramado basado en comisiones de venta de armas de las que se habría beneficio el Borbón.

El rey Juan Carlos I habría fraguado su fortuna con la venta de armas a países árabes

Redacción

12 Julio 2021 11:13

Los escándalos en torno al emérito rey Juan Carlos se suceden. El último, según publica el diario Público, apunta a que habría tragado su fortuna a través del tráfico de armas a países árabes, para lo que habría contado con la ayuda de su administrador privado, Manuel Prado y Colón de Carvajal.

Habría que remontase hasta 1977, cuando el rey emérito nombró a su amigo Colón de Carvajal senador por designación real, "así como administrador solidario al 50% –como pantalla de su propia participación– de todos sus negocios, empezando por el más rentable que hay: la venta de armas". En ese momento, en una visita a Riad, capital y principal centro de negocios de Arabia Saudí, el Borbón inició las negociaciones para la fundación de la empresa que canalizaría "el comercio entre los dos países": Alkantara Iberian Exports.

El príncipe Fahd –"en aquel momento hombre fuerte del régimen del rey Jaled, sucesor de Faisal"– nombró delegado saudí de la empresa al traficante de armas Adnan Khashoggi, mientras que Juan Carlos I designó a Manuel Prado como presidente de la compañía. La empresa, además, estaría financiada con fondos públicos en la mitad española: "El Instituto Nacional de Industria (INI) pondrá un 25% y Focoex (Fomento del Comercio Exterior, que forma parte del Banco Exterior de España, pero opera desde Panamá) el otro 25%".

La elección de los cargos de Alkantara –constituida en Londres el 6 de julio de 1978– la completarían Borja Prado Eulata, hijo del socio y testaferro del rey, quien trabajó para Focoex de 1980 a 1988; y Francisco Jiménez Torres, quien acabaría asesorando como abogado a Khashoggi en operaciones comerciales internacionales.

"Material clasificado"

Todo el entramado estaría regido a través de una opacidad absoluta gracias a que todas las operaciones internacionales de ventas de armas "eran consideradas materias clasificadas". Al tratarse de "asuntos, actos, documentos, informaciones, datos y objetos el conocimiento por personas no autorizadas pueda dañar o poner en riesgo la seguridad y defensa del Estado", con lo que estaban amparadas por el artículo 2 de la ley 9/1968, de 5 de abril sobre secretos oficiales. Una ley que todavía hoy sigue vigente e impide obtener los documentos de esos contratos gestionados por Alkantara.

El 13 de agosto de 1982 Prado y Khashoggi registraron la compañía en el paraíso fiscal de Chipre, continúa Público, lo que demuestra la voluntad de ambos de "hacer negocios opacos de tráfico de armas a través de Alkantara". De esta forma la compañía puede operar fuera del control de tanto del gobierno saudí como del español.

En 1985, ya con Felipe González como presidente, el Gobierno hizo su primer informe oficial sobre las compañías más importantes de venta de armas españolas. Este situó Alkantara al frente de la lista, a pesar de admitir que ni la misma Moncloa "controla el destino final de las exportaciones de material bélico español" ni las comisiones de esta.

En 1989 el INI decide disolver Alkantara tras el escándalo por imputación de Khashoggi en el caso Irán-Contra por la venta de armas a Irán para financiar a los mercenarios que combatían el Gobierno de Nicaragua (1985-1986). Antes, sin embargo, le pasa la empresa al traficante de armas Abderramán El Assir, a quien introdujo en el círculo de poder de Marbella. El negocio de la venta de armas de la empresa continuó dos años más, hasta su disolución el 14 de noviembre de 1990.

12.500 millones de pesetas en comisiones

Esta empresa obtuvo comisiones millonarias por la venta de armas. Entre sus operaciones, destacan las realizadas en Marruecos por un importe total de 570 millones de dólares, más de 62.000 millones de pesetas. "Esa operación es la mayor venta de armamento del Gobierno español a Marruecos de la época y las comisiones que se reparten los mediadores sumarían unos 12.500 millones de pesetas, explica el artículo.

"Los comisionistas que trabajaban con Alkantara hacían tráfico de armas con todos los países que podían, aprovechando todas las guerras y conflictos de aquellos años", señala el artículo, según declaraciones de uno de los amigos del rey consultados.

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