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Juan Carlos I recibió tras abdicar un ático en Londres de 62 millones del sultán de Omán

Al menos 20 millones desaparecieron en su venta, de los que a día de hoy no hay rastro en ninguna de las dos fundaciones instrumentales vinculadas al emérito.

Juan Carlos I recibió tras abdicar un ático en Londres de 62 millones del sultán de Omán

Suma y sigue. Al emérito rey Juan Carlos se le multiplican los escándalos financieros y el último conocido podría complicarle su futuro judicial. Según recoge El Confidencial, el Borbón intermedió tras abdicar, por lo tanto tras perder su condición de inviolabilidad, en la venta de un ático de lujo en Londres a una sociedad offshore de las Islas Virgenes Británicas.

Al menos 20 millones de euros desaparecieron en la transacción, de los que a día de hoy no hay rastro en ninguna de las dos fundaciones instrumentales vinculadas a Juan Carlos I conocidas hasta el momento.

El ático en la capital británica iba a convertirse en su nueva residencia tras abdicar. En abril de 2014, el sultán de Omán, Qabus bin Said Al Said, con quien mantenía una estrecha amistas, adquiró el inmueble, valorado en 62 millones de euros, y se lo cedió para que lo disfrutara de manera ilimitada y sin costes. La embajada de Omán en Londre se encargó de formalizar la compra dos semanas después de que el monarca español cediera la corona a su hijo, Felipe VI.

En ese momento, el acuerdo se cerró en 50 millones de libras, alrededor de 62,7 millones de euros, sin contar los impuestos. En la escritura, aparece que el dinero fue desembolsado por el antiguo embajador de Omán en Reino Unido y, aunque el nombre del Emérito no aparece en los documentos, hay evidencias de que fue el verdadero destinatario del ático.

El rey Juan Carlos y el sultán de Omán "El rey Juan Carlos y el sultán de Omán"

El desaire del rey Juan Carlos

Pero a mediados de 2016, el emérito rey Juan Carlos se quejó a Omán de que no se hiciera cargo también de los gastos de la comunidad de la vivienda. Enfadado, el Borbón decidió rechazar el regalo y comunicó que le interesaba vender la casa y quedarse con los 62 millones de euros.

Esto provocó malestar en la corte árabe no solo por el desprecio, sino porque la casa estaba situada en un lugar estratégico, justo a la espalda de sus instalaciones diplomáticas en Londres. Sus planes eran que, después de fallecer Juan Carlos, esta quedase en manos de la embajada en el país británico.

Finalmente el sultán de Omán accedió a los deseos del Borbón y encontró una fórmula para que el nombre del emérito siguiera sin aparecer en ningún documento. Así, un multimillonario inversor árabe de 35 años, Mohamed el Husseiny, anunció que quería casarse en España y deseaba que Juan Carlos fuese su padrino de ceremonias. Así, esta fue la oportunidad perfecta y el monarca convenció a la embajada de Omán para que el título de propiedad del ático fuera traspasado a este magnate como regalo de bodas.

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