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Crean un retrete que provoca dolores de espalda para que los empleados vayan menos al WC

Un británico ha dado con un inodoro diseñado con un ángulo de 13 grados que provoca dolores de espalda y acorta el tiempo que pasamos en el baño.

Crean un retrete que provoca dolores de espalda para que los empleados vayan menos al WC

Una nueva forma de reinventar los inodoros ha hecho estallar a los usuarios en redes sociales. No se trata de los modernos y eficentes WC de lujo japoneses, que revolucionaron toda una industria al otro lado del mundo hace unas décadas, sino de una medida que probablemente incomode a más de uno. Mahabir Gill ha revolucionado el mundo de los inodoros para evitar que los trabajadores empleen su tiempo sentados en el retrete más de la cuenta. 

Este londinense ha dado con un acabado que pretende hacerte sufrir tras cinco minutos instalado sobre la taza del váter. El motivo: una vez transcurrido ese tiempo, empieza a dolerte la espalda, lo cual te obliga a levantarte. Aunque suene a chiste, no lo es, pues quienes lo han probado lo han podido corroborar. 

Gill ha bautizado su invento con el nombre de Standard Toilet y ha cosechado todo tipo de comentarios en contra. A nadie le gusta que sacrifiquen su comodidad, sin embargo, a la British Toilet Association le ha gustado su idea. El ingeniero afirma haber sufrido constantemente las ausencias de sus compañeros en el trabajo, con la excusa de estar haciendo sus necesidades en el baño, por lo que harto de la situación, dio con una idea tan innovadora, a la par que extraña. También lo ha hecho con la mente puesta en las interminables colas que en ocasiones se forman en los baños públicos. Sin embargo, la idea va mucho más allá y el británico pretende que llegue a restaurantes, centros comerciales o transportes públicos

El ingeniero Mahabir Gill quiere ayudar a que las empresas ganen más de cinco millones de euros al año, evitando que sus empleados pasen tiempo en el WC "El ingeniero Mahabir Gill quiere ayudar a que las empresas ganen más de cinco millones de euros al año, evitando que sus empleados pasen tiempo en el WC"

Culpa de los teléfonos móviles

Se trata de un inodoro especial, pues está inclinado unos 13º grados y exigir rapidez a su usuario. No más de cinco minutos hasta que tu cuerpo te empiece a pedir que te levantes, pero que no cunda el pánico, pues no es un instrumento de tortura ni el dolor tampoco es tan intenso como para categorizarlo como una idea tan nefasta. El consultor admite que "un ángulo superior causaría mayores problemas". Además, compara la molestia con la de una sentadilla sostenida durante algunos minutos y asegura que "estudios médicos han sugerido que el uso del WC tradicional puede causar hemorroides hinchadas y el debilitamiento de los músculos pélvicos".

´´Gill está seguro que de esta manera, el tiempo que un empleado gasta en los servicios se reducirá en un 30%, lo cual serviría a las empresas para ahorrar más de cinco millones de euros al año, según los cálculos realizados por su equipo. Ha podido comprobar a lo largo de los años que no hay método infalible que evite tener a algunos trabajadores escaqueándose de sus labores. Ni fichar, ni sistemas de videovigilancia, sin embargo, ha dado con la forma de controlar el tiempo que se gasta en el baño, echándole la culpa generalmente a los smartphones que todos guardamos en nuestros bolsillos y que normalmente, usamos cuando podemos darnos un respiro a lo largo de nuestra jornada laboral. 

En definitiva, según reza la web del producto, los beneficios del Standard Toilet pasan por "incrementar la eficiencia de los negocios y las ganancias a través de las reducciones del uso de redes sociales". El artilugio aún no está disponible, pero la empresa con sede en Staffordshire ya ha recibido pedidos de gasolineras y oficinas municipales. Su precio oscila entre los 180 y 500 euros.

Para muchos, entorpecer la comodida de este tipo de instrumentos de primera necesidad es algo negativo, porque para algunas personas podría resultar poco accesible, yendo en su detrimento. Otros ponen de manifiesto que si bien las afirmaciones y conclusiones de Gill pueden ser ciertas, hay quienes usan esos minutos como su tiempo de descanso y desplazar la mente hacia otro mundo que no sea el del trabajo. Desconectar es necesario y la medida de Gill ha sido puesta en tela de juicio por periodistas como Christopher Ingraham (Washington Post) o la usuario @plume__, quien asegura que "es una representación perfecta del menosprecio que el capitalismo tiene por los trabajadores y por los seres humanos".

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