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¿Qué sucede en la frontera entre Polonia y Bielorrusia? Claves de un choque migratorio con tintes geopolíticos

El régimen de Lukashenko utiliza la crisis humanitaria vivida en terceros países para presionar a la UE y reducir sus sanciones.

¿Qué sucede en la frontera entre Polonia y Bielorrusia? Claves de un choque migratorio con tintes geopolíticos ¿Qué sucede en la frontera entre Polonia y Bielorrusia? Claves de un choque migratorio con tintes geopolíticos

Foto: CordonPress

La tensión vivida en la frontera entre Bielorrusia y Polonia supone una auténtica crisis humanitaria con cientos de personas migrantes que intentan acceder al territorio europeo mientras que la Guardia Fronteriza polaca frena los pases: las autoridades de Varsovia han contabilizado hasta 30.000 intentos de cruzar la valla con alambre de espino que separa a ambos países.

Detrás de ello, sin embargo, hay otra cuestión de fondo: Polonia y la Unión Europea han acusado al régimen bielorruso de Aleksandr Lukashenko de orquestar el tráfico ilegal de personas con el objetivo de presionar a Bruselas por las sanciones económicas impuestas como consecuencia de la constante vulneración de derechos humanos que ejerce el Gobierno de Minsk tras las protestas de agosto de 2020, en el marco de unas elecciones no reconocidas por Bruselas.

La mayoría de personas que se concentran en la frontera con Polonia no vienen de Bielorrusia ni ningún país de su entorno. En realidad, proceden de países de Oriente Próximo, muchos de ellos además son kurdos que huyen de los conflictos de Irak y Siria.

Las intenciones de Lukashenko

El régimen de Lukashenko busca desestabilizar a la Unión Europea aprovechando la vulnerabilidad de terceros países con todo tipo de crisis humanitarias. Por ello, fleta aviones desde estos territorios que se dirigen directamente hacia Minsk, ofertando los viajes como una vía segura, en la que se evita el duro tránsito (por mar desde Turquía o el norte de África) hasta el Viejo Continente y sin trabas para ingresar en Europa.

Muchos de los migrantes han relatado a diversos medios cómo han cedido los ahorros de una vida, incluida la venta de una casa o todos los bienes, para costearse el trayecto hasta Minsk. Allí, son alojados en hoteles y trasladados en autobuses hasta la frontera, donde son aleccionados por el ejército bielorruso sobre cómo deben cruzar la frontera.

Ante el fuerte incremento de estos casos, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von Der Leyen, ha advertido de que se está explorando "cómo sancionar, incluso mediante la inclusión de listas negras, a las aerolíneas de terceros países que participan en la trata de personas".

En la lista de posibles sancionados se encuentra la aerolínea rusa Aeroflot. De hecho, Rusia está ayudando al régimen de Lukashenko en esta operativa con el envío de dos bombarderos estratégicos TU-22M3 de las Fuerzas Aeroespaciales de Rusia para vigilar los bordes del territorio bielorruso que hacen frontera con la UE. Lukashenko, ademas, ha amenazado con detener los flujos de gas desde Bielorrusia hacia Europa.

Rusia es la gran aliada de Luskashenko, hasta el punto de que subvenciona parte del gas que envía a su país y le ofrece otro tipo de prebendas que le permiten sostener su economía y su amplio programa de protección social. Putin nunca ha ocultado su intención de anexionarse Bielorrusia, al igual que el régimen de Minsk coquetea con la unión de ambos países en un solo estado, un mantra con el que Lukashenko mantiene un 'tira y afloja' para obtener prebendas del Kremlin. Se trata de un país prácticamente situado en el corazón de Europa bajo influencia de Moscú, algo que Putin no quiere desaprovechar.

La reacción de Polonia

Ante esta situación de crisis con la que Lukashenko, básicamente, pretende presionar para mantenerse con holgura en el poder, Polonia ha actuado con rapidez. En septiembre declaró el estado de emergencia en dos provincias fronterizas con Bielorrusia, una opción que permite prohibir por completo el acceso de ONG para ayudar con suministros y asistencia médica. Lituania y Letonia, por su parte, también han tomado diversas medidas para reforzar sus fronteras.

Varsovia, después de coquetear durante años con el dicurso anti europeo, ha requerido de la ayuda de la UE para afrontar esta crisis. El presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, ya se ha reunido con las autoridades polacas para exhibir el apoyo del eurogrupo y preparar nuevas sanciones. La OTAN, por su parte, también ha mostrado su apoyo a Polonia.

La crisis comenzó como un conflicto migratorio, pero la implicación de Rusia y las intenciones claras de Lukashenko desafían ahora la estabilidad de la Unión Europea en diversos ámbitos.

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