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Cuando el PP cargó contra el Gobierno, dos días después del 8M, por suspender la Semana Santa

Dos días después del 8-M, el PP no comprendía la suspensión de la Semana Santa... que se iba a celebrar en pleno mes de abril.

Cuando el PP cargó contra el Gobierno, dos días después del 8M, por suspender la Semana Santa

El Partido Popular ha seguido la estela de VOX para criminalizar el 8-M como si fuera el origen de la crisis sanitaria en toda España. "El pecado original de la pandemia es la obsesión ideológica con el feminismo", ha llegado a asegurar Cayetana Álvarez de Toledo.

Esa es la estrategia de la oposición: afirmar que el Gobierno puso en peligro la salud de todos los españoles para celebrar una manifestación que, a todas luces, iba a quedar empañada por la pandemia si hubieran sido conscientes de lo que sucedía.

Pero la información que había sobre el coronavirus a inicios de marzo era muy diferente a la actual. La OMS, incluso, avaló la celebración de la marcha, al igual que no se opuso a la concentración masiva que VOX convocó en Vista Alegre, o las discotecas que continuaban abriéndose en la semana previa a la aprobación del estado de alarma, algunas incluso sacando promociones aprovechando la suspensión de las clases.

Resulta llamativo ese oráculo del que ahora presumen los partidos de la derecha cuando, dos días después de la manifestación del 8-M, el PP mostró sus críticas al Gobierno por suspender la Semana Santa... que estaba programada para el mes de abril. Ahora, con perspectiva, sabemos que esa fecha ya llevábamos quince días de estado de alarma y el país se dirigía hacia el pico de la pandemia.

"A 10 de marzo, a esta hora, en Andalucía no hay razones motivadas para suspender la Semana Santa"

De hecho, el PP vio la suspensión de la Semana Santa como una cuestión ideológica antes que sanitaria. El más beligerante fue el presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, que expresó entonces: "A 10 de marzo, a esta hora, en Andalucía no hay razones motivadas", señaló.

No fue el único dirigente que minimizó los efectos devastadores de la pandemia, precisamente en las jornadas previas a la aprobación del estado de alarma. La presidenta de la Comunidad de Madrid, por ejemplo, aseguró que "el miedo es peor que el virus, que no deja síntomas más graves que una gripe", el pasado 26 de febrero.

Lo cierto es que nadie supo prever los efectos devastadores del coronavirus y la epidemia que se estaba registrando en China, a miles de kilómetros de distancia, parecía no venir hasta Occidente. Craso error en un mundo globalizado, pero del que todo el mundo está siendo consciente a posteriori.

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