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Política

La revuelta que preparan los 'sorayos' ante un posible descalabro del PP de Pablo Casado

El Partido Popular podría iniciar una batalla interna por el liderazgo en el caso de que se certifique el descalabro electoral iniciado el 28-A.

La revuelta que preparan los 'sorayos' ante un posible descalabro del PP de Pablo Casado

El Partido Popular se lo juega todo en estas elecciones municipales y autonómicas del 26 de mayo. La posibilidad de perder plazas territoriales fundamentales como Madrid e incluso el panorama de verse 'sorpassados' por Ciudadanos, han hecho saltar todas las alarmas en la sede de la calle Génova.

La posibilidad de un relevo en la dirección general suena poco a poco con mayor fuerza y así lo deja entrever el eterno sucesor de Mariano Rajoy, el barón gallego Alberto Núñez Feijóo, enfrentado a Soraya y que por el momento descarta cualquier intento relevar a Casado.

Pero son precisamente los seguidores de la exvicepresidenta los que suenan con mayor fuerza para organizar una suerte de revuelta interna con la que, en el caso de que no haya un cambio en el liderazgo, sí que al menos se ejecute una serie de relevos para empezar un giro de timón a emprender durante los próximos cuatro años.

El caso de los 'sorayos' sería el más llamativo. La gran mayoría salieron del partido de manera forzada y no ocultan su malestar con Pablo Casado. Pero el líder del PP no ha tenido reparo en acudir a la única miembro del grupo que sí se ha integrado en esta etapa, la alcaldesa de Logroño Cuca Gamarra, para dirigir la campaña local y autonómica.

El punto de inicio: el 26 de mayo

Los 'sorayos' quieren el relevo del secretario general, Teodoro García Egea "Los 'sorayos' quieren el relevo del secretario general, Teodoro García Egea"

Sin embargo, el entorno de la exvicepresidenta tiene intención de mover ficha de manera inmediata: no descartan pedir cabezas la misma noche del domingo 26 de mayo si el resultado es insostenible para el Partido Popular.

Quien suena en todas las quinielas, es el secretario general del PP, Teodoro García Egea. A él le achacan los movimientos más polémicos a nivel interno, como desplazar a la exministra de Trabajo Fátima Báñez en Huelva, para colocar al padre de Mariluz Cortés como número uno en la provincia. Y, así, toda la larga lista de fichajes que la disidencia cree que ha lastrado sus resultados electorales, como haber dejado de lado a la candidata asturiana Mercedes Fernández, una de las más beligerantes con la actual dirección.

Sin embargo, Pablo Casado no está dispuesto, en ningún caso, a dar esa satisfacción a los acólitos de Soraya, lo que evidencia que será un punto de conflicto de cara a los próximos meses. No hay que olvidar que el PP vive una guerra soterrada entre las familias del partido que Casado no ha sabido desinflamar durante su mandato.

Quien sí suena fuerte para ser relevada es la actual vicesecretaria de Comunicación del PP, Marta González. Sus horas en el puesto parecen contadas y el líder ya tendría la decisión tomada para erigirla como la cara visible de las reformas emprendidas tras la última crisis.

Marta González puede tener las horas contadas como vicesecretaria de Comunicación del PP "Marta González puede tener las horas contadas como vicesecretaria de Comunicación del PP"

Por otro lado, Cuca Gamarra apunta a que dejará su papel como vicesecretaria de Política Social, aunque en su caso supone un ascenso: pasaría a convertirse en portavoz del grupo popular en el Congreso, la responsable de visibilizar al partido como líder de la oposición en detrimento de Ciudadanos. Y, sobre todo, abriría una grieta con José María Aznar, que quería imponer a Cayetana Álvarez de Toledo en la portavocía.

Pero aún falta conocer los resultados del partido. Si son insostenibles, las voces que pedirán la dimisión de Pablo Casado crecerán y su posición al frente del PP podría tener las horas contadas: nunca hubo un liderazgo en Génova tan débil como el actual. El problema será, eso sí, cómo se gestiona un partido llamado a gobernar el país, con Ciudadanos pisando los talones, con 66 escaños en el Congreso y, sobre todo, con un fuerte vacío de poder.

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