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El PP sigue la misma estrategia que emprendió con Cs para debilitar a VOX: se lanza a captar dirigentes críticos

La formación conservadora teme que cualquier decisión adoptada en Castilla y León pueda suponer una penalización en su electorado.

El PP sigue la misma estrategia que emprendió con Cs para debilitar a VOX: se lanza a captar dirigentes críticos El PP sigue la misma estrategia que emprendió con Cs para debilitar a VOX: se lanza a captar dirigentes críticos

Foto: PP

El Partido Popular intenta reeditar la 'operación Hervías', que permitió captar a dirigentes de Ciudadanos y abrir en canal el partido captando a cuadros potentes, para desactivar a VOX. La formación de Pablo Casado fichó en su momento a la mano derecha de Albert Rivera, responsable de articular el partido a nivel territorial, para que empezara a captar cuadros potentes desde el partido naranja hacia el PP.

Esta nueva estrategia tiene su puntal en Murcia, donde el grupo de VOX en la Asamblea regional abandonó el partido en mitad de una guerra judicial que ha terminado con los críticos actuando de manera independiente a pesar de utilizar las siglas del partido.

La relación con estos críticos con el PP es fluida, puesto que gobierna en coalición con ellos en Murcia (Mabel Campuzano ostenta la Consejería de Educación) y fueron clave a la hora de ejecutar la operación que descabalgó la moción de censura que mantuvo a Fernando López Miras en la presidencia.

VOX mantiene corrientes críticas con la dirección del partido, a la que acusan de imponer sus criterios y a cuadros sin consultar con los territorios. Estas desavenencias incluso han llevado a escisiones, como TÚPatria, con cuadros de la formación que han organizado pequeños partidos independientes.

Estas críticas precisamente se materializaron en Murcia, donde se destituyó sorpresivamente a toda la cúpula tras ganar las elecciones generales en esta provincia y se impuso a una gestora que ha terminado con José Ángel Antelo como potencial candidato.

A pesar de todo, lo sucedido con Ciudadanos no tiene nada que ver con VOX. Mientras que la formación naranja se encuentra en un proceso de descomposición desde la marcha de Rivera, el partido de ultraderecha está en ascenso y actualmente tiene una estructura bien armada donde la defenestración de los críticos se produjo hace tiempo, por lo que su influencia en la vida diaria del partido se ha visto mermada con el tiempo.

El PP, sin embargo, se ha mostrado preocupado por los resultados de Castilla y León, que enlazan definitivamente los destinos de ambos partidos, ante el peligro de que el votante pueda sentir que votar indistintamente a cualquiera de ellos no supone un riesgo un gobierno de derechas. El PP ve debilitada su condición de 'voto útil', fundamental a la hora de mantener la fidelidad y, además, está obligado a escorarse a la derecha bajo el riesgo de que el PSOE ocupe toda la centralidad, un espacio en el que se ganan las elecciones en España.

El riesgo de repetir elecciones para el PP y el riesgo de firmar una coalición con VOX

El horizonte de Castilla y León también preocupa en el PP, que espera alcanzar cualquier fórmula de gobernabilidad cuanto antes. Si la coalición con VOX implica el riesgo comentado, el posible adelanto electoral tampoco resulta una opción, al considerar que realmente beneficiaría a la ultraderecha, que se presenta libre de cargas y como garantía de un gobierno sin la izquierda.

Ninguna de las opciones beneficia realmente al PP, que con el paso del tiempo encarece el apoyo de VOX y juega sus cartas al apoyo de la España Vaciada y alguna abstención por parte del resto de los partidos que permita una investidura por mayoría simple (más 'síes' que 'noes').

Todo ello se suma al sueño de Pablo Casado de devolver al PP la condición de 'gran casa del centroderecha', el partido que aglutinaba a todo el electorado a la derecha del PSOE. VOX es un elemento polarizador y puede alejar, sobre todo con el paso del tiempo por aplicación de políticas, al electorado de Ciudadanos que atrajo en su momento. Mantener una posición beligerante con VOX, por su parte, implica no conectar con gran parte de los votantes del PP, que no reconoce a VOX como un partido al que haya que situar tras una línea roja.

Mientras tanto, surge el debate dentro de la formación conservadora. El expresidente del Gobierno, José María Aznar, ha afirmado que gobernar con VOX es como hacerlo con Le Pen y ha pedido evitar este pacto, la igual que la mayoría de barones territoriales. Por su parte, la expresidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, se une a Isabel Díaz Ayuso y reclama ese pacto.

Es altamente probable que finalmente se alcance una fórmula de gobernabilidad con VOX, ante la falta de contar con otras opciones, pero no supone la solución más ventajosa para los populares, que colgarán con el 'sambenito' de cara a los próximos procesos electorales.

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