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El porno contribuye al calentamiento global tanto como un país pequeño

El estudio científico The Shif Project asegura que consumir vídeos en streaming genera elevadas cantidades de CO2.

El porno contribuye al calentamiento global tanto como un país pequeño

Actividades cotidianas como ver Netflix o no acumular e-mails no leídos en tu bandeja de entrada pueden ser los principales causantes de la contaminación del medio ambiente y, en consecuencia, del cambio climático.

La razón de este curioso fenómeno no es otra que el CO2, y es que el uno por ciento de las emisiones globales de este gas son generadas por ver vídeos online. Plataformas como Netflix o HBO son, por tanto, responsables de la contaminación, pero existe otro tipo de contenido que genera las mismas o incluso más visitas que los gigantes del streaming: el porno.

Tal y como asegura el estudio científico The Shift Project, la visualización de vídeos pornográficos genera tanto CO2 por año como el que emiten países como Bélgica, Bangladesh y Nigeria. Ni más ni menos que unos 300 millones de toneladas de dióxido de carbono al año.

Los autores del informe hicieron uso de los datos que ofrecían empresas de streaming durante 2018 para calcular el tráfico global, luego, estimaron la cantidad de electricidad que utilizaban para transportar estos datos y, finalmente, estimaron las emisiones globales utilizando cifras promedio para el dióxido de carbono.

Las conclusiones son claras: a más demanda, más contaminación. Y al porno demanda no le falta, de hecho, representa el 27% del tráfico de vídeos mundial. Por ello, genera tanta contaminación como la que es capaz de producir un país entero. Lo mismo ocurre con las últimas temporadas de 'Juego de Tronos' o 'Stranger Things', o con los cientos de álbumes de fotos que almacenamos en el teléfono.

La sobriedad digital, ¿la solución al cambio climático?

El consumo de Netflix contribuye también a las emisiones de CO2 "El consumo de Netflix contribuye también a las emisiones de CO2"

Pero, ¿cuál es la solución?. Desde The Shift Proyect aseguran que reducir la contaminación pasa por practicar la llamada "sobriedad digital", o lo que es lo mismo, seleccionar más cuidadosamente lo que vemos, cerrar las ventanas que no estemos utilizando o usar la definición de vídeo más baja posible.

El experto de la Universidad de Bristol lo explica para New Scientist: "Para las personas, actualizar nuestros dispositivos con menos frecuencia, ser propietario de menos dispositivos y no exigir una conexión a Internet móvil de alta calidad en todas partes son probablemente las acciones más importantes que podemos tomar", afirma.

Acciones importantes que, sin embargo, solo contribuirían a reducir un 1% de la contaminación mundial. Del porcentaje restante son responsables las grandes empresas y multinacionales, que se reparten el 70% de la contaminación mundial únicamente entre 100 de ellas.

Practicar la sobriedad digital no va a reducir en gran medida el cambio climático ni, mucho menos, a acabar con él. Pero puede contribuir a generar menos CO2 durante las acciones cotidianas y a reducir en cierta medida el impacto de la contaminación sobre el medioambiente.

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