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Política

Por qué Podemos necesita pactar con el PSOE (sí o sí) si no quiere arriesgar su futuro

Las dificultades para alcanzar un pacto entre Unidas Podemos y el PSOE pueden ser la puntilla para la formación de Pablo Iglesias.

Por qué Podemos necesita pactar con el PSOE (sí o sí) si no quiere arriesgar su futuro

Las negociaciones entre el PSOE y Unidas Podemos se encuentran en uno de sus peores momentos. La fallida sesión de investidura celebrada el pasado mes de julio fue clave para el partido morado, que llevó la tensión hasta el final cediendo desde la tribuna el Ministerio de Trabajo por "las políticas activas de empleo".

Aquello, más que una estratregia, fue un movimiento de Pablo Iglesias de cara a retener como fuera la posibilidad de un gobierno de coalición que se le iba por momentos.

Porque, ahora, la situación de Unidas Podemos es muy complicada, hasta el punto de que IU y anticapitalistas se han unido con los restos del errejonismo para apoyar un gobierno del PSOE en solitario. Lo nunca visto.

¿Qué sucederá en septiembre? Sin duda, es una incógnita, máxime ante la situación tan explosiva que vive la política española en la actualidad. Puede pasar de todo, mientras que el PP se prepara para sugerir la posibilidad de presentar un candidato de consenso para desbloquear la investidura. Un movimiento que busca volver a generar tensión dentro de los socialistas y mover a Borrell para que intente hacerse con la presidencia del Gobierno.

¿Hasta que punto necesita Podemos apoyar esta investidura? ¿Hace daño el bloqueo político a la formación de Pablo Iglesias? ¿Realmente tiene alguna posibilidad de aumentar su base electoral en el caso de que ahora se repitan unos comicios? Todo apunta, en este caso, a que no. Vamos a explicar algunos de los motivos:

1 Desmovilización de la izquierda

Una repetición electoral podría llevar a que la izquierda no sume "Una repetición electoral podría llevar a que la izquierda no sume"

Una de las dificultades que encuentra la izquierda a la hora de enfrentar cualquier periodo electoral es la necesidad de movilizar a su electorado. Mientras que el votante conservador guarda tradicionalmente una mayor fidelidad de voto, la izquierda tiene una respuesta más reactiva ante la situación política y es proclive a la abstención.

La movilización de la izquierda que se despertó durante las pasadas elecciones del 28 de abril es la prueba. La campaña ejecutada por las tres derechas, que se quemaron excesivamente en su afán de liderar el bloque y exprimir al máximo el mantra "sin complejos" ha llevado a que nuestro país viva una situación prácticamente inédita en la Europa de 2019: contar con una formación socialdemócrata acaparando la hegemonía política.

Cuesta pensar que, tras la incapacidad de formar gobierno, el electorado de izquierda tenga la misma reacción de cara a salir a las urnas, ya que se necesitaría convencer de la necesidad de recibir el voto para evitar la influencia de VOX cuando los partidos de la izquierda no se esfuerzan en elaborar ese dique de contención que prometen en las urnas.

A todo ello se suma la inercia de la propia política. El interés mediático por estos asuntos ha ido bajando paulatinamente desde el 28 de abril y ya se vio en las pasadas autonómicas y municipales del 26M cierta desmovilización que llevó al PP a recuperar los Ayuntamiento de Madrid o Zaragoza, así como a lograr la difícil tarea de conservar el gobierno de la Comunidad de Madrid.

2 Sería culpado de la repetición electoral como en 2016 y perdería votos

Pablo Iglesias perdió votos después de negarse a investir a Pedro Sánchez "Pablo Iglesias perdió votos después de negarse a investir a Pedro Sánchez"

Esa desmovilización de la izquierda afectaría a ambos partidos, aunque Pedro Sánchez no lo ve claro. Por ello, el equipo negociador dirigido por el estratega Iván Redondo apuesta por seguir la estrategia 'marianista' al máximo: no hacer nada, dejar que el resto de partidos se quemen y apostarlo todo a sumar apoyos y fuerza en una repetición electoral.

Aún viviendo esa situación, cabe analizar qué posición obtendría el PSOE en el conjunto del Parlamento: Podemos iría a la baja, sin duda, mientras que ERC subiría como la espuma gracias al papel institucional adoptado por Gabriel Rufián. Y aquí llega la cuestión: ¿Realmente sumaría la izquierda? ¿Hasta qué punto habría dependencia de los independentistas?

Volviendo a Unidas Podemos, sin duda, habría una bajada de apoyos, aunque esa caída depende enormemente del desarrollo de circunstancias que no controla Pablo Iglesias y que evidencia, nuevamente, la pérdida de poder e influencia. La más importante representa el siguiente punto.

3 Errejón dice que no se presenta, pero... ¿y Carmena?

Carmena podría presentarse en una lista independiente avalada por Errejón o encabezando una versión nacional de su partido "Carmena podría presentarse en una lista independiente avalada por Errejón o encabezando una versión nacional de su partido"

La mayor piedra en el zapato para Unidas Podemos es un hipotético Más España, una formación nacional heredera de la lista Más Madrid con la que Íñigo Errejón barrió a su antiguo partido en la Comunidad de Madrid (20 escaños para Errejón frente a 7 para Unidas Podemos, que quedó al borde de quedarse sin representación).

Sin duda, Madrid se queda pequeño para quien fue el número 2 de Podemos, aunque no tiene intención de abandonar la región, al menos por el momento. Así lo ha manifestado en varias entrevistas y, sin duda, le compensaría: con ello obtendría un período de cuatro años para crear estructuras y apoyos sólidos, consolidarse y dar el salto a una piscina llena de agua.

Sin embargo, hay un punto que Íñigo Errejón no aclara: ¿Presentaría una lista de su partido encabezada por una tercera persona? ¿Una lista independiente pero con su propio aval? Aquí suena con gran fuerza la exalcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, que ya ha sido tentada por Pedro Sánchez para ocupar un cargo en su Gobierno y que no se niega en rotundo a volver a la política.

Si ello sucediera, Unidas Podemos tendría serios problemas para resistir el embate. El carácter transversal de Carmena y su buena imagen pública le permite llegar hasta aquellos votantes donde Unidas Podemos, en el pasado, llegó a pescar. Las encuestas internas del PSOE, que plantean un Más España encabezado por Errejón, le otorgan 20 escaños en el Congreso frente a 10 diputados para Podemos. Con Carmena, seguramente, ese número aumentaría y podría dejar en serio riesgo el futuro de Podemos.

4 Tensiones internas

Izquierda Unida y el sector de Anticapitalistas apuestan por apoyar a Pedro Sánchez sin entrar en el Gobierno "Izquierda Unida y el sector de Anticapitalistas apuestan por apoyar a Pedro Sánchez sin entrar en el Gobierno"

Todo ello, sin duda, genera temor dentro de Podemos, pero también amenaza con resquebrajar la formación. Y ya se ven algunos conatos en Andalucía, donde Adelante apuesta abiertamente por no hacer una coalición; o Madrid, donde IU ha sido muy crítico con la postura de los morados.

Si finalmente se repiten elecciones y todos los ojos miran hacia Pablo Iglesias, nadie querrá "haber estado ahí". El riesgo para el actual líder de Podemos es quedarse completamente solo, sin apoyos, algo que no se puede permitir.

A pesar de que Iglesias ha creado una cúpula a su medida, la posibilidad de escenificar esa ruptura en el partido, cuando ya hay una clara fuga de votos, sería una situación insostenible.

El PSOE y la necesidad de mantener el centro

Sánchez teme perder la base de voto situada en el centro que ha acaparado durante los últimos meses "Sánchez teme perder la base de voto situada en el centro que ha acaparado durante los últimos meses"

Lo que sucederá a partir de ahora, por tanto, es una incógnita. Pero sí que apunta a que no habrá gobierno de coalición y que el PSOE recordará a Iglesias que dejó pasar esa oportunidad entre los dedos cuando no apoyó la investidura el pasado mes de julio.

La posibilidad de formar una coalición de gobierno con Podemos nunca ha gustado en el PSOE, cuya cultura política se reafirma en ningunear a todo aquello que se sitúa a la izquierda a nivel nacional.

En todo ello, se suma un añadido: el PSOE consigue sortear la actual fragmentación política gracias a la pelea fraticida que se vive en la derecha, lo que le ha llevado a pescar, incluso, en el centroderecha más moderado que en algún momento votó a Mariano Rajoy. Toda esta base de apoyos, sin duda, se perdería en el caso de firmar un acuerdo de gobierno con Unidas Podemos.

Además, la cuestión catalana pesa y Pedro Sánchez no se fía bajo ningún concepto de Pablo Iglesias. La posibilidad de evidenciar una bicefalia a la hora de encarar una nueva crisis territorial, que Podemos bloquee en el Consejo de Ministros la activación del 155... son circunstancias que provocan auténtico temor en Ferraz.

El PP y la oportunidad que necesita

El PP pidió préstamos pensando que iba a obtener subvenciones por 110 diputados como mínimo, pero obtuvo 66 escaños "El PP pidió préstamos pensando que iba a obtener subvenciones por 110 diputados como mínimo, pero obtuvo 66 escaños"

Uno de los mayores beneficiados de la repetición electoral sería el PP. La formación conservadora cree que su resultado del pasado 28 de abril supuso pisar suelo y que, a partir de ahora, solo tiene la oportunidad de crecer.

Y lo necesita. Las previsiones internas antes de las pasadas elecciones nunca plantearon la posibilidad de obtener un resultado inferior a los 110 escaños. Obtuvieron 66.

A parte del problema de representación que comporta, el PP ha pedido préstamos pensando en que iba a obtener una subvención correspondiente a prácticamente el doble de escaños que consiguió y esto, ahora, pesa duramente.

La sombra del ERE sobrevuela la calle Génova y Casado ahora sí se plantea por primera vez la posibilidad de vender la sede, situada en una de las zonas más cotizadas de Madrid.

Si hubiese una repetición electoral, el PP tendría la oportunidad de salvar los muebles y aprovechar todos los errores que cometió en la pasada campaña para aumentar su base electoral (por ejemplo, quemar a su portavoz en el Congreso en vez de a su candidato, como defiende el propio Pablo Casado en público). Además, ese crecimiento le permitiría despegarse de Ciudadanos, con quien estuvo a punto de empatar en las pasadas elecciones. Y, con ello, conquistar el liderazgo de su bloque electoral.

El PP sería, realmente, el gran beneficiado de esa repetición electoral. ¿Llegará? Nadie lo sabe aún, pero seguro que en la sede de la calle Génova hay gente esperándola como agua de mayo.

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