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Música

¿Por qué las folclóricas son iconos gays?

Desde los tiempos de la copla y el folclore más puro, los gays han venerado a las folclóricas que les hacían sentir más libres.

No hay fiesta gay que se precie en 2019 en la que alguno de los allí presentes no lleve una camiseta con la cara de Lola Flores, letras de canciones de Isabel Pantoja o el icónico "Yo soy pro gay" de Rocío Jurado. Y es que los maricones españoles, valga la generalización, siempre hemos encontrado en las folclóricas nuestras divas gays patrias. Del mismo modo que bailamos como si nos fuera la vida en ello canciones de Beyoncé, Lady Gaga o Ariana Grande, nos emocionamos con 'Punto de partida' de la de Chipiona cuando suena en la discoteca. Pero esto no es nada nuevo, más bien todo lo contrario. 

Como cuenta Alaska en la primera y muy recomendable entrega de 'Canciones que cambiaron el mundo' de #0, "no siempre se ha entendido bien el papel de la música que gustaba a los gays españoles". Si bien muchos se fijaban e inspiraban en la música de fuera, el jazz o el cine de Hollywood, otros tantos "miraban en lo de casa, que eran las folclóricas o el cancionero de la copla". Esto es así porque aquellos homosexuales reprimidos bajo la dictadura franquista encontraban en letras como las de Quintero, León y Quiroga o Rafael de León la liberación que querían para sus vidas. 

Las liberadoras letras

Lola Flores, 'La Faraona'

La copla y el folclóre español estaba (y aún está) muy asociado a esas mujeres de fuerte personalidad que lo decían todo con las sentidas letras de sus canciones. Letras pasionales, románticas, profundas y con una fuerza descomunal en las que los homosexuales encontraron un sentimiento común al que expresaban las intérpretes (y los autores) de dichas canciones. Unas canciones que, aún siendo del género musical que el franquismo adoptó casi como propio, eran lo opuesto al machismo del régimen. Canciones que interpretaban mujeres que se alejaban del prototipo machista que se buscaba en ellas, haciendo sus carreras artísticas fuera de sus casas y derrochando seguridad, mucho talento y una buena dosis de rebelión contra el régimen sobre los escenarios. 

Así, la comunidad LGTB encontró en las artistas de la copla una vía de escape y un referente. La seguridad de las copleras era para todos un ejemplo a seguir, esas letras que hablaban de liberación y de distintas (y a veces prohibidas) maneras de amar fueron himnos para quienes en aquella época vivían con miedo de ser encarcelados o incluso asesinados por su condición sexual. No hay que olvidar que muchos de los que escribieron aquellas letras también buscaban esa libertad para amar. Y es que la música tiene algo que siempre nos salva. De una manera u otra, muchas canciones pueden servir de vía de escape de una realidad injusta o para darnos la fuerza que necesitamos para gritar quiénes somos. Y así lo hicieron entonces. 

¿Las primeras drag queens?

Paco España, pionero del transformismo en nuestro país, en una de sus actuaciones "Paco España, pionero del transformismo en nuestro país, en una de sus actuaciones"

No, RuPaul no inventó el travestismo. Y no es que lo inventáramos en España con las folclóricas, pero mucho antes de que llegara el legado de Mama Ru a la televisión y al mundo gay en general, en España había unas mujeres que ya utilizaban mucho el brillo, los maquillajes exagerados y los cardados más atrevidos. Sí, esas eran las copleras y folclóricas. Con aquellos looks tan marcados y excesivos (¡qué nos gusta un buen exceso a los maricones!) las artistas de la época empezaron a inspirar a los primeros transformistas del franquismo. 

Así, surguieron artistas como Paco España, el rey del transformismo de los 70 y 80 en nuestro país, que imitaba a artistas como Lola Flores o Paloma San Basilio y que vestía una bata de cola como pocos han vuelto a hacerlo; o Esmeralda de Sevilla, que con sus "chistes de mariquitas" se convirtió en todo un referente en la capital andaluza y le dio a la feria de dicha ciudad su popio rincón gayfriendly. Aún a día de hoy muchas drags o travestis de nuestro país toman a artistas como la Jurado o Isabel Pantoja de referentes. De hecho, la música de esta última ha sido utilizada por Valentina, una de las participantes de 'RuPaul's Drag Race', para sus increíbles lipsyncs en varias ocasiones.

"Yo soy pro-gay"

Rocío Jurado es pro-gay

Del mismo modo que los homosexuales miraban a las folclóricas, ellas supieron siempre cuidar de ellos. Hay quien dice que fueron las primeras en hablar abiertamente y con cariño de sus fans "mariquitas", como nos llamaba Lola Flores. Casos destacables son el de Rocío Jurado, muy querida por el colectivo, que recibió en 2004 el Premio Shangay y en el 2018 un reconocimiento de Mr. Gay Pride España, recogido por su hija junto a Anabel Dueñas, que puso a toda la Puerta del Sol de Madrid a cantar 'Punto de Partida' de La Más Grande, minutos antes de que Eleni Foureira hicera arder la capital con su 'Fuego'. Un hecho que demuestra que el folclore aún suena en las listas de reproducción de los maricones. Rocío Jurado fue, además, la primera persona en declararse públicamente "pro-gay" y lo hizo en una entrevista en la que no dudó en asegurar que estaba orgullosísima de contar con muchos gays entre sus fans y que recoge José de Carrillo en un apasionante hilo de Twitter. 

Lola Flores, también en una entrevista, pidió que al morir su capilla ardiente se celebrara en el teatro Calderón de Madrid para que "pasaran los mariquitas, que la querían mucho". Pero es que La Faraona se hizo querer entre los mariquitas, porque fue una pionera en la visibilidad de todo el colectivo LGBT incluyendo gays, lesbianas o transexuales desde siempre en sus programas de televisión. Otra que nos dio un momentazo en la pequeña pantalla fue Marujita Díaz que llegó a decir que ella era "muy mariquita, o maricón, que suena a bóveda". "La canción española es muy de mujer, de ojos de mirada, de pasión, y los mariquitas quieren esa pasión (...) y nos imitan de maravilla", le contó a Jesús Quintero. Pero si hablamos de folclore y homosexualidad no podemos obviar a Miguel de Molina que cada vez que se subía al escenario y le gritaban "¡marica!", él respondía: "Marica no, ¡maricón!". Dándole una vez más un hueco a nuestra libertad en la escena foclórica española. 

"¿Quién no se ha dado un pipazo con una amiga?"

Isabel Pantoja

Y si hay frases de folclórica memorables para el colectivo LGBT, una de ellas es "¿Quién no se ha dado un pipazo con una amiga?", entendiéndose "pipazo" como un beso travieso que llega en un momento inesperado y que puede revelar alguna que otra inquietud quizá escondida hasta el momento. Esta frase de Lola Flores nos acerca a otro punto a tener en cuenta en la relación del folclore español con nuestro colectivo. Parece que las folclóricas no solo hablaban de nosotros en esos mensajes "pro-gay" que detectamos en sus letras, también hablaban de ellas mismas.

Nunca lo han dicho públicamente, pero todos conocemos (o al menos imaginamos) el historial amoroso no heterosexual de Isabel Pantoja o la orientación sexual de María del Monte. Ellas no lo han hecho pero, afortunadamente, desde el mundo del folclore o el flamenco artistas como Miguel Poveda, Falete o Marisol Bizcocho han hecho pública su pertenecia al colectivo sin ningún pudor favoreciendo la visibilidad que la música nos puede dar. 

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