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Conflicto en la Familia Real: crecen las presiones para expulsar al rey Juan Carlos cuanto antes

Felipe VI y la monarquía enfrentan problemas de imagen, según las encuestas: Felipe no quiere volver a verse salpicado por los escándalos de su padre.

Conflicto en la Familia Real: crecen las presiones para expulsar al rey Juan Carlos cuanto antes

Expulsar al rey Juan Carlos de la Familia Real. Ese ese el objeto de las presiones que durante las últimas semanas rodean a Felipe VI con un motivo: evitar que los escándalos que faltan por salir afecten en la menor medida de lo posible a la figura de la Corona.

La expulsión de Juan Carlos sería clara y tajante, hasta el punto de que la reina Sofía sí mantendría sus privilegios y formaría parte del engranaje de la Familia Real, todo lo contrario que su marido.

Dentro de la Familia Real hay gran preocupación por la imagen del rey Felipe, especialmente después de que en las últimas encuestas haya empezado a suspender entre los ciudadanos por el último escándalo de su padre.

Nadie quiere revivir el daño que supuso para la monarquía la imagen de Juan Carlos cazando elefantes en Botsuana o la infanta Cristina haciendo el paseíllo en los juzgados en mitad de la última crisis económica y política en España.

El temor en la Familia Real: que Felipe VI y toda la monarquía puedan achicharrarse en los escándalos de Juan Carlos "El temor en la Familia Real: que Felipe VI y toda la monarquía puedan achicharrarse en los escándalos de Juan Carlos"

Como se dice popularmente, nuestro país afronta un nuevo período de 'vacas flacas' donde la combinación de una indignación contra las instituciones y el auge de partidos que apuestan por el modelo republicano, como Podemos o un sector del PSOE, pueden dar un quebradero de cabeza al Palacio de la Zarzuela.

El objetivo: desvincular por completo al rey Juan Carlos mientras se mantiene a la reina Sofía

Las intenciones que se manejan en Zarzuela son claras: barrer al rey Juan Carlos hasta el punto de esconderlo y evitar que la mancha que se extiende sobre él pueda llegar a alcanzar a su propio hijo y heredero.

El primer paso de esta estrategia, ya conocido, fue la decisión más dura para el monarca: romper con su padre, quitándole la asignación (casi 200.000 euros anuales) y renunciar a cualquier herencia que Juan Carlos pudiera dejarle cuando fallezca.

Ahora, las presiones dentro del entorno de Felipe VI van más allá: que Juan Carlos sea expulsado de la Familia Real y quede simplemente dentro de lo que se denomina como Familia del Rey. Se trata de un grupo mucho más abierto, con menor influencia y en el que se encuentran también las infantas Cristina y Elena.

El movimiento adoptaría gran relevancia por la contraposición con la reina Sofía, que mantendría todos sus privilegios como Familia Real, el título de Emérita y la asignación que recibe como miembro de la Familia Real.

La imagen del rey se encuentra muy lejos de su época dorada, hasta el punto de que ahora supone un problema de reputación para la monarquía "La imagen del rey se encuentra muy lejos de su época dorada, hasta el punto de que ahora supone un problema de reputación para la monarquía"

Poco más se podría hacer. A Juan Carlos nadie le puede quitar el título de rey porque la Constitución Española no contempla esta posibilidad hasta la muerte. Felipe VI podría pensar en echar a su padre de una residencia pagada por fondos públicos y propiedad de Patrimonio Nacional, pero no piensa en ese extremo.

Se contempla, en todo sentido, como una maniobra para intentar manchar lo menos posible la imagen del actual rey y aumentar la mancha sobre la monarquía en un momento en el que se encuentra afrontando una profunda crisis de imagen.

El espejo de la infanta Cristina

Las intenciones que se manejan dentro de la monarquía pasan por que el rey Juan Carlos viva un destino similar al de la infanta Cristina e Iñaki Urdangarin cuando estallaron los escándalos de corrupción: cortar por lo sano.

La vida actual del rey Juan Carlos está muy lejos de lo que llegó a ser. El monarca, que llegó a registrar una era dorada durante la década de los 80 y 90; ahora no ve a nadie, se ha alejado de los focos y, en cierta medida, se ha visto defenestrado por su propia familia. Está tan aislado que incluso ha renunciado a las sesiones de fisioterapia, que tanto le alivian.

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